El “llamado moral” de La W Radio

Según una avanzada teoría, las mujeres se “meten” en los matrimonios, les quitan los esposos a las que son decentes y ellos no opinan porque son títeres de la perversión femenina.

 

Parece que el “community manager” de La W Radio también se solidarizó con las periodistas y puso un título acorde con la indignación del caso.

Sentiido quiere invitar a sus lectores a que se tomen unos segundos para leer las siguientes afirmaciones/preguntas que fueron emitidas públicamente el 14 de febrero de 2013:

“Ella tan joven, con 23 años, pudiendo estar con el hombre que quiera, por qué meterse con uno que no ha terminado su matrimonio, que tiene un hijo y que puede ser el papá. No lo entiendo.”

“Usted tiene que aprender a respetar las instituciones y a respetar la vida en pareja y a las familias con sus hijos”.

“¿Estamos promoviendo que las mujeres se metan en los matrimonios?”

“Rafael, ¿a su esposa le encantaría que llegara una mujer cualquiera a seducirlo a usted…?”

Jessica, ¿usted alguna vez tuvo el deseo o el llamado moral de abstenerse de esa relación con él cuando estaba comenzando?

“La que se mete en un matrimonio, jamás acepta que se metió en un matrimonio”.

No es el objetivo de Sentiido decepcionar a quienes creen que estas opiniones fueron dichas en un grupo de apoyo a la familia promovido por la procuradora delegada para la infancia y la adolescencia Ilva Myriam Hoyos o en la famosa emisora Procuraduría Ordóñez Radio.

En realidad, estas oraciones fueron pronunciadas en una “entrevista” de la emisora La W Radio a una actriz colombiana, Jessica Sanjuán. Todo comenzó cuando la joven de 23 años dio su testimonio para la Revista Elenco, que circula con el periódico El Tiempo. En esta publicación, ella habló de su situación sentimental actual con un hombre de 40 años que recientemente dio fin a su matrimonio.

Lo curioso de toda la situación fue que los periodistas de La W decidieron hacer una llamada tipo “confesión para reclamarle a la señora Sanjuán su “falta de moral” frente a lo que había contado en la revista. Las abanderadas de esta cruzada fueron, oh sorpresa, tres colombianas del equipo de la emisora: Camila Zuluaga, Alejandra Méndez y Claudia Palacios. Por su parte, los hombres, principalmente el corresponsal español Rafael Manzano, se mostraron en desacuerdo y defendieron a Jessica Sanjuán de ser linchada en la picota radial más grande de Colombia.

Vida privada que se hace pública

En principio, hay que resaltar dos aspectos: cada persona es libre de defender su propia escala de valores y de pensar que cierto tipo de actuaciones van en contra de sus principios. También, que cuando una persona decide exponerse a la opinión pública y hace visible su vida privada, está sujeta a que se vuelva la comidilla de otros medios y sus seguidores.

Partamos de la base, entonces, de que, como lo señalamos hace poco con el caso de la “salida del clóset” (aunque pareció más bien un refrito) de Jodie Foster, ni los personajes públicos ni los lectores, televidentes o radioescuchas deberían esperar que la vida privada de alguien sea de dominio público porque salió en una telenovela o cantó una canción que lo lanzó a la fama.

Ahora sí, lo que nos incumbe. El interrogatorio y el juicio moral de las periodistas de La W Radio. Si nos ponemos a pensar, todo carece de sentiido. Desde la llamada, pasando por la indignación de Camila Zuluaga, las preguntas /pedradas de Claudia Palacios (ella es la dueña de “el llamado moral”) y la risa de fondo de los hombres regocijándose en una disputa que parecía más bien una pelea de mujeres en bikini en una piscina de lodo.

¿Por qué creyó (además de lo obvio, el rating) el equipo de La W que era su “llamado moral” contactar a la actriz Sanjuán para reclamarle por estar con un hombre 17 años mayor que ella y que, en apariencia, está casado aunque la actriz diga lo contrario?

Todo es culpa de las mujeres

Sin duda las preguntas que Zuluaga, Palacios y Méndez le hicieron a Sanjuán hacen recordar, no sin algo de bochorno, las famosas declaraciones de la filosófica senadora colombiana Liliana Rendón, quien admitió alguna vez que si su esposo “le ponía la mano encima”, era porque se lo merecía. Con más garbo, pero con la misma perspectiva de vida, las indignadas periodistas arremetieron contra Sanjuán porque sus opciones no les dejaron más alternativa que creer que, cuando hay infidelidad, los matrimonios se acaban siempre por culpa de las mujeres que “se meten”.

¿En dónde queda el poder de decisión de los hombres? Todo parecía indicar que para las “vigilantes de la moral”, el hombre solo se deja querer y se va como un perro tras el hueso más fresco. Lo demás es perpetrado por las mujeres.

Analicemos, por ejemplo, la cuarta pregunta: en esta ocasión, en medio del calor del debate, Claudia Palacios le pregunta al corresponsal Rafael Manzano, que si a su esposa le encantaría que “una mujer cualquiera” (como si al ser famosa o de apellido Santodomingo no le seguiría pareciendo una cualquiera) llegara a seducirlo. Según el orden del sujeto y el predicado, Palacio no duda en presentar la situación, nuevamente, con una mujer malvada que “seduce” al hombre inútil, indefenso y sin criterio para decidir.

No se pregunta, por ejemplo, cómo se sentiría el señor Manzano si descubre que su esposa está con otro hombre. Plantearlo de esta forma implicaría, según la teoría que se ha venido discutiendo, que la esposa de Manzano sería “una cualquiera” que le estaba destruyendo el matrimonio a ese pobre señor con el que está. Y eso no sería muy bueno para las relaciones del equipo de la W.

Así las cosas, no es difícil hacerse un panorama de la alta estima en que tienen las mujeres colombianas (dueñas de la opinión pública, además) a otras mujeres sin importar su nacionalidad. El problema no es el acto de engañar a otra persona o de incumplir con un compromiso de honestidad y de respeto. El problema es creer que las mujeres, como en las telenovelas que adornan la cualificada televisión privada, planean cómo dañar una familia, entrometerse en la vida de los demás y ser perversas mientras, con los ojos ligeramente cerrados, dicen en voz alta (aunque nadie las escuche) “acabaré con ese matrimonio así tenga que llorar lágrimas de sangre”.

Acá les dejamos la perla, para que saquen sus propias decisiones:

Comentarios

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  • Andrea Pinzón

    Definitivamente Godaaaaaaaaaa pero de la edad media!! Que falta de ética profesional; hasta donde sabía era una entrevista no un linchamiento “moral”. Además porque se le acusa como si ella fuera una “quitamaridos”, si no estoy mal en cualquier tipo de relación, los que intervienen deben tomar las decisiones,por lo tanto ella como él decidieron estar juntos y eso no se debe poner en tela de juicio y mucho menos evaluarlo desde una doblemoral, nadie puede juzgar a nadie por sus acciones, sentimientos o inclinaciones “Él que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

  • andres

    esto es lo mas hermoso que he escuchado el dia de hoy

  • Daniel de salvat

    y estas son las “periodistas” colombianas??? puuuuffff¡ dejan muy mal parado a su gremio,