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90-60-90 suman 240

Género, diversidad sexual y cambio social.

Cada quien está en libertad de ver los reinados de belleza y de celebrar los triunfos de Colombia en estos eventos. Sin embargo, vale la pena preguntarse qué tipo de mujer proponen y qué patrones refuerzan.

Contra los reinados de belleza
“¿Por qué a las mujeres, y no a los hombres, se les sigue juzgando y premiando esencialmente por su físico y no por su intelecto o liderazgo?”

El triunfo de la señorita Colombia en Miss Universo fue y será motivo de celebración para muchas personas. Las redes sociales se llenaron de comentarios como: “qué orgullo ser colombiano” y “qué felicidad que el país tenga un nuevo reconocimiento”. Finalmente, desde 1958, a pesar de haber estado en varias oportunidades muy cerca de la corona, Colombia no había recibido este título.

Hasta Sentiido, a su manera, se unió al evento:

Sin embargo, es bueno no perder de vista las diferentes perspectivas de lo que representan los reinados de belleza. Miss Tanguita no solamente causa indignación porque participan menores de edad, sino porque se trata de un evento en el que las mujeres -en este caso niñas- se exponen a que un público juzgue si cumplen o no con un único modelo de belleza o con una determinada forma de ser consideradas “bonitas”.

Después del triunfo de la representante de Colombia en Miss Universo, algunas personas comentaron que se trataba de un logro similar a cuando Nairo Quintana ganó el Giro de Italia, James Rodríguez le hizo un gol a Uruguay en el Mundial de Fútbol o Mariana Pajón recibió una medalla de oro en los Juegos Olímpicos.

En realidad, se trata de disciplinas y contextos distintos. En un reinado, las mujeres deben prepararse para cumplir con un único modelo de belleza (90-60-90, vientre plano, glúteos firmes, dientes blancos, etc.). Un estereotipo que promueve las cirugías estéticas o cualquier otra técnica que contribuya a construir un físico específico.

En el caso de Nairo, James y Mariana, su objetivo es prepararse para cumplir con una meta deportiva. La competencia no valora su estética corporal. A ellos no les califican sus medidas, ni la manera como desfilan en una pasarela frente a un jurado que los detalla para determinar si cumplen o no con unos criterios impuestos de belleza.

¿Poder femenino?

Juliana Martínez, profesora de Género y Sexualidad (y quien forma parte del equipo de Sentiido), se preguntaba en sus redes sociales por qué a las mujeres, y no a los hombres, se les sigue juzgando y premiando esencialmente por su físico y no por su intelecto o liderazgo. “¿Esta es la idea de reconocimiento y poder femenino que se está reforzando?”, afirma.

Martínez señala: “¿podríamos imaginarnos la situación inversa: millones de personas, completamente vestidas, viendo a hombres en vestido de baño, comentando y sugiriendo cirugías y productos para mejorar sus piernas, pelo, piel, brazos, abdomen, glúteos, pecho, nariz, ojos…? ¿Existe algún concurso de talla mundial que les exija a los hombres como criterios de participación no estar casados o no haber tenido hijos?

Para completar, según Martínez, Donald Trump, uno de los dueños de Miss Universo, ha sido señalado en numerosas oportunidades por sus comentarios racistas y sexistas. “Y Trump recibe buena parte de sus ingresos producto de un evento en el que las mujeres son presentadas como objetos”.

Quienes cuestionan los reinados no son “aguafiestas, ‘feminazis’, personas que se quedaron anquilosadas en el pasado, que caen en estereotipos y tienen como alternativa dejar de verlos”. La idea no es cerrar la posibilidad de debatir sobre estos eventos con el argumento de que “los reinados no están pensados para solucionar los problemas de los países”.

Tampoco se trata de calificar de superficiales o machistas a quienes los siguen. Más bien, la propuesta es preguntarse qué proponen y qué mensaje envían estos eventos: ¿una única forma de belleza, alejada por cierto de la mayoría? ¿Considerar como un valor un modelo físico, construido al precio que sea?

¿Por qué no participan mujeres con sobrepeso? Sin ir más allá, ¿cuántas reinas no tienen cirugías estéticas? Están en libertad de practicarse las que consideren, pero ¿qué tipo de belleza es entonces la que se valora? Pareciera que la mujer más linda del universo (ni siquiera de la Tierra) fuera en últimas la que cuenta con los contactos para participar y con los recursos económicos para costear la preparación.

Para muchos, los reinados son espectáculos de entretenimiento que no le hacen daño a nadie. Sin embargo, también son una manera de uniformar, de poner límites y de plantear un conflicto entre belleza e inteligencia.

Es común que mucha gente diga que a las reinas no se les deben hacer preguntas “inteligentes” porque se trata de un evento donde se valora el físico. A las participantes hay que seguir formulándoles preguntas donde solamente tengan la oportunidad de responder “Nelson Mandela y la madre Teresa de Calcuta”.

De muchas maneras, no solamente a través de los reinados, se ha venido reforzando la idea de que las denominadas “bonitas” son brutas y las clasificadas como “feas”, inteligentes.

Cada quien está en libertad de ver o no los reinados y cada mujer es autónoma de construir el físico que quiera, pero cabría preguntarse si estos eventos no eliminan los matices y la diversidad.

Aunque este tema da para una nueva entrada, también vale la pena cuestionarse sobre la relación entre los conceptos de belleza y de mujeres que los reinados proponen y los diferentes tipos de violencias contra las mujeres.

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