El Ciclo Rosa Académico: fiel y firme

El Ciclo Rosa Académico: fiel y firme

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Pese a las presiones de la Iglesia Católica, el Ciclo Rosa no se canceló. Otras instituciones entendieron que la religión no puede ser un argumento para silenciar a la academia.

qué es el ciclo rosa académico
Este fue el titular que el blog de Voto Católico Colombia publicó después de conocer que el Ciclo Rosa Académico no tendría lugar en la Universidad Javeriana.

El pasado 8 de agosto la página web ACI Prensa (que originalmente se llamó Agencia Católica de Informaciones ACI), y cuya oficina se encuentra en Lima (Perú), publicó un artículo titulado: “Pontificia universidad católica de jesuitas organiza evento pro gay en Colombia”.

El texto, que intentaba presentarse como equilibrado al incluir testimonios del padre Alberto Múnera, director del Instituto de Estudios Sociales y Culturales PENSAR de la Universidad Javeriana, organizador del evento, no pasaba de ser un ataque directo contra el Ciclo Rosa previsto para entre el 28 y 30 de agosto.

¿O de qué otra manera podría explicarse la afirmación: “es un evento que promueve abiertamente el estilo de vida homosexual”? Ahora, ¿a cuál estilo de vida se refiere? ¿A comer, dormir, estudiar, trabajar…? ¿No es acaso el mismo de las personas heterosexuales? ¿O es que aquellas que se sienten atraídas por personas de su mismo sexo no reciben un salario mensual y pagan impuestos?

el director de ACI Prensa, debería tener presente que la orientación sexual no define un estilo de vida. Cada cual lo decide, independiente de ésta.

Posterior a este artículo que se presentaba como noticia pero que en realidad era opinión, la organización Voto Católico Colombia solicitó a las directivas de la Universidad Javeriana y a los líderes de la Iglesia Católica detener este evento académico.

Después de 10 ediciones de ser un espacio concebido para la “difusión, discusión y reflexión sobre temáticas relacionadas con la diversidad sexual y de género”, las directivas de la Universidad Javeriana cedieron ante las presiones del cardenal Rubén Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia y de monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico en el país.

El 12 de agosto los coordinadores del Ciclo anunciaron: “lamentamos informar al público general que, por decisión de altas instancias de la iglesia católica, la Universidad Javeriana se ha visto forzada a suspender la realización del Ciclo Rosa Académico 2013 en sus instalaciones. Sin embargo EL CICLO NO SE CANCELA. El Comité Organizador se encuentra coordinando logísticamente el traslado del evento a otros espacios”.

Efectivamente, recientemente se informó que el evento se mantendrá en las fechas previstas y tendrá como nueva sede el Auditorio del Museo de Arte del Banco de la República (Calle 11 No. 4-21) en Bogotá.

Esto sí, esto no…

Lo curioso de todo este episodio es la prontitud con que la jerarquía de la Iglesia actuó para evitar que en las instalaciones de una universidad tuviera lugar una actividad académica de reconocida calidad y trayectoria.

Sin embargo, no procede de igual manera cuando organizaciones sociales señalan que, entre 2010 y 2011 fueron conocidos (seguramente se presentaron otros tantos que no fueron registrados), alrededor de 280 homicidios motivados por orientación sexual o identidad de género.

La Iglesia Católica mantiene silencio cuando en debates en el Concejo de Bogotá, funcionarios califican de “mujerzuelas” a las mujeres que se sienten atraídas por personas de su mismo sexo. O cuando senadores afirman que las relaciones homosexuales merecen repulsión.

¿Cuál creen estos jerarcas que es el mensaje que envían al acudir con rapidez solamente a la hora de censurar? ¿No considerarán que al intentar silenciar eventos como el Ciclo Rosa promueven, antes que el amor, la intolerancia hacia la diferencia?

Preocupa que cada vez con más fuerza sea notorio el uso de la religión como promotora de silenciamiento de lo que no coincide con sus principios. Según la filosofía de Cristo (esto, por supuesto, no lo consideran un “estilo de vida”), antes que rechazar y juzgar a los otros, hay que difundir un mensaje de amor al prójimo.

¿Por qué, entonces, algunos representantes y seguidores de la Iglesia Católica y cristianas han tomado como bastión la defensa de su fe como única verdad, atacando las creencias y formas de pensar de los demás por medio del miedo y la censura?

Si quienes no comparten la doctrina de la Iglesia Católica no acuden a los templos para evitar que los sacerdotes oficien sus sermones, ellos también deberían respetar los espacios donde se analizan y reflexionan temas con los que no están de acuerdo. Pese a ser una institución dirigida por jesuitas, no es requisito ser católico para estudiar, trabajar o asistir a la Universidad Javeriana.

La única verdad

Hay un principio básico que debería difundirse más a menudo: no comulgar con una fe determinada no significa estar equivocado y quienes lo hacen tampoco merecen ser rechazados y tratados como desadaptados e inferiores.

El padre Múnera, del instituto Pensar, le dijo a ACI Prensa: “nosotros solamente hacemos investigación y análisis de fenómenos sociales y culturales. Ninguna promoción de nada. Invitamos a toda clase de gente, pero evidentemente no invitamos personas que no tengan capacidad de interpretar los fenómenos culturales y sociales de una manera equilibrada y científica”.

Deja un mal sabor que la jerarquía de la Iglesia Católica oficie a manera de censora, peor aún siendo la Javeriana una institución educativa, y enfile su artillería para evitar que una universidad lleve a cabo una actividad académica con el argumento de ser “pro gay”.

El Ciclo Rosa es un evento cultural que tiene entre sus objetivos la promoción de derechos para las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgeneristas. Las orientaciones sexuales no se “impulsan” tal cual como se hace con los almuerzos ejecutivos en medio de la calle o con los productos en descuento en un supermercado.

De ser cierto que pudieran “promoverse” de tal manera, y teniendo en cuenta los ambientes predominantemente heterosexuales en los que se vive, difícilmente habría personas homosexuales o bisexuales.

Ahora que se confirma el nuevo escenario del Ciclo Rosa, sería importante que el equipo de ACI Prensa y la alta jerarquía de la Iglesia Católica se programaran para asistir e instruirse sobre el tema.

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