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“Estoy más que calificada para llegar a la Corte Constitucional”

Género, diversidad sexual y cambio social.

La posibilidad de que Isabel Cristina Jaramillo, profesora de Derecho de la Universidad de Los Andes, llegue a la Corte Constitucional, despertó la ilusión de quienes creen en el poder de esta entidad para lograr sociedades más justas.

Hace cinco años Isabel Cristina Jaramillo postuló su nombre para la Corte Constitucional a través de una de las ternas que presentó el Consejo de Estado, En esa ocasión no quedó.
Hace cinco años Isabel Cristina Jaramillo postuló su nombre para la Corte Constitucional en una de las ternas que presentó el Consejo de Estado. En esa ocasión no quedó.

El martes 4 de abril el nombre “Isabel Cristina Jaramillo” fue tendencia en Twitter. Todo empezó cuando el Presidente Santos anunció la terna que presentó para elegir al remplazo del magistrado Jorge Pretelt en la Corte Constitucional de Colombia. (Ver: La ponencia de Pretelt, un retroceso en el Matrimonio Igualitario).

El paso a seguir es que el Senado de la República elija cuál de estas tres mujeres asumirá la silla que dejó Pretelt, quien en agosto de 2016 fue suspendido de su cargo por presuntamente haberle pedido 500 millones de pesos a la compañía Fidupetrol en el trámite de una tutela ante la Corte Constitucional.

Quizás por la manera como Pretelt salió de su cargo, sumado a los retos que le esperan a la Corte Constitucional, la mayoría de tuits que se vieron reflejaban la emoción y la esperanza que suscitó el nombramiento de Isabel Cristina.

Sé de primera mano sobre sus calidades académicas, su inteligencia, pero sobretodo de su honestidad y su sentido ético. Nadie como ella está preparada para asumir uno de los roles más decisivos en el contexto de nuestro país”, escribió en su blog Valentina Montoya Robledo, ex alumna de Isabel Cristina.

Mientras muchas personas empezaron a contactarla para preguntarle cómo apoyarla, sus redes sociales se reactivaron y de manera paralela circuló una carta abierta dirigida al Congreso de la República respaldando su nombramiento.

Entre otras cosas, el documento dice: “Centramos nuestro apoyo en su trayectoria académica y en su compromiso con el análisis de los efectos económicos del derecho“.

Sin embargo, antes de que todo este entusiasmo se despertara, Isabel Cristina no tenía muy claro si presentarse o no. Solo lo hizo cuando un amigo la llamó y le dijo “postúlese” y comprobó que el proceso no le tomaba más de tres minutos.

Mujeres sí hay

Además de no perder nada con presentar su hoja de vida, le interesa promover la presencia de mujeres -especialmente de perfiles altos como el suyo- en instituciones como la Corte. Es una manera de responder a la excusa de “nunca encontramos mujeres lo suficientemente calificadas para estos cargos”.

Después de pasar por una entrevista con el presidente Santos, la terna quedó conformada por: Cristina Pardo, quien durante siete años fue la secretaria jurídica de Presidencia; Isabel Cristina Jaramillo, profesora de la facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes y directora del doctorado en Derecho de esta universidad y Natalia Ángel, también profesora de Derecho de Los Andes.

“La academia genera cambios importantes, pero hay momentos en los que uno debe estar en otra orilla”, explica Isabel Cristina. Para ella, lo que pasó en el plebiscito y la llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos fueron indicadores de que era el momento de actuar desde otro espacio. (Ver: Es un “No” más profundo).

Poco después de haber sido confirmada, el portal La Silla Vacía señaló que tanto ella como Natalia Ángel no tenían posibilidades de quedar. La terna, explicaban, parecía concebida para favorecer a Cristina Pardo, la candidata del Gobierno.

Quienes la conocen aseguran que Isabel Cristina ha sido pionera en el desarrollo de programas de investigación en Derecho en Colombia.
Isabel Cristina ha sido pionera en el desarrollo de programas de investigación en Derecho en Colombia.

