Al final del túnel rosado

¿Habrá luz al final?

¿Y ahora qué? Se viene el bachillerato de mi hermanita, y espero que el colegio no use todo el peso institucional para convencerla aun más de que lo importante para ella es tan diferente de lo importante para un niño. Y dado que fue al mismo colegio que yo, temo que mis esperanzas sean vanas. Viendo hacia atrás, el trato era diferente en muchos aspectos en los que no tendrían que serlo.

¿Por qué las niñas de mi colegio podían pintarse el pelo, y cuando un par de nosotros hicimos lo mismo se armó un alboroto de los mil demonios? ¿Por qué un uniforme más cómodo para montar árboles para niños que para niñas?  En efecto, también hubo un gran escándalo cuando un par de niñas se pusieron pantalones en lugar de falda. Y ni se diga de lo que hubiera pasado si algún hombre se hubiera maquillado. Entiendo que los estándares sociales para pelo pintado y maquillaje son diferentes para hombre y para mujeres, que significan cosas diferentes tal vez… Pero por una vez podríamos tratarlos igual.

Solo con mi hermanita entendí un poco, y aun sin algún conocimiento académico del tema, la importancia de la perspectiva de género y del efecto que tiene sobre nosotros los condicionamientos sociales sobre lo que deben hacer hombres y mujeres. Si crecer en una familia moderna, que pareciera creer firmemente en la igualdad entre hombres y mujeres, y que espera que sus hijos hombres y mujeres estudien y trabajen por igual, puede crear el constructor de naves y la niña de moño rosado, ni imagino los personajes que crearán las familias más conservadoras que abundan por ahí. En vez entonces de fijarme en las necesidades y características de mis hermanos según su género, quiero olvidarme de eso en la medida de lo posible, y tratarlos de manera igual mientras se pueda; desenfocarme en su género, si se quiere. En diferenciarlos, al parecer, ya hay mucha gente preocupada.

Comentarios

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  • Caro

    Me gusta mucho el artículo. Es algo que muchos de nosotros hemos experimentado en nuestras familias, no solo al momento de comprar los regalos, sino en las actividades en las que participan las niñas y los niños, dependiendo de su género. Creo que es importante que no esperemos a que el cambio llegue de afuera, de las compañías de juguetes, de las instituciones (colegios, etc), pues nosotros al interior de nuestras familias podemos contribuir evitando caer en los estereotipos..

  • PaoVanegas

    Luis una gran realidad que nos ha afectado a todos durante generaciones. Leo tu artículo y me acuerdo cuando era pequeña y quería jugar futbol, odiaba los vestidos rosados y de tejidos que mi mamá y papá me obligaban a ponerme, me encantaba jugar, ensuciarme, correr, trepar un árbol y siempre todos me decían comportate como una princesa, las princesas nunca se ensucian, no juegan futbol y jamás hacen cosas de niños. Entonces pensaba ¿Acaso las princesas no tienen vida?. Con el paso del tiempo descubrí que ser princesa es sacrificar tu diversión, tu niñez y guiar tu intelecto hacia un mundo rosa que solo masifica tu imaginación e ingenio y decidí dejar de ser una princesa. Jugué baloncesto y no bailé ballet como querían todos que lo hiciera, me encantaban los video juegos y no las barbies, usé jeans y camisetas hasta que tuve 13 años y jamás, bajo mi voluntad usé un vestido. Ser princesa no es malo, lo malo es dejar que te consuma un mundo rosa industrializado por empresas que monopolizan tu mente y la de tus padres. El verdadero problema está en ellos que creen que siguiendo estereotipos harán que sus hijas sean todas unas verdaderas PRINCESAS. Somos mujeres pero podemos disfrutar de la diversión e inmensidad que se encuentra en todo el mundo.

  • Luis E. Quintero

    Caro, estoy de acuerdo contigo, si esperamos que el cambio llegue de la oferta será imposible… Hay que cambiar la demanda desde los hogares.

  • Luis E. Quintero

    Pao,
    Gracias por el comentario… Yo he sido testigo de todos esos tratos diferenciales y desde hace rato quería preguntarle a una mujer como se sentía al respecto. Para mí era evidente pensar que sería algo incómodo, pero obviamente lo estaba viendo desde mi punto de vista. Parece entonces que hay mujeres que están de acuerdo.. gracias por el comentario.