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El camino para que Colombia sea un Estado laico

Género, diversidad sexual y cambio social.

Si Colombia es un Estado laico, donde política y religión operan por caminos independientes, ¿por qué algunos funcionarios citan pasajes bíblicos para justificar sus decisiones?

qué significa que Colombia sea un Estado laico
Muchos países latinoamericanos reclaman la separación entre Estado e iglesias. Foto: Brocco Lee

Entre los argumentos de los que más se valen senadores y procuradores, entre otros funcionarios públicos, a la hora de pronunciarse en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto y la eutanasia, están los de corte religioso.

“Dios los creó hombre y mujer”, “las relaciones homosexuales son contranatura” y “el sexto mandamiento prohíbe matar” son algunos de estos.

¿Qué tan válidas son estas premisas cuando se salen de la sala de la casa para pronunciarse en escenarios como el Congreso de la República o la Procuraduría General de la Nación?

¿Por ser la Biblia un libro religioso tiene más peso que otros argumentos? Algunos funcionarios dirán que es válido citar frases propias de la iglesia católica porque finalmente es “la religión de la mayoría”.

Antes de 1991 estas razones eran válidas. Finalmente la Carta de 1886, la que entonces regía, establecía que la religión católica era la oficial de la nación y un elemento esencial del orden social.

De hecho, el preámbulo empezaba así: “en nombre de Dios, fuente suprema de toda autoridad…”. También establecía la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús.

Hace 30 años no había problema en que un estudiante de derecho llamado Alejandro Ordóñez quemara los libros de la biblioteca pública Gabriel Turbay, en Bucaramanga, que no se ajustaran a sus creencias religiosas.

Sin embargo, todo esto cambió después de la asamblea de 1991 que dio paso a una nueva Constitución. Su preámbulo también incluye la palabra “Dios”: “el pueblo de Colombia en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios…”. No obstante, Colombia se define como un Estado pluralista en materia religiosa.

Para la muestra, la Corte Constitucional estableció que es imposible la consagración del país al Sagrado Corazón por el principio de neutralidad religiosa y el respeto por la libertad de cultos. La Ley 133 de 1994 señala que ninguna religión o confesión será oficial ni estatal.

En vos confío

A pesar de esto, el actual Procurador General Alejandro Ordóñez insiste en que Colombia no es un Estado laico porque constitucionalmente está consagrado a Dios. Al respecto, la Corte ha dicho que esa invocación corresponde al Dios de cualquier religión y no a una específica.

“Esa mención expresa que las creencias religiosas tienen un valor constitucional pero no se refiere a que el país sea confesional”, afirma Germán Humberto Rincón Perfetti, abogado especialista en derechos humanos.

El Artículo 19 de la Constitución señala: “toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley”.

Aunque la Constitución no lo diga expresamente, Colombia es un Estado laico. La Corte expresó: “un Estado que se define como pluralista en materia religiosa y que reconoce la igualdad entre todas las religiones no puede al mismo tiempo consagrar una religión oficial o establecer la prioridad jurídica de ciertos credos. Es por consiguiente un estado laico. Admitir otra interpretación sería incurrir en una contradicción. Por ello no era necesario que hubiese norma expresa sobre la laicidad del Estado”.

Según Catalina Ruíz-Navarro, columnista de El Espectador y directora de la revista virtual HojaBlanca, sería una incoherencia señalar que todos los colombianos son iguales, pero que las creencias de unos son más importantes que las de otros.

¿Libre desarrollo?

En su opinión, no podría garantizarse el derecho al libre desarrollo de la personalidad, si no se estuviera en un Estado laico. “Si fuera confesional, se diría que el mundo lo creó Dios y habría un formato predispuesto de cómo cada persona debería vivir. No podría haber desarrollo ni mucho menos libre si todas las respuestas estuvieran dadas. Un Estado laico es un Estado de preguntas”.

Para Ligia Galvis, Ph.D en derecho e investigadora de diferentes universidades, uno de los aspectos más importantes de la modernidad es haberle dado paso a los Estados en los que existe una separación plena entre gobierno e iglesia y donde está diferenciado lo que es de dominio privado de lo público.

Aquellos donde los funcionarios públicos no pueden realizar ni propender acciones a favor o en contra de algún credo. “En Colombia, ningún acto oficial debería estar precedido por una ceremonia religiosa, algo que sucede con frecuencia hasta el punto de considerarse legítimo”, explica Rincón Perfetti.

Con el argumento de que existe una mayoría católica se justifican muchas de estas decisiones. No obstante, la democracia no es solamente trabajar por las mayorías sino también por las minorías.

El problema de fondo no es que buena parte de los colombianos se defina como católica, sino que se impida el mismo espacio a las demás religiones. “Además, la religión católica no debería servir de apoyo y asesoría al Gobierno sino ser una opción más entre los credos existentes”, opina Ruíz-Navarro.

En la ceremonia de entrega de armas al nuevo batallón de las fuerzas militares, un sacerdote católico le echa agua bendita a las armas. “Es una gran contradicción tener a un miembro de la iglesia católica, cuyas virtudes son la fe y la caridad, bendiciendo las armas de unos soldados que van a la guerra”, dice Ruíz-Navarro.

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  • Alfredo Nova

    Es inaceptable e imporpio que se utilice la denominación “cristiano” como referencia de un tipo de cristianismo protestante. Lo más usual es oponer “protestante” a “católico”; nunca “cristiano” a “católico”. La seriedad y la misma perspectiva de inclusion que presenta este medio periodístico es afectada cuando no se tienen en cuenta este tipo de errores tan comunes en otros sectores más descuidado. Se podría decir “evangélicos”, como el artículo llama a los protestantes en Brasil, e incluso como “neopentecostales”, como una persona anota en estos comentarios, pero, por favor, no reproduzcan más ese uso indebido.

    • Sentiido

      Alfredo, gracias por comentar y señalar el uso adecuado de los términos. En efecto, es importante distinguir y aclarar este tipo de diferencias. Un saludo del equipo de Sentiido.