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A Dios solo lo que es de Dios

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Es hora de que los líderes religiosos asuman la invitación de Jesús de separar el poder religioso del político y entiendan que “a Dios le corresponde lo que es de Dios y al César lo que es del César”. Las ideologías absolutistas son peligrosas por naturaleza.

Por: Fidel Mauricio Ramírez Aristizábal*

A Dios solo lo que es de Dios
La Constitución Política de 1991 determinó el carácter laico del Estado colombiano, lo que implica su neutralidad en materia religiosa y la igualdad de todas las confesiones. Foto: Carlotta Tofani con Creative Commons.

Cuenta la tradición bíblica, en el evangelio de Mateo, que un grupo de fariseos interrogó a Jesús acerca de qué tan lícito o ilícito era pagar impuestos. Como respuesta, Él pidió una moneda y les preguntó a sus adversarios quién aparecía en la cara.

Los fariseos le respondieron “el césar”, entonces Jesús les dijo: “da al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios“. Este pasaje bíblico es pertinente en estos días en los que algunos líderes cristianos andan “metiendo sus narices” en procesos de reivindicación de minorías LGBT.

Es importante que se revise el protagonismo que el Estado les está dando a estos grupos religiosos, en su mayoría de corte conservador, en la toma de decisiones sobre derechos de minorías que tradicionalmente han sido excluidas por causa de esos mismos discursos religiosos.

A partir de la Constitución Política de 1991, el Estado colombiano reconoció la libertad religiosa y garantizó que sus ciudadanos pudiéramos o no profesar una religión sin que esto fuera causa de persecución o señalamientos.

“La libertad de cultos resultó muy significativa para las iglesias evangelistas que durante años habían vivido bajo la sombra de la Iglesia Católica”.

Sin embargo, la libertad de cultos no es sinónimo de permitir que una religión imponga sus creencias, sino de garantizar que aquellos que tienen una fe común puedan profesarla sin temor y que la doctrina católica no se considere una verdad incuestionable.

Gracias a la incorporación de la libertad de cultos en la Constitución, las comunidades cristianas han podido emprender acciones afirmativas para evitar los procesos de segregación y violencia a las que fueron sometidas.

Es libertad de cultos, no imponer creencias

No obstante, la garantía de la libertad religiosa no debe utilizarse para intervenir en procesos propios de las democracias. Es decir, la libertad religiosa garantiza que pueda profesarse cualquier fe, pero no es una carta blanca para que a partir de creencias particulares se imponga un orden social y jurídico.

En este sentido, las personas cristianas pueden estar o no de acurdo con políticas y jurisprudencia adelantadas, pero no pueden pretender incidir en el retroceso de las mismas.

Cuando los líderes religiosos intervienen más allá de sus comunidades de fe, las religiones se convierten en una amenaza para la democracia. Sus ideologías absolutistas son peligrosas por naturaleza, pues vivir en teocracias (el gobierno a partir de una determinada idea religiosa) limita las libertades ciudadanas.

¿Podrían imaginarse si un día los judíos quisieran imponerse sobre el resto de personas? De ser así, los paisas no podríamos comer fríjoles con cerdo, porque esta carne está prohibida por considerarlo un animal impuro. Tampoco podríamos trabajar los sábados, entre muchos otros preceptos que conforman sus creencias.

Es momento de establecer límites. En los últimos días, algunos líderes religiosos andan “malentonados” por su aparente victoria el pasado 2 de octubre en el plebiscito por los acuerdos de paz.

Pues bien, que sus opiniones en torno a los derechos civiles se las reserven para sus predicaciones dominicales o sabatinas. Que si el matrimonio entre personas del mismo sexo les parece una abominación, que se sientan libres de no casarse con una persona del mismo sexo.

Que si les parece inadmisible la homosexualidad de uno de los miembros de sus comunidades religiosas, que lo expulsen; que si les cuesta aceptar la interrupción voluntaria del embarazo, no se practiquen abortos, pero que por favor, no nos quieran imponer sus ideologías.

Espero que asuman la invitación de Jesús de separar el poder religioso del político y entiendan que “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

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*Doctor en Educación, enfocado en Educación y Derechos Humanos. Docente  e investigador en Teología y Filosofía. Coordinador de Otras Ovejas en Colombia. E-mail: [email protected]

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