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Feminismo: lo que se dice vs. Lo que es

Género, diversidad sexual y cambio social.

Quienes se oponen a la igualdad entre hombres y mujeres han hecho creer que el feminismo promueve una guerra de sexos cuando su objetivo es apostarle a un mundo más justo para todas las personas. #FeminismoParaDummies.

Feminismo: lo que se dice vs lo que es
Sentiido habló con Ximena Andión, directora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, en México, para conocer su punto de vista sobre 13 de las frases más “antifeministas” que circulan en redes sociales.

Cada vez que una persona comparte en sus redes sociales la noticia de que un hombre atacó a su pareja por celos o que una mujer denunció que un hombre la acosaba sexualmente, suelen aparecer comentarios como: “feminazis en 3, 2, 1…”, “hay mujeres que también acosan a los hombres” o “no hablemos de feminicidios sino de violencia en general“. (Ver: Feminicidio: crónica de una muerte anunciada).

Todas estas frases tienen algo en común: pretenden ignorar o desconocer las desigualdades y agresiones que las mujeres viven por ser mujeres o las situaciones particulares por las que pasan por el único hecho de no ser hombres.

Por supuesto, muchos de ellos también son víctimas de violencias e injusticias, pero hay situaciones que les suceden a ellas, en mayor proporción, por ser mujeres, lo que marca una diferencia en la mirada y en la solución del problema.

“Hay una oleada conservadora liderada por grupos con dinero y poder que buscan tergiversar el feminismo y la igualdad de género”, Ximena Andión.

Es justo ahí donde el feminismo actúa, pero es entonces cuando aparecen las frases: “no hablemos de feminismo sino de humanismo” o “ni machismo ni feminismo sino igualdad“. (Ver: Decir “no”: un privilegio de los hombres).

Tampoco faltan “el feminismo promueve el odio hacia los hombres” o “el feminismo promueve una guerra de sexos” y otras tantas que circulan con el propósito de desacreditar e ignorar los logros de los movimientos feministas. Parte de la solución es demostrar cómo estas frases se sustentan en prejuicios o premisas equivocadas.

Para esto, Sentiido habló con Ximena Andión, maestra en Derecho Internacional de los Derechos Humanos, especialista en Derechos Humanos y Procesos de Democratización en América Latina y directora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir en México.

Sentiido le mencionó a Andión 13 de las frases más “antifeministas” que circulan en redes sociales y ella presentó otra mirada:

1. “No hablemos de violencia de género sino de violencia en general porque cualquier tipo de agresión es condenable”

Sí, cualquier acto de violencia es condenable. Pero es importante hablar de “violencia de género” no solo porque está sustentada en la discriminación histórica que han sufrido las mujeres por la dominación de los hombres sobre ellas, sino también por la frecuencia con la que se presenta en América Latina.

La violencia de género también se puede presentar contra un hombre. En buena medida porque la masculinidad está soportada en la idea de que ellos, para ser “verdaderos hombres”, tienen que ser agresivos. Por lo general, es una violencia que tiene lugar cuando los hombres no son tan “masculinos” como la sociedad espera.

2. “No hablemos de feminismo sino de humanismo”

Estas frases de “no hablemos de feminismo” sino de cualquier otra cosa, reflejan poca claridad de lo que la palabra “feminismo” representa. Es un movimiento humanista que busca que las mujeres sean reconocidas como sujetas de derechos. Estas premisas intentan rechazar un movimiento que le ha aportado mucho a la sociedad para ser más justa, democrática e igualitaria. (Ver: Es feminismo: no humanismo ni “igualismo”).

3. “Ni machismo ni feminismo sino igualdad”

Es un concepto errado. El machismo está sustentando en la superioridad de los hombres y en prácticas de control y dominación de las mujeres. Por el contrario, el feminismo no pretende ni la inferioridad de los hombres ni que las mujeres los dominen o violenten.

“Muchas veces se malinterpreta al poner el machismo y el feminismo como dos caras de la misma moneda. El machismo mata, el feminismo busca la igualdad”.

El feminismo busca que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres y la igualdad no solo en leyes sino en oportunidades a la hora de ejercer esos derechos.

4. “No hablemos de ‘género’ sino de ‘derechos de las mujeres'”

Cuando hablamos de “igualdad de género” nos referimos a derechos de las mujeres pero también a mucho más. El problema es que a los movimientos conservadores les asusta la palabra “género”, porque tiene que ver con trastocar los roles impuestos para hombres y mujeres e implica hablar de diversidad sexual e identidades de género, temas que no les gustan. (Ver: La tal ideología de género, ¿de dónde viene y para dónde va?).

Se ha querido satanizar el término “género” con argumentos ridículos como que “si se promueve la igualdad de género los hombres van a poder casarse con los perros” o “las niñas se van volver niños y viceversa”.

Muchos grupos religiosos y conservadores han sido muy efectivos en este tipo de discursos engañosos, mientras que quienes trabajan por la igualdad no alcanzan a ser tan exitosos en sus narrativas.

El objetivo es que la gente entienda que la igualdad de género tiene que ver con que cada persona pueda desarrollar su personalidad más allá de sistemas de opresión y dominación como el machismo, el capitalismo o la idea de que todas las personas deben ser heterosexuales. (Ver: La obligación de ser heterosexual).

5. “Yo acepto a las feministas pero no a las radicales”

Eso de “yo acepto” parece una concesión de buena gente, pero este no es un asunto de “aceptar” sino de reconocer al movimiento feminista y de reivindicar la idea de que no está mal exigir cambios en las estructuras sociales, políticas, económicas y familiares.

“Tenemos que ser radicales para desmontar estructuras y sistemas”.

Algunos movimientos conservadores han satanizado la radicalidad y la han hecho ver como algo que no tiene razón. Pero las grandes revoluciones que nos han llevado a ser países más o menos democráticos, han sido lideradas por movimientos radicales.

La radicalidad logró derechos que hoy son vistos como “normales” pero que antes no lo eran como que las mujeres pudieran votar, salir a trabajar o que dos personas del mismo sexo pudieran contraer matrimonio. (Ver: Matrimonio igualitario en Colombia, paso a paso).

Hay que reivindicar el radicalismo y los planteamientos de transformación social y económica del feminismo. Hay que abrazar esto.

6. “Respeto a las mujeres que buscan igualdad, no a las ‘feminazis'”

La palabra “feminazi” nos compara con un movimiento que cometió un genocidio. La gente que repite esa palabra no entiende qué es el nazismo. Antes de usar ese término, habría que pensar lo que fue el holocausto y la muerte de miles de personas en razón de su nacionalidad y sus creencias.

“¿Cuándo un movimiento feminista ha enarbolado el odio y la discriminación contra poblaciones?”

¿Qué campos de concentración ha promovido el feminismo? La palabra “feminazi” que se usa tan a la ligera lamentablemente ha sido promovida por grupos machistas que se resisten al cambio. (Ver: Feminismo: de dónde viene y para dónde va). 

Se puede debatir con quienes no comparten los postulados del feminismo, pero hay que tener cuidado de no llegar a ofensas que impidan el diálogo. De entrada, se está equiparando un movimiento que busca que hombres y mujeres caminemos juntos hacia un mejor mundo con otro que cometió crímenes contra la humanidad.

7. “Las feministas quieren cambiar la familia de papá, mamá e hijos”

El feminismo y los movimientos de diversidad sexual y de género han logrado visibilizar que no existe un solo tipo de familia.

El feminismo acoge a las familias de papá, mamá e hijos y protege sus derechos, pero también pretende que se reconozcan las otras familias que existen: de papá o mamá soltera, aquellas conformadas por personas del mismo sexo o de abuela y nieto. (Ver: La Corte Constitucional aprobó la adopción igualitaria, ¿por qué esta vez sí?).

El feminismo reivindica que la familia es un espacio importante de amor y de cuidado, pero no comparte la idea de tratar de imponer un solo modelo, lo que no significa ir en contra de la familia de papá, mamá e hijos, sino de estar a favor de proteger y de reconocer las otras que existen.

“El feminismo no atenta contra la ‘familia tradicional’. Por el contrario, por la importancia que le concede a la familia, busca que se reconozca la diversidad existente”.

También busca detener la violencia doméstica. La familia que debería ser el lugar donde cada uno de sus integrantes se siente amado y cuidado, es muchas veces un lugar de violencia. (Ver: La media naranja y otras trampas del “amor verdadero”).

8. “El feminismo promueve una guerra de sexos”

El feminismo es un movimiento pacífico que no promueve ningún tipo de combate y que no está en contra de los hombres aunque sí cuestiona los privilegios que han tenido.

También desmonta la idea de que por ser sexualmente diferentes, hombres y mujeres no son iguales en derechos y capacidades, así como los estereotipos a los que los hombres han estado sujetos: el rol de proveedor, de no poder gozar de la paternidad y la relación masculinidad y violencia, entre otros.

“El feminismo convoca a los hombres a cuestionar sus privilegios pero también los roles que los han tenido atrapados por milenios”.

No se trata, por tanto, de una guerra de sexos sino de cuestionar privilegios. El fondo de esto no es que los hombres sean malos y las mujeres buenas sino preguntarse quién tiene los espacios de poder.

El feminismo cuestiona ese poder y demanda una redistribución más justa y equitativa de los espacios de toma de decisiones entre hombres y mujeres.

Es un movimiento que también entiende que no es lo mismo ser una mujer blanca, de la ciudad y heterosexual que una indígena, con una discapacidad y que vive en una zona rural. Sabe que la discriminación y la desigualdad tienen muchas caras.

Una de ellas es ser hombre o mujer, pero también está el estrato socioeconómico, la orientación sexual y el origen étnico, entre otros. El feminismo sí convoca a cuestionar los privilegios de cada quien para lograr sociedades más justas, democráticas e igualitarias.

9. “El feminismo atenta contra la libertad de expresión: pretende callar a quienes no comparten sus postulados”

El feminismo como cualquier otro movimiento político es diverso. Tiene muchas voces y sus propias divergencias. Pero no atenta contra la libertad de expresión.

Sin embargo, el derecho internacional ha establecido que la libertad de expresión tiene límites y uno de ellos son los discursos que incitan al odio y a la violencia. (Ver: No. La culpa no es de las redes).

“Hay muchos pronunciamientos que la libertad de expresión ampara así vayan en contra de los derechos de las mujeres”.

Algunas personas creen que la censura es la solución para enfrentar los pronunciamientos que lleguen antes de esa línea del odio y que atentan contra los derechos de las mujeres.

Pero otros creemos que la solución es abrir debates, no censurar, sino incentivar contenidos positivos a favor de la igualdad y la no violencia.

Lo más útil no es callar los comentarios “políticamente incorrectos”, el reto es abrir el diálogo entre quienes piensan diferente para generar cambios a largo plazo.

10. “No se puede hacer ni un chiste porque ahora todo es ofensivo”

El tema es entender que nuestra cultura y prácticas han sido profundamente misóginas y discriminatorias contra la diversidad sexual y de género. (Ver: Diversidad sexual y de género para dummies).

Parte del cambio para aportar a la construcción de sociedades más justas, es cuestionar los chistes ofensivos contra las mujeres o las personas diversas sexualmente porque llevan a que las situaciones de violencia y discriminación se vean como algo “normal”.

“No se trata de no tener sentido del humor, pero sí de entender que hay una cultura machista que tenemos que cambiar”.

Hay una frase que dice “de qué sirve el feminismo sino se puede bailar” que reivindica ese amor por la vida y la felicidad de este movimiento, pero sin dejar de cuestionar.

Aunque mucha gente diga que las feministas no tienen sentido del humor, la realidad es todo lo contrario, pero siempre intentando cambiar prejuicios. (Ver: “Nuestra venganza es ser felices”).

11. “El feminismo promueve la ‘ideología de género’”

El feminismo está sustentado en un desarrollo teórico y conceptual sobre lo que significa e implica la palabra “género”. Pero poner esto como “ideología” es tratar de impregnarlo de un contenido negativo y de quitarle su carácter sustentando en estudios sociológicos, antropológicos e incluso médicos si se tienen en cuenta las diferencias entre sexo y género. (Ver: 5 claves para entender el enredo de los manuales de convivencia).

Lo de “ideología de género” no es más que una nueva embestida de la derecha y de los grupos conservadores que está muy articulada desde Estados Unidos hacia América Latina y que pretende desprestigiar el feminismo y promover una ola contra la igualdad.

Yo reivindico la idea de que la igualdad es imparable y creo que hay resistencias al cambio a manera de “patadas de ahogado”. El problema es que la estrategia les ha salido bien y necesitamos movimientos y respuestas más articuladas para hacerles frente.

12. “El feminismo está cargado del mismo odio del machismo”

No hay ninguna corriente del feminismo que plantee el odio hacia los hombres. Es un movimiento que, por el contrario, propone que todas las personas sean reconocidas y puedan desarrollarse libremente. Yo no odio a los hombres, los quiero al igual que a las mujeres y por eso me gustaría ver un mundo más justo para todas las personas.

13. “El feminismo de antes tenía razón porque la desigualdad era evidente, pero ya no es necesario”

El movimiento feminista sigue siendo tan necesario ahora como lo fue décadas atrás. Esta frase va unida a la idea de “ya logramos la igualdad, ya para qué”, pero cuando se revisan las estadísticas en todos los países, pero especialmente en América Latina, todavía falta mucho camino por recorrer.

Las mujeres hemos logrado estar en los espacios de trabajo pero lo que gana una mujer comparado con lo que recibe un hombre por hacer el mismo trabajo, es entre el seis y el 20% menos. Entonces, tenemos derecho al trabajo pero no garantizado el mismo salario.

¿Quién sigue haciendo las tareas domésticas de limpieza y cuidado de los hijos y de los adultos mayores? En su gran mayoría, mujeres. Y como ahora además estamos en los espacios laborales, tenemos dobles y hasta triples cargas de trabajo.

Los hombres no se han involucrado de la misma manera en las labores de cuidado no solo por falta de ganas sino por los condicionamientos sociales e incluso legales que existen. (Ver: Es muy buen papá: me ayuda mucho con el niño).

“Ser hombre o ser mujer no debería ser un condicionamiento para tener más o menos derechos. Ojalá lleguemos ahí, pero todavía falta”.

Desde muchos frentes, no hemos conseguido la igualdad. Estamos en un escenario sujeto a retrocesos. Aunque parezca absurdo, todas esas ganancias obtenidas están en riesgo. Por eso el feminismo es ahora más relevante que nunca.

Todo esto también tiene que ver con luchas por la justicia social, económica y racial. Ese es el sentido final del feminismo: articularse con otros movimientos para tratar de crear un mundo mejor para todas las personas valorando su diversidad.

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