La respuesta de Isabel Cristina fue: “miren mi hoja de vida para ver si es relleno”. Se refería a que es doctora en Derecho de Harvard, ha sido conjuez de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado y tiene 12 libros y más de 30 capítulos de libros y artículos académicos publicados.

No obstante, sabe que los presidentes no quieren desgastarse peleando en el Senado por su candidato y que una de sus jugadas políticas puede ser armar ternas a favor de uno. “Pero en esta ocasión, tanto la hoja de vida de Natalia como la mía están lejos de ser relleno. Estamos más que calificadas y preparadas para ser magistradas”.

En todo caso, e independiente de las intenciones que pueda tener el presidente, Isabel Cristina se está tomando muy en serio este nombramiento que de por sí ya es un reconocimiento. “Las mujeres hemos peleado mucho para estar en estas ternas para ahora subestimarlas”.

A pesar de que La Silla Vacía dio por hecho que de la otra terna propuesta por el presidente Santos para remplazar a la magistrada María Victoria Calle, quedaría María Margarita “La Paca” Zuleta, Isabel Cristina no está tan segura. Y de resultar ciertas sus sospechas, el elegido sería Néstor Osuna o Carlos Bernal, ambos académicos.

De ser así, lamenta que se vaya a perder la oportunidad de que en la Corte quedaran al menos tres magistradas. “Tendríamos solamente dos: quien ya está (Gloria Ortiz) y quien sea elegida de nuestra terna”. No obstante, resalta la importancia de que cuatro mujeres hayan sido ternadas.

El feminismo

Isabel Cristina es feminista y uno de sus temas de investigación son los derechos sexuales y reproductivos. “Yo crecí como muchas mujeres creyendo que la igualdad era un hecho”. Pero al investigar se dio cuenta de que los datos tenían poco que ver con la equidad que imaginaba.

Así, por curiosidad intelectual o por una disonancia entre lo que percibía y lo que aparecía cuando estudiaba la realidad, llegó al feminismo. Después, durante su maestría en Derecho, las preguntas que le surgieron fueron: ¿por qué si la ley es buena no se cumple? y ¿por qué es tan difícil lograr una igualdad?

Haber sido elegida para esta terna le ha implicado familiarizarse con una práctica hasta ahora desconocida para ella: hacer lobby en el Senado y encontrarse con toda una industria al respecto.

 Más de un senador le ha dicho, con orgullo, que su hijo o hija fue alumno suyo.

Ya aprendió que tiene que hablar con los senadores más de una vez y llevar un registro de cuándo se encontró con cada uno, de qué hablaron y cómo los contactó. También le han enseñado tips de cómo dirigirse a ellos y qué decirles.

De resultar elegida, sabe que la nueva Corte tiene entre sus retos recuperar su legitimidad. Además del caso Pretelt, está el de Alberto Rojas. En junio de 2014, el Consejo de Estado anuló su elección como magistrado. Y serán sus mismos colegas de la Corte quienes revisen las tutelas que tanto Pretelt como Rojas interpusieron contra las acciones que los retiraron de sus cargos.

Legitimidad, paz y género

Otro gran reto de la Corte tiene que ver con el fast-track –mecanismo adoptado para reducir el número de debates requeridos en el Congreso para la aprobación de leyes y reformas constitucionales- necesario para aterrizar el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC.

Todas las decisiones que se aprueben mediante esta modalidad deberán ser revisadas en la Corte. Y aunque el Congreso es el primer gran filtro de las disposiciones que se tomen, no se puede confiar en que allí pondrán todos los frenos necesarios.

A la Corte le corresponde revisar lo concerniente a procedimiento o si el trámite se realizó o no en el Congreso de manera adecuada. No obstante, también podrá pronunciarse sobre los argumentos que los ciudadanos presenten.

