El acoso escolar virtual, ¿un mundo sin límites?

El acoso escolar virtual, ¿un mundo sin límites?

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La velocidad de difusión, el anonimato y sentir que la víctima está lejos, han llevado a que el bullying que se lleva a cabo mediante tecnologías de la información, sea una de las modalidades de intimidación de mayor crecimiento.

Cyberbullying o acoso por Internet
Ilustración: Adalberto Camperos.

Una de las formas de intimidación escolar que cada día toma más fuerza, es la que se realiza por medio de Internet, redes sociales, tabletas y teléfonos celulares.

Conocida como cyberbullying, ciberacoso o bullying virtual, se caracteriza porque el estudiante agresor se vale de estas herramientas para maltratar, asediar, amenazar, calumniar, difamar y perseguir a otro u otros de sus compañeros, de manera intencional, reiterada y sin motivo aparente.

“El estudiante agresor envía correos electrónicos humillantes, crea páginas en redes sociales para burlarse o hablar mal de una persona y la insulta en chats o a través de mensajes de texto. En ocasiones, entra al correo electrónico de la víctima para enviar desde allí mensajes ofensivos a sus contactos o divulgar fotos o videos privados o vergonzosos”, explica Enrique Chaux, investigador en prevención de bullying, en el libro Educación, convivencia y agresión escolar.

De igual manera que en el bullying tradicional, las víctimas suelen ser los estudiantes que presentan alguna diferencia con respecto a la mayoría de sus compañeros, en cuanto a características físicas, orientación sexual, raza, capacidad de aprendizaje o forma de relacionarse con los demás.

“El autor del bullying busca perjudicar y comprometer la imagen y reputación del estudiante acosado frente a sus compañeros de colegio. Con el agravante de que esos objetivos son alcanzados a escala global: no hay manera de detener un correo electrónico. El daño, por tanto, es mucho mayor”, explica Cléo Fante en el libro Cómo entender y detener el bullying y cyberbullying en la escuela.

En efecto, el cyberbullying sobrepasa las barreras del colegio. Tiene lugar en cualquier momento del día, los 365 días del año. En el bullying presencial, el estudiante víctima suele ser acosado en el ambiente escolar, mientras que en el virtual, puede serlo, además de allí, en la casa, en la calle o en cualquier lugar mediante mensajes al celular o a sus redes sociales.

Según Cléo Fante, esta es la manera más perversa de intimidación, debido a que aumenta notablemente la exposición y el sufrimiento de quien es víctima. Con un solo clic, el mensaje puede llegar al mundo entero y no solamente a quienes estuvieron presentes durante la agresión. Se pierde la sensación de poder escapar de esta clase de violencia.

El bullying virtual es una de las modalidades preferidas cuando la intimidación es por homofobia. “Socialmente se espera que las personas sean respetuosas de las diferencias. Esto hace que algunos estudiantes se cohíban de acosar de frente a otro por su orientación sexual o identidad de género. Pero el ambiente virtual le permite hacerlo desde el anonimato, una de las mayores seducciones de Internet”, explica Olga Lucía Hoyos, directora del Departamento de Psicología de la Universidad del Norte en Barranquilla.

Todos del mismo lado

Allí, el estudiante agresor se desinhibe por completo para llevar a cabo actos aún más crueles de los que haría presencialmente. “El bullying cibernético reduce el sentimiento de responsabilidad de quienes agreden, porque no obliga al contacto cara a cara”, señala el informe Respuestas del Sector de Educación Frente al Bullying Homofóbico publicado por la UNESCO en 2012.

Favorece, además, la aparición de un clima de desconfianza en las relaciones sociales escolares debido a que todos los compañeros pasan a ser sospechosos de las acciones.

Detrás del crecimiento acelerado de esta modalidad de acoso escolar, hay varios factores. Uno de ellos: la mayor disponibilidad del uso de nuevas tecnologías a edades cada vez más tempranas y sin supervisión alguna.

“El cyberbullying está asociado a la escasa orientación que imparten los adultos a los usuarios infantiles y juveniles, sobre el uso ético y responsable de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). También, al desconocimiento de las responsabilidades legales que tienen los estudiantes que intimidan y los adultos que los rodean”, dice Cléo Fante.

La mayoría de docentes ignora, por ejemplo, que ellos son corresponsables de los delitos de los alumnos cuando estos tienen lugar en el colegio.

“Los maestros, por su parte, consideran que muchas veces los padres de familia se ‘lavan las manos’ y les asignan a ellos la responsabilidad de todo lo que hagan sus hijos. Sin embargo, los papás también son corresponsables en el uso que sus hijos menores de edad hagan de estas tecnologías”, explica Rubén Darío Morales, del programa Internet Seguro de la Subdirección de Control de Fraudes de UNE.

En buena medida, las instituciones educativas carecen de programas de prevención y manejo del cyberbullying porque el tema se ha convertido en una “papa caliente”. Por un lado, algunas directivas dicen que en sus colegios “no hay nada de eso” o que el acoso virtual no es competencia de ellos porque ocurre en la casa, mientras que los padres de familia aseguran que sucede en el colegio.

“Así, en vez de buscar alternativas para solucionar el problema, el asunto se ha convertido en identificar un culpable. La idea no es separar si el ciberacoso se hizo en el colegio, en el bus o en la casa, sino enfrentarlo en equipo”, explica José Fernando Mejía, director del Programa Aulas en Paz, enfocado en la prevención de violencia y promoción de la convivencia pacífica en la escuela.

Responsabilidad compartida

Según la cartilla Implicaciones jurídicas de la intimidación entre niños/as y adolescentes a través de Internet, desarrollada por la organización Red PaPaz, cuando un estudiante, desde el computador del colegio, de la casa o de un café Internet, se refiere a un compañero en términos insultantes, ofensivos o denigrantes, surge una triple responsabilidad: civil, penal y constitucional, que comparten el estudiante agresor, sus padres y el colegio. (Ver recuadro al final del artículo).

Los artículos 15 y 21 de la Constitución Política de Colombia establecen que las personas tienen derecho a la intimidad, al buen nombre, a la honra y a que sus asuntos personales no sean conocidos por terceros sin su consentimiento o, que si fueren conocidos por alguien (como por un médico), no sean difundidos.

Aunque la mayoría de instituciones educativas de Colombia no llevan un registro de los casos de bullying virtual, un estudio exploratorio realizado por la Personería Municipal de Cali, en 42 instituciones educativas de esta ciudad, evidenció que este fenómeno es una realidad.

El estudio se llevó a cabo en septiembre y octubre de 2012, entre 280 estudiantes. Al ser consultados si algún compañero ha utilizado las redes sociales para mostrar o decir cosas de ellos, el 17 por ciento (47) de los encuestados dijo que sí, el 81 por ciento (226) no y, el 2 por ciento (7), no respondió.

El 33 por ciento (93) aseguró conocer estudiantes que han sufrido de acoso escolar a través de redes sociales, el 65 por ciento (181) manifestó no conocer casos al respecto y, el 2 por ciento (6), no respondió.

La mayoría de instituciones educativas, explica la psicóloga María Clara Cuevas, docente de la Universidad Javeriana de Cali, no tienen programas dedicados a estudiar este fenómeno, que permitan tomar medidas de prevención y manejo desde temprana edad. Simplemente se asume como una modalidad más de bullying, desconociendo sus consecuencias y rápido crecimiento.

Según Rubén Darío Morales, lo ideal en un programa de prevención de intimidación escolar virtual es incluir a los diferentes actores de la comunidad educativa. “Con los estudiantes más pequeños, utilizamos un cuento que nos permite interactuar de una manera más divertida. El mensaje es fomentar un uso ético de Internet”.

Con los docentes, agrega, “tratamos de promover la diferencia, que empiecen a mirar a cada alumno como un ser particular, en vez de verlos como una masa homogénea. Los problemas de acoso están muy relacionados con eso”.

Un buen número de directivas, maestros y padres de familia creen que la solución a este fenómeno es bloquear páginas de Internet. Y aunque esto es posible, las redes sociales y las nuevas tecnologías de la información no pueden ser vistas como una amenaza sino como aliadas de las que a veces se hace un mal uso. “Las políticas de cada red social advierten, por ejemplo, a partir de qué edad los niños pueden abrir una cuenta”, dice Olga Lucía Hoyos.

#MeGusta

Los padres de familia no pueden vivir al margen de lo que sus hijos hacen en Internet. “El programa Internet Seguro está concentrado en que aprendan a supervisar el uso que sus hijos hacen de las redes sociales para que puedan enseñarles a verlas más allá de un medio para chatear, subir fotos o construir varias personalidades. La idea es que no hagan un mal uso de estas redes a escondidas”, señala Rubén Darío Morales.

El artículo Evita el ciberacoso en Ask.fm, publicado en el portal En TIC Confío (iniciativa del Ministerio de las TIC), con información de IT Security Mom, señala que el número de contactos, seguidores o de “Me gusta” en las redes sociales de niños y jóvenes, se ha convertido en un factor para fortalecer su autoestima.

tanto padres de familia como docentes, deben procurar generar otros espacios donde estudiantes puedan fortalecer su amor y confianza en sí mismos, sin que intervengan las opiniones de terceros.

Como suele suceder con las situaciones que se originan entre niños y jóvenes, el mundo adulto percibe tarde los casos de cyberbullying. “Si cuesta reconocer la intimidación presencial porque se vale de gestos o miradas que resultan complejas o invisibles para los grandes, con mayor razón sucede en la virtual”, explica Carolina Piñeros, directora de la organización Red PaPaz.

Más allá de ser un tema exclusivamente “tecnológico”, las redes sociales y el ciberacoso evidencian una forma de relacionarse entre las nuevas generaciones que, tanto padres de familia como docentes, no conocen del todo. “Incluso, muchos papás se niegan a aprender de computadores y les permiten a sus hijos que ellos hagan lo que quieran allí”, asegura Rubén Darío Morales.

Una iniciativa anti cyberbullying, debe empezar por enseñarles a docentes y padres de familia qué es acoso virtual y cómo se comunican niños y jóvenes a través de Internet y las redes sociales.

Los docentes deben entrar al mundo virtual. “Es importante que sepan que niños y jóvenes están entrenados para aprender en el aula con multilenguajes: texto, sonido, video, hipertexto e infografías. Si usan estas herramientas, se relacionarán mejor con sus estudiantes”, enfatiza Rubén Darío Morales.

En ocasiones, los maestros prefieren marginar las nuevas tecnologías del salón de clases para no complicarse la vida utilizando lo que no dominan y hacer más cómodo su trabajo, a pesar de las ventajas que estas tienen.

Menos conectividad, más acoso

“El ciberacoso aumenta cuando los colegios no disponen de conexión a Internet para sus estudiantes. Esto no es impedimento para que ellos usen las redes sociales, para bien o para mal, porque buscan otros espacios para conectarse”, explica Rubén Darío Morales.

Ahora, las directivas de instituciones educativas que le están prestando atención al manejo de las redes sociales se han enfocado en Facebook y Twitter, dejando de lado otras como Ask.fm, donde son frecuentes los casos de ciberacoso.

Se trata de una red muy popular entre adolescentes que consiste en hacer y contestar preguntas. “Quienes las formulan, tienen la opción de decidir si revelan o no su identidad y las respuestas pueden ser escritas o en video. Esta red ha servido de plataforma para situaciones de bullying virtual, que han terminado en suicidio”, señala el artículo Evita el ciberacoso en Ask.fm, publicado en el portal En TIC Confío.

Ask.fm les ofrece a sus usuarios la posibilidad de desinhibirse y hacer preguntas que no harían en persona, hacer publicaciones abusivas, amenazantes y con contenido sexual sin que nadie conozca su identidad.

“A diferencia de otras redes sociales, Ask.fm no ofrece la opción de reportar contenido ofensivo, sino solamente de bloquearlo. Adicionalmente, la política de privacidad manifiesta que toda la información proporcionada (datos personales y las preguntas y respuestas que se dan como parte de la dinámica del sitio), pueden ser publicadas sin consentimiento del usuario”, señala el artículo.

Hay casos de jóvenes que se vuelven populares en esta red social, no solo por la cantidad de preguntas que formulan, sino por el número de suscriptores que tienen y de preguntas que les hacen.

Existe el caso, por ejemplo, de una adolescente que afirmó en su cuenta de Ask.fm que creía que era bisexual. Esta situación dio pie tanto para que otros usuarios expresaran sus dudas al respecto, como para que aprovecharan el anonimato para burlarse no solo de su orientación sexual, sino también de su situación familiar.

Ask.fm
Esta son conversaciones que pueden encontrarse en la red social Ask.fm, donde son frecuentes los casos de bullying por homofobia.

A pesar de las críticas que puede recibir Ask.fm por la permisividad con el anonimato y el uso de la información personal de sus usuarios, puede ser también un espacio en el que los jóvenes hagan uso de las competencias que se les han inculcado en el ámbito escolar y familiar.

Ask fm
Ejemplo de conversaciones sostenidas en la red social Ask.fm.

Los usuarios son autónomos de responder como quieren y con la identidad que elijan, y esto puede ser una oportunidad para que, lejos de la supervisión de los adultos, descubran que ellos también pueden hacer respetar su autonomía, su identidad y su forma de ser.

Aunque cerrar el perfil conlleve burlas presenciales, puede ser una decisión acertada para una persona que sabe que en ese espacio solo recibirá más acoso además del que ya vive en el colegio.

Sin embargo, prohibirles a niños y jóvenes que usen esta red social no es la solución. La recomendación es fortalecer la comunicación con ellos, para que tengan claridad sobre cuál es el comportamiento adecuado a seguir allí y a quién acudir en caso de ciberacoso.

Por otra parte, y contrario a lo que se cree, el acoso virtual no es un asunto de estudiantes con recursos económicos: la brecha digital cada día se cierra más y la conectividad a Internet está creciendo a un ritmo muy rápido.

Por tanto, directivas y docentes de instituciones educativas deberían contemplar la idea de que las tecnologías de la información sean un tema transversal en su Proyecto Escolar Educativo (PEI). De esta manera, no solamente se abordarían en una materia llamada “informática” sino que todos los docentes, no únicamente los de esta área, se apropiarían del asunto.

Otro paso a seguir es establecer mayores canales de comunicación para que los estudiantes víctima de acoso virtual puedan denunciar y buscar ayuda, sin miedo a que el agresor tome represalias. También es importante animar a quienes son testigo de estos episodios, para que reporten el abuso.

Tres opciones para esto son las páginas web www.enticconfio.com del Ministerio de las TIC, www.teprotejo.org de la organización Red PaPaz y www.ccp.gov.co del Centro Cibernético Policial.  Por último, un reto de las escuelas es incorporar el uso de las nuevas tecnologías en la prevención del bullying.

Para los padres de familia

A través del portal En TIC Confío, Enrique Chaux, les da a los padres de familia las siguientes recomendaciones para que sus hijos hagan un mejor uso de Internet:

  • Averigüe qué redes sociales existen, conózcalas y enséñeles a sus hijos la opción que cada una tiene para reportar abusos.
  • Entre más comunicación tenga con sus hijos sobre el uso de las redes sociales, es menos probable que ellos hagan un mal uso de estas a escondidas.
  • Si sospecha que su hijo está siendo víctima de ciberacoso, genere espacios de diálogo. Una buena forma de romper el hielo es contándole alguna experiencia similar, sin importar que no tenga vínculo con el mundo TIC.
  • Si los niños hablan de situaciones de ciberacoso que le están ocurriendo a conocidos o a ellos mismos, demuéstreles que estas acciones no son aceptables y que cuentan con su total apoyo.
  • Recuérdeles que quedarse callados ante situaciones de cyberbullying no es una buena opción.

Implicaciones legales

La organización Red PaPaz, en su cartilla Implicaciones jurídicas de la intimidación entre niños/as y adolescentes a través de Internet, resume la forma como el estudiante agresor, sus padres de familia y el colegio, pueden ser objeto de triple responsabilidad en casos de ciberacoso:

Red Papás Colombia
Fuente: Red PaPaz.

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Nota: Este artículo forma parte del especial “Bullying por homofobia en Colombia”, llevado a cabo como parte de la convocatoria: “Inclusión e identidad en América Latina y el Caribe, la agenda pendiente para el desarrollo económico de todos”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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