La “tendencia íntima” de Gina Parody y Cecilia Álvarez

La “tendencia íntima” de Gina Parody y Cecilia Álvarez

Género, diversidad sexual y cambio social.
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La entrevista en RCN a la ministra Cecilia Álvarez, evidenció la creencia de que es sinónimo de irrespeto a la intimidad preguntarle a una persona, que no oculta su homosexualidad, por su vida sentimental.

Gina Parody y Cecilia Álvarez
Es interesante que las ministras Álvarez y Parody vivan su relación sentimental como cualquier pareja, sin necesidad de prestarse a las “salidas del clóset” que tanto les atraen a los medios de comunicación. Pantallazo tomado de Pulzo.com

Que la ministra de Comercio Industria y Turismo Cecilia Álvarez y la de Educación, Gina Parody, tenían una relación sentimental era un secreto a voces, al menos en los círculos políticos y periodísticos.

Se sabía por los rumores que circulan alrededor de las personas reconocidas que no dicen ser homosexuales en medios de comunicación, pero que tampoco ocultan sus relaciones sentimentales. También, porque como muchas otras parejas, heterosexuales o del mismo sexo, asisten juntas a eventos sociales y posan para los fotógrafos de las revistas del jet set.

Gina Parody lesbiana
A la izquierda, la ministra de Comercio, Industria y Turismo Cecilia Álvarez y, a la derecha, Gina Parody, ministra de educación.

Su relación era tan pública que el portal La Silla Vacía se refirió a ellas como pareja en varias ocasiones y sin ponerle misterio al asunto, antes de las declaraciones de la ministra Álvarez en RCN:

Gina Parody lesbiana

Antes también de la entrevista en RCN Radio, el periodista Alfredo Molano resaltó su vínculo en las declaraciones que dio al portal digital Kien y Ke, palabras que posteriormente Pulzo.com, un agregador de contenidos, resaltó en un titular:

Que haya 2 lesbianas en el gabinete es un golpe al Procurador dice Alfredo Molano.

La novedad es que una de ellas, Álvarez, reconoció públicamente que son pareja. Cuando la periodista de RCN Radio, Yolanda Ruiz, le preguntó si no le parecía que el presidente Santos había enviado un mensaje de inclusión al elegir dos lesbianas en su gabinete, ella respondió: “¿Por qué estas preguntas no se las hacen a los hombres? ¿Cuántos hombres de tendencia como la nuestra han formado parte de los gabinetes?”

Efectivamente, no es usual que los periodistas aborden “estos temas” con personas de altos cargos (sean hombres o mujeres) que nunca se han referido públicamente a su orientación sexual. Y muchas veces no lo hacen porque un buen número de quienes son reconocidos y son homosexuales, intentan ocultarlo: están casados por la iglesia o asisten solos o con una pareja del sexo opuesto a los eventos donde puedan ser registrados por fotógrafos sociales.

La pregunta que Ruiz le formuló a la ministra Álvarez no tiene nada que ver con el hecho de que ella sea mujer. La periodista decidió abordar el tema porque su relación con Parody no ha sido secreta. Ellas viven su vínculo como cualquier otra pareja, sin necesidad de dar declaraciones para un medio de comunicación que podría titular: “¡Confirmado! Gina y Cecilia son pareja” o “las ministras salen del clóset”. Y esto también es novedoso en Colombia.

Sin shows mediáticos

No hay por qué esperar a que las figuras públicas convoquen a una rueda de prensa u organicen un show mediático para “revelar” que son homosexuales. Pueden hacerlo si lo quieren, pero contrario a lo que algunas personas creen, no es obligatorio. Como tampoco lo es, ocultar la vida sentimental por no ser heterosexual.

Ahora, desde el punto de vista periodístico, es noticioso que una pareja (sea del mismo o de distinto sexo) comparta gabinete ministerial. Si en su momento, por ejemplo, Rafael Pardo y Claudia de Francisco hubieran sido nombrados ministros al mismo tiempo, el hecho habría sido noticia o, al menos, rápidamente los periodistas les habrían cuestionado al respecto.

Así que en el caso de las ministras, más temprano que tarde esa pregunta iba a llegar y ellas lo sabían. Solamente que acá hubo mayor cautela, tuvieron que pasar varios días para que alguien se animara a hacerlo, por un llamado “respeto a la intimidad”.

Lo curioso es que no se habla de dicho respeto cuando se le pregunta a una persona heterosexual por su vida sentimental. En este caso, pareciera no ser necesario. Finalmente, aún existe la idea de que lo correcto es no hablar públicamente de una orientación sexual distinta a la heterosexual.

Es ahí cuando se dice que son