¿Será que el respaldo de Isabel Cristina a la agenda de paz podría causarle conflicto en caso de llegar a la Corte? No lo cree así. “Estoy a favor de la reconciliación nacional, lo que no quiere decir que defienda los intereses del presidente o apoye todo lo que está en los acuerdos”.

Un reto más de esta Corte será manejar la influencia de la llamada “ideología de género” en los debates considerados “morales”, como el referendo propuesto por la senadora Viviane Morales para impedir que las personas solteras y las parejas del mismo sexo puedan adoptar. (Ver: El referendo de Viviane Morales, ¿tiene futuro?).

La fuerza política que esta creencia demostró tener en 2016 también se hará sentir en la Corte Constitucional. (Ver: La tal ideología de género, ¿de dónde viene y para dónde va?).

Para Isabel Cristina, el miedo que despierta en ciertos sectores la palabra “género” está relacionado con reconocer que muchas de las desigualdades que existen entre hombres y mujeres pueden desaparecer. (Ver: Diversidad sexual y de género para dummies).

“Una cosa son los órganos fisiológicos y otra la forma en que socialmente se le atribuyen consecuencias a esa fisiología. O ¿por tener senos una mujer debe ganar menos que un hombre? La biología no puede determinar nuestro destino, lo que significa que las mujeres tengan la opción de ocupar otros roles más allá de ser madres o cuidadoras”.

“No entiendo cómo alguien dice estar a favor de los derechos de las mujeres, pero piensa que solamente pueden ser mamás”.

Sin embargo, agrega, cuando senadoras como Viviane Morales afirman que es mejor no utilizar la palabra “género” sino hablar de “derechos de las mujeres”, lo que en realidad quiere decir es que está en desacuerdo con los temas de diversidad sexual. (Ver: 9 razones por las que el referendo de Viviane Morales sí discrimina).

De ahí el referendo que Morales lidera, a pesar de que en 2015 la Corte le dio vía libre a que las parejas del mismo sexo puedan postularse a procesos de adopción. (Ver: La Corte Constitucional aprobó la adopción igualitaria, ¿por qué esta vez sí?).

Sin ideologías

Tanto Morales como los líderes religiosos y conservadores que respaldan su iniciativa han expresado que nueve magistrados no pueden tomar decisiones por todo un país.

Al respecto, Isabel Cristina considera que en la Corte prevalecen las decisiones fundamentadas en un conocimiento técnico jurídico y no en creencias o ideologías. La Constitución garantiza la libertad de conciencia y de cultos, pero si por sus convicciones un juez de la República está en desacuerdo con la Constitución, no puede ocupar este cargo.

“Las creencias de un juez se convierten en obstáculo cuando le impiden aplicar la Constitución”.

La Corte pretende crear contrapesos a la posibilidad que tienen las mayorías de arrastrar a las minorías. Así, mientras que en el Congreso cada quien mide si es o no capaz de sacar adelante una ley y de lo que esto le representa electoralmente, la Corte solamente se pronuncia frente a lo que los ciudadanos le piden.

“Sus decisiones toman meses para sopesar los diferentes intereses e ir más allá de si me van a elegir o no”. No obstante, en todas las democracias existe la posibilidad de que si la ciudadanía no comparte una decisión, pueda cambiarla. Y el referendo es una alternativa, siempre y cuando no pretenda pasar por encima de principios fundamentales como la igualdad. (Ver: El referendo de Viviane Morales, ¿tiene futuro?).

El argumento para que ciertos sectores se opongan al matrimonio y a la adopción por parte de parejas del mismo sexo, es el artículo 42 de la Constitución que entre otras cosas dice: “la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla”.

Isabel Cristina Jaramillo
Isabel Cristina Jaramillo tiene 45 años, es doctora en Derecho de Harvard y ha sido conjuez de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado.

Para Isabel Cristina, experta en derecho de familia, no existe en el régimen colombiano una única definición de familia. “Lo que la Corte ha venido haciendo es utilizar más de un criterio de interpretación, mirando toda la Constitución y lo que es mejor para la sociedad”. (Ver: Matrimonio igualitario: 10 razones por las que la Corte Constitucional diría sí).

Además, el apego al artículo 42 existe solamente en estos debates. No está en las sentencias sobre seguridad social en donde una abuela solicita que le dejen incluir a su nieta como beneficiaria. “En esos casos nadie reclama que la familia solamente puede estar conformada por un hombre y una mujer”, señala.

¿A punta de litigio estratégico?

Una de las críticas de la senadora Viviane Morales es que la igualdad de derechos –al menos en el papel– de las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT) en Colombia, se ha logrado gracias al litigio estratégico. Es decir, mediante sentencias de la Corte y no a través del voto popular como, según ella, las minorías religiosas conquistaron la igualdad (en la constituyente).

“Es hasta chistoso que Viviane Morales, como persona heterosexual que quiere hacer prevalecer las relaciones entre un hombre y una mujer, se ubique del lado de una minoría”.

Para Isabel Cristina, así como la libertad de cultos prevista en la Constitución ha permitido que a las iglesias no les cobren impuestos, el derecho a la igualdad y al libre desarrollo de la personalidad garantizan que cada quien elija la persona con la que quiere casarse.

Las sentencias de la Corte sobre orientación sexual y familia están fundamentadas en la Constitución. Y a ella se llegó por movilización social y voto.

“Tampoco sé qué es lo malo del litigio estratégico. Lo que tiene de peculiar es que obra en contra de un sesgo en el Derecho para oír ciertos argumentos. Pretende mostrarles a unas personas que siempre han visto las cosas de una manera que es importante verlas de otra, lo que exige unos esfuerzos distintos”.

Además, de las demandas que han llegado a la Corte sobre derechos LGBT, solamente unas pocas han sido presentadas por organizaciones, de resto responden a ciudadanos que por su propia cuenta exigen unos derechos.

“Lo que dice la Corte es lo que dice la Constitución y lo que dice la Constitución es lo que dice la Corte”

“Nuestro Código Civil es de 1855 y de ese año es el artículo del matrimonio. Por tanto, cómo nos va a parecer raro que un ciudadano se pregunte si todavía debe aplicarse como está”.

Muchos de los artículos de este código que discriminan a las mujeres han sido declarados inconstitucionales. “¿No es esto un proceso democrático?  ¿O será que las sentencias respecto al matrimonio son menos democráticas que otras?”.

El portal La Silla Vacía también señaló que de quedar como magistradas “La Paca” Zuleta y Cristina Pardo, se estaría más cerca de tener una Corte “menos activista”. Al respecto, Isabel Cristina señala que la Corte les ha concedido a los ciudadanos lo que está en la ley, como que le paguen a una persona la pensión que le corresponde.

“Decir que la Corte dejará de ser activista sugiere que no estará del lado de los débiles, teniendo en cuenta que ha protegido a los pueblos indígenas de petroleras o a los usuarios del sistema de salud de las EPS”.

“Me llama la atención que se considere activismo que una Corte ordene cumplir la ley”.

En todo caso, explica, el papel de los jueces, más que estar de uno u otro lado, es resolver los conflictos. Si las decisiones de la Corte no se cumplen, son los ciudadanos quienes pierden. “Si el activismo se identifica con ir más allá de la ley, no veo a la Corte haciendo eso y si se relaciona con estar del lado de un bando, me parece un error”.

Isabel Cristina llegó a ser abogada por ensayo, mientras de manera paralela a sus clases de Derecho tomaba materias de Filosofía, Literatura, Biología, Química, Ingeniería y Economía.

La promesa de un mundo por inventarse que en ese entonces representaba la Constitución de 1991, sumada a la idea de proponer cambios y de contribuir a una mejor sociedad, la llevaron a quedarse ahí a pesar de ser una persona interdisciplinaria. Ahora, no tiene duda de que ser magistrada de la Corte Constitucional de Colombia será un nuevo escalón en ese camino que durante 20 años ha recorrido.

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