“Busco hombre acuerpado y cero plumas”

“Busco hombre acuerpado y cero plumas”

Periodismo, opinión y análisis LGBT.
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13 hombres hablaron con Sentiido sobre la presunta discriminación que existe entre homosexuales cuando no se cumple con ciertos parámetros físicos o de comportamiento. 
No tener un cuerpo de gimnasio, es suficiente para que algunos hombres homosexuales se rechacen entre sí. Foto: Philippe Leroyer.

El martes 27 de noviembre de 2012, más de 50 parejas del mismo sexo y otras tantas personas LGBT se dieron cita frente al Capitolio Nacional, en Bogotá, para protestar por las declaraciones del senador Roberto Gerlein cuando se debatía el proyecto de ley sobre matrimonio entre personas del mismo sexo. Allí, Gerlein dijo que el sexo entre homosexuales es asqueroso, excremental y merece repudio.

Al día siguiente, un joven publicó en su perfil de Facebook: “si al famoso besatón (como se denominó al evento que tuvo lugar frente al Capitolio) hubiesen ido homosexuales físicamente atractivos, simpáticos y/o lindos, estoy más que seguro que el Senado dice ‘sí’ al matrimonio homosexual. Pero al contrario, van homosexuales bien feos, super mal vestidos, aparte de gritones y super afeminados. Obvio que las personas que deciden qué es bueno o malo para nuestro país dicen ‘no’ al matrimonio homosexual”.

Además de comentarios como este, en los grupos de encuentro de hombres homosexuales también es frecuente ver frases como: “Quién interesante para conocer, no locas, no afeminados”, “busco manes serios, cero plumas, pintas de Bogotá (solo jóvenes)”, “soy activo, 18 cm de pene, preferiblemente de 20 años de para abajo” o “soy chico de gym, 24 años, busco gente varonil, agregar solo gente de gym y de mi edad”.

Lo anterior, es tan solo una muestra de una tendencia que existe entre algunos hombres homosexuales, de desaprobar a aquellos que no cumplen con ciertos parámetros físicos, rango de edad, forma de vestir y de comportarse. ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de ese afán por lucir muy masculinos y por rechazar a quienes consideran afeminados o no les interesa lucir un cuerpo de gimnasio? 13 hombres opinan al respecto.

1. Jaime Parada

Vocero del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual de Chile (Movilh) y concejal de la comuna de Providencia (Chile).

Jaime Parada. Foto: archivo particular.

¿A qué le atribuye la discriminación que se dice existe entre algunos hombres homosexuales por razón de su apariencia o comportamiento?

Las personas LGBT pertenecemos a una población y no a una comunidad. Por el hecho de tener reivindicaciones comunes no puede hablarse de comunidad. Somos diversos, pertenecemos a todas las clases sociales, tenemos diferentes opiniones políticas, hemos sido formados en pensamientos distintos en temas religiosos o en la ausencia de estos. Somos tan diversos como los heterosexuales.

En el “macro mundo” o en aquel que involucra a heterosexuales como a LGBT, existen las más diversas formas de pensamiento y se ejercen todo tipo de acciones que no tienen justificación alguna, como por ejemplo la discriminación. En este sentido, no es raro que lo que pase en este “macro mundo” se replique en el “micro mundo” de la población LGTB. Y digo “micro mundo” porque numéricamente es menor que el heterosexual.

Nadie escapa de la segregación que nos ha transmitido la cultura del individualismo que no nos transforma en comunidad sino que nos mantiene como entes atomizados. En este sentido, es reprochable pero comprensible que en la población LGBT se repita lo que pasa en el “macro mundo”.

A mí, por ejemplo, me criaron en un sistema de pensamiento clasista, xenófobo y homofóbico. Yo, en un proceso personal, generé un rechazo hacia eso porque tomé conciencia de que había sido educado en un sistema de valores contrario al que quería. Falta mayor conciencia sobre lo nociva que puede ser la discriminación a pesar de que nosotros mismos hemos sido objeto de ésta.

Tenemos que luchar contra eso. Un paso importante es saber que la persona discrimina cuando rechaza a alguien, en este caso un homosexual a otro, por su apariencia física o condición socioeconómica. Así no podemos avanzar en la lucha por nuestros derechos. En este tema, las políticas públicas tienen un rol fundamental, porque si bien aquellos procesos de toma de conciencia son personales, pueden fomentarse a través de políticas educativas y de no exclusión.

Lo cierto es que no solamente los homosexuales sino todo el mundo debería capacitarse en temas de discriminación. Este es un fenómeno que tiene lugar en el “gran sistema social” y no es algo aislado de los hombres homosexuales.

Nuestros países están avanzando hacia legislaciones que eviten la discriminación, y los propios discriminados deberían dar ejemplo sobre el tipo de sociedad en la que quieren vivir. Si nosotros como población discriminada, estamos situados dentro de este círculo que discrimina, la lucha no es la correcta.

¿Existe entre buena parte de hombres homosexuales un “culto al cuerpo”?

No creo que sea más que en la población heterosexual. No pienso que el 90 por ciento de los hombres que asisten a un gimnasio sean homosexuales. Allí, como en cualquier parte, el sistema social es el mismo de siempre. No sé si exista un “culto al cuerpo” más arraigado en los hombres homosexuales que en los heterosexuales, lo que pasa es que, por ser una población más pequeña, esto es más notorio.

¿Qué tan frecuente es el matoneo entre los hombres gays cuando no se cumple con ciertos parámetros físicos o manera de vestir, por ejemplo?

Es frecuente y, es más, en muchas discotecas gays se discrimina a las personas transexuales.

¿Cuál sería su propuesta para empezar a superar esos “mandatos” como que los hombres gays deben ser “masculinos” o “cero plumas”?

Veo muy difícil iniciar campañas al respecto solamente para el movimiento LGBT. Existe una cultura muy arraigada que no se puede enfrentar con paliativos dirigidos a gente adulta y con pocas ganas de cambiar. Pensaría que esto tiene que empezar desde la infancia más temprana para que los niños adquieran conciencia sobre la importancia de respetar al otro en su sentido más integral y sin esperar si esos niños serán o no homosexuales, sino teniendo en cuenta solamente que deben vivir en sociedad y que no pueden discriminar ni a homosexuales ni a heterosexuales.

Veo difícil cambiar la discriminación dentro del mismo movimiento LGBT si no se cambia la que existe en todo el continente. Hay un machismo latinoamericano, aunque no exclusivamente, proyectado en la población homosexual. Y ese machismo se aprende en las casas, en los colegios, en la universidad. Entonces, cuando alguien dice “no me gustan los homosexuales afeminados”, lo que hace es reproducir el discurso del machismo aprendido.

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