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“Este no es un bar de locas”

Género, diversidad sexual y cambio social.

Funcionarios de bares, restaurantes y centros comerciales continúan expulsando a personas LGBT de sus establecimientos. Ahora el turno fue para una pareja del mismo sexo en el bar Office Liquor en Medellín. ¿Qué hacer?

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La discriminación contra personas LGBT continuará mientras en las familias e instituciones educativas no exista una verdadera educación en diversidad sexual y de género. Imagen tomada de la página web  de Office Liquor.

Son frecuentes las notas y denuncias en medios de comunicación y redes sociales sobre parejas del mismo sexo y personas LGBT que son expulsadas de bares, restaurantes y centros comerciales, entre otros espacios.

El motivo: las expresiones de afecto. Lo curioso es que a la hora de recibir el dinero del consumo, poco importa la orientación sexual de sus clientes.

El pasado 2 de octubre se conoció un nuevo caso de discriminación en un establecimiento. Esta vez tuvo lugar en Office Liquior, un bar y restaurante ubicado en el Parque Lleras en Medellín (Antioquia).

Una pareja de hombres aseguró que en la madrugada de ese viernes pagaron la cuenta y antes de salir del bar intentaron usar el baño, pero no pudieron hacerlo porque estaba fuera de servicio.

Así que se dieron un beso y un abrazo y se dispusieron a abandonar el lugar. Sin embargo, uno de los funcionarios del establecimiento los vio y les dijo que ese no era un bar gay: “este no es un bar de locas”, manifestó, según el testimonio de los afectados.

La pareja, con evidente molestia, le exigió respeto y le advirtió que sus palabras eran discriminatorias. En medio de la discusión, llegaron dos policías que les recomendaron abandonar el lugar. Ellos lo hicieron. Lo que no sabían era que una cuadra y media más adelante, unos sujetos los arrojarían al piso y los golpearían.

Una amiga de la pareja relató que una persona presente les gritaba “¡por cacorros!”.

Para la pareja, independiente de que la agresión haya sido o no llevada a cabo por funcionarios del lugar, lo sucedido en el establecimiento fue lo que desencadenó el ataque.

Office Liquor publicó un comunicado condenando la agresión física y asegurando que ninguno de sus funcionarios participó en esto. “Nuestro personal tiene prohibido salir del establecimiento hasta el cierre de caja”, dice el documento.

Explicaciones a medias

Sin embargo, no explicaron por qué uno de sus funcionarios le dijo a la pareja “este no es un bar de locas”. Además, no deja de ser paradójico que este bar y restaurante anuncie en su página web liderar un programa que busca “contribuir a la construcción de una sociedad más justa”. ¿Qué tanto le aportará a esta premisa maltratar a un cliente por su orientación sexual?

Generalmente, cuando se les pregunta a los administradores o gerentes de establecimientos las razones por las que retiran a parejas del mismo sexo, suelen decir: “respeto a estas personas, pero tienen que comportarse”.

Argumentan que un beso entre personas del mismo sexo va en contra de lo que debe ser un adecuado comportamiento en público.

En otras palabras, está bien que la gente vea las manifestaciones de afecto heterosexuales porque “es lo normal”, pero no las de parejas del mismo sexo. ¿Por qué? ¿Cómo podría llamarse esto?

Cuando estos hechos suceden en centros comerciales, el argumento es: “deben respetarse los espacios públicos porque allí hay familias y niños”. El mensaje pareciera ser que los actos de afecto entre personas del mismo sexo no son apropiados, mientras que los heterosexuales sí.

En alguna ocasión, un funcionario de seguridad le dijo a una pareja del mismo sexo: “esos espectáculos ponen en vergüenza al centro comercial”. Cuando le preguntaron al vigilante si se comportaba así cuando una pareja heterosexual se expresaba afecto, el funcionario respondió: “no, porque es algo completamente distinto”.

Los argumentos detrás de la sentencia “hay familias y niños”, generalmente son los mismos: “después los menores querrán hacer lo mismo”. Eso sería afirmar que la orientación sexual se elige por imitación. Sin embargo, muchos homosexuales han crecido en familias conformadas por un papá y una mamá, viendo gestos de cariño entre personas del sexo opuesto y, sin embargo, sienten atracción por el mismo sexo.

Ahora, una vez más la pregunta de fondo es: ¿por qué pensar que es malo ser homosexual? Ahí es cuando se hace necesario revisar los prejuicios que llevan a creer esto.

“Se estaban exhibiendo”

Otra de las razones que acostumbran expresar quienes sacan de un establecimiento a una pareja del mismo sexo es: “se estaban exhibiendo”. Dicen que cuando eso ocurre, sin importar si es homosexual o heterosexual, la retiran del lugar.

Sin embargo, habría que revisar cuántas denuncias hay de parejas heterosexuales que se han sentido discriminadas en un establecimiento público por darse un beso o un abrazo.

La Corte Constitucional ha dicho que existe discriminación cuando hay un tratamiento diferenciado, injustificado y desfavorable, basado en criterios como la raza, el sexo, la religión o cualquier otra diferenciación arbitraria. En otras palabras, cuando una medida se aplica a unas personas y a otras no.

De hecho, se ha llegado al punto de que pareciera que entre las funciones del personal de seguridad y del llamado “primer filtro” de los establecimientos, estuvieran evitar las manifestaciones de cariño entre personas del mismo sexo e impedir el ingreso de mujeres trans, bajo el argumento de que su identidad de género las convierte en ladronas.

El caso de la pareja de Medellín está en manos de la Personería y de la Fiscalía. La Mesa Diversa La 14, un grupo de defensores de los derechos humanos de las personas LGBTI de la ciudad, está preparando un acto de rechazo el 17 de octubre a las 8 pm en el Parque Lleras.

No sorprende, por tanto, que los funcionarios de Office Liquor se sientan obligados a pedir excusas y a comprometerse a revisar sus políticas internas. Sin embargo, esto no soluciona el problema de fondo. No garantiza que el personal de dicho establecimiento -y de otros tantos que ya han pasado por esto- sean realmente conscientes de su error.

Cuando las directivas del Centro Comercial Avenida Chile en Bogotá, pidieron excusas por un hecho similar, el representante legal insistió durante su “acto de desagravio” en el uso responsable de las zonas por las que transitan niños y familias, como si las parejas del mismo sexo que se dan un beso, representaran una amenaza.

La discriminación continuará mientras en las familias e instituciones educativas no exista una verdadera educación en diversidad sexual y de género o mientras las directivas, docentes y padres de familia se resistan a incluirla.

Por ahora, cuando una persona sea expulsada de un establecimiento o le nieguen el ingreso con base en premisas discriminatorias prohibidas constitucionalmente, una opción es acudir a la acción de tutela.

Por un caso similar, la Corte Constitucional profirió la Sentencia T- 909 de 2011, en la que entre otras cosas dice: “mal puede entenderse per se como perturbador de la tranquilidad, que las parejas efectúen manifestaciones de afecto incluyendo besos. Ni puede un empresario instruir a un trabajador para que en cumplimiento de sus funciones, restrinja las libertades individuales”.

También dice: “besarse de modo romántico con la pareja, sea o no homosexual, hace parte de los espacios de libertad individual que toda persona posee a la luz de su dignidad para vivir como quiere, para su libre desarrollo personal y para el derecho a no ser molestado en esa elección que sólo a él o a ella interesa”.

Además de la Ley 1482, también conocida como antidiscriminación, otra alternativa a la que puede acudirse es a la Superintendencia de Industria y Comercio, porque también se trata de una situación de maltrato comercial y de atención indebida.

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