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9 miradas a las marchas LGBT de Colombia

Género, diversidad sexual y cambio social.

Se acercan las marchas anuales LGBT en las principales ciudades del mundo. Sentiido presenta nueve puntos de vista sobre las que tienen lugar en Colombia.

Marchas LGBT Colombia
El domingo 30 de junio se llevarán a cabo buena parte de las marchas LGBT que tienen lugar en Colombia.

El domingo 30 de junio tendrán lugar buena parte de las marchas LGBT que anualmente se llevan a cabo en las principales ciudades de Colombia, tal cual como sucede en otros países.

Se verán la XVII Marcha por la Ciudadanía Plena LGBT de Bogotá, la VI Marcha por la Vida, la Diversidad Sexual y de Género en Medellín, la III Marcha LGBTI de Barranquilla, la Marcha por la Diversidad de Pereira, el Cali Pride 2013 y el IV Carnaval por la Diversidad en Manizales, entre otras.

Son las marchas que cada año tienen lugar en las principales ciudades del mundo, con ocasión del Día Internacional del Orgullo LGBT (inicialmente fue solamente del orgullo gay). Entre sus objetivos están celebrar las orientaciones sexuales e identidades de género diversas, reclamar la igualdad de derechos y decirle “no” a la discriminación.

Son eventos que suelen tener lugar a finales de junio en conmemoración del 28 de dicho mes de 1969, cuando ocurrieron los disturbios conocidos como de Stonewall (Nueva York), producto del maltrato de la Policía a hombres que departían en el bar Stonewall Inn.

La primera marcha gay que se llevó a cabo en Colombia tuvo lugar en Bogotá, el 28 de junio de 1982. Contó con la participación de 32 personas. Actualmente la de esta ciudad se conoce como Marcha por la Ciudadanía Plena LGBT y participan alrededor de 40.000 personas.

Sin embargo, cada año este evento genera voces encontradas. Por un lado están quienes la ven como una marcha que refuerza estereotipos de las personas LGBT y se oponen a los desnudos y al consumo de bebidas alcohólicas y de sustancias psicoactivas.

Por otro, están quienes aseguran que esta marcha es el evento político más importante del año para visibilizar a las personas LGBT y celebrar la diversidad.

9 miradas sobre las marchas LGBT que tienen lugar en Colombia.

María Mercedes Gómez*

Coordinadora Regional para Latinoamérica y el Caribe de la International Gay and Lesbian Human Rights Commission.

María Mercedes Gómez. Foto: archivo particular.

¿Qué opina de las marchas LGBT que anualmente tienen lugar?

Estas marchas tienen un origen político y de resistencia y son un espacio de visibilidad para las personas LGBT. Tienen la importancia simbólica de mostrar, un día al año, que sí existe una comunidad. En las cinco marchas en las que he participado en Bogotá, he percibido, además, que los observadores se vinculan de una manera muy conmovedora y solidaria.

En estos espacios de creatividad ciudadana, lo político no es solamente hacer visible las discriminaciones o las exclusiones, sino también la celebración. Acá el reconocimiento no viene de que nos agreden, matan o quitan derechos, sino de que estamos bailando y expresando lo que sentimos en las calles.

Esto ayuda a transformar lo cultural, tanto como una ley. No lo consigue radicalmente pero constituye un espacio de celebración que vale la pena expandir para que sea aún más representativo: darle voz a la mayor cantidad de gente posible.

Hay quienes critican que los grupos más poderosos económicamente aprovechan este evento para destacarse. A mí eso no me preocupa. Si la gente se organiza, cada persona tendrá su lugar de visibilidad. En últimas, no creo que pueda hablarse de una sola manera de vivir la marcha.

También se dice que las marchas se han convertido en espacios capitalistas, de anuncios comerciales y de bares. Yo me resisto a pensar que celebrar de una cierta manera no sea político. Sí lo es, pero no tiene solamente el carácter de protesta o marcha, sino de fiesta.

Nunca he participado en una marcha en donde lo que yo esté haciendo, así sea bailando o tocando un tambor, no me parezca político. No conozco una sola persona que haya estado en una y no haya sentido que algo importante pasa ahí.

La marcha puede ser un espacio de resistencia, pero ante todo lo es de celebración: la gente se toma en lo público lo que normalmente le es negado.

¿Qué le cambiaría, agregaría o quitaría a estos eventos?

En Canadá la marcha la abre la Policía y regala banderas de arcoíris a los espectadores. En las marchas que he estado en Bogotá, fue un poco duro ver a la Policía Antidisturbios (ESMAD) parada en las aceras. Sueño con un país donde la Policía marche. Me gustaría este año estar en la de Bogotá porque me parece que el alcalde, Gustavo Petro, le ha dado una visibilidad y un respaldo a la comunidad LGBT como ninguno otro lo había hecho.

¿Qué opina de los desnudos y del consumo de bebidas alcohólicas y de sustancias psicoactivas durante estas marchas?

No creo que sea algo específico ni de las marchas de Colombia ni de la marchas gais. En los espacios públicos de celebración, como los conciertos, hay quienes consumen drogas y bebidas alcohólicas. No estoy en contra de estos comportamientos pero tampoco voy a promoverlos en estas marchas. La legalidad o ilegalidad de una situación no la pongo yo, sino las leyes.

Me parece que quienes cuestionan estas actitudes tienen un afán de controlar el evento y les produce ansiedad no poder cambiar ciertas actitudes. Pero uno no puede intervenir en las expresiones de la gente. Cada persona verá lo que quiere hacer. La marcha es lo que es.

Lo único recomendable es que la gente sea cívica, lo que significa, entre otros, no tener comportamientos violentos. La marcha debe ser un espacio de expresión ciudadana respetuoso, pero no iría más allá. Para mí es una fiesta, lo que no significa quitarle lo político. Es una marcha del orgullo, un espacio para ganar visibilidad y tomarse las calles.

¿Cómo ha visto la transformación de las marchas en Colombia?

Siempre me parecieron multitudinarias y bien organizadas.

*Su opinión es personal y no compromete, necesariamente, la de institución alguna.

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  • Andrés F. Carrillo

    A medida que haya mayor participación por parte de la comunidad de LGBTI las marchas cambiaran. Sin embargo, lo importante es la participación activa de la comunidad para mostrar su existencia en pro de defender los derechos humanos.

  • César Andrés Rodríguez

    En el mundo se están generando cambios importantes ante la visión de la comunidad LGBTI, este momento el indicado para unirnos y hacerles sentir al mundo que somos personas que caminos unos junto a otros, trabajamos, estudiamos, pagamos impuestos, vivimos en una sociedad y por tanto lo único que pedimos es que se nos trate como a cualquier otro ciudadano que tenga una nacionalidad Colombiana sin ningún tipo de violación a nuestros derecho y mas aun sin ningún tipo de restricción en nuestra libertad.

  • Javier

    A la marcha le sobran gays y le hace falta más presencia de distintas organizaciones culturales, políticas, comerciales, etc. Fui a una marcha en Bogotá y fue muy triste como habían “carrozas” que eran camiones de trasteo con “reinas” mandando besos. Aunque me sorprendió la cantidad de jóvenes, fue triste también verlos a todos tomando cerveza, medio ‘trabados”. ¿Creen ustedes que esa es la imagen que deberían proyectar? Dirán que precisamente lo importante es “rechazar las normas heteronormativas”, pero pues, verse como unos alcohólicos, drogadictos, con looks poco favorecedores no tiene nada que ver con una lucha de ideales, de igualdad. ¿Quizá en realidad es muy poca la gente dentro de la comunidad lgbti que está informada sobre su historia, quizá deberían educar primero dentro de la comunidad antes de salir a proyectar cosas fuera? Ojalá, como lo dice una invitada, marchara la policía, el ministerio de cultura, avianca, ecopetrol, la ópera de colombia, el museo nacional.

  • Andrés M.D.

    Muy interesantes las opiniones en general, las cuales plantean puntos de vista diversos y bien argumentados. Sin embargo, pienso que una docente universitaria que es entrevistada para dar su opinión debería fundamentarse mejor. La antropóloga hace aseveraciones fuertes que desconocen el movimiento social – conflictivo y diverso, es cierto – que ha dado sentido a estas expresiones. Hay numerosas contradicciones e historias frente al tema, pero me parece ligero afirmar cosas como “Me parece que la marcha en Bogotá, la ciudad donde vivo, está vendida a la Alcaldía. Le hace campaña al alcalde de turno.” Y remata con: “Me parece que participar en esa marcha es hacerle propaganda a una administración y estoy en desacuerdo con que miles de personas sean usadas para justificar o avalar una administración distrital”.

    ¡Qué tal la cachetada!. Su opinión es la de alguien que no participa en la marcha y que tampoco la ha estudiado (cosa que salta a la vista por su desconocimiento y porque, de haberlo hecho, lo habría mencionado para reforzar su imagen de autoridad). Le recomiendo a la profesora leer el artículo “Hacerse sujetos políticos. A propósito de la marcha de la ciudadanía LGBT en Bogotá”, de su colega José Fernando Serrano, publicado por la Revista Javeriana. Es de fácil acceso para usted, ya que trabaja allá. Después de eso sería interesante escuchar su opinión y poder decir con alivio “Hemos bajado los índices de ignorancia, un poquitico profesora”.

    Soy médico de profesión e historiador por afición. Aprendí de mis maestros la importancia de la rigurosidad en el conocimiento: así se salvan vidas y se protegen mentes. También soy marica y la marcha es para mí el momento para recordarle al mundo que amo a quien me da la gana. Como médico tengo claro que la normalidad no es sinónimo de felicidad, sino de mayorías. Muchos colegas no lo saben pero yo sí. Tal vez porque soy marica y me pienso un poquito las cosas antes de prescribirle moralidades caducas a mis “pacientes”. Además, la experiencia clínica me ha mostrado, una y otra vez, la profunda infelicidad de esas mismas mayorías. No soy más feliz por ser marica, claro, pero sí me siento más pleno el día que salgo y le recuerdo al mundo quien soy. No soy tan valiente para hacerlo todos los días en la calle, pero la marcha es mía porque soy un anónimo protagonista de mi propia liberación. Esa clave es importante: ¿por qué se hablaba tanto de “liberación” en el movimiento guey por allá en los años setenta?. Interesante ¿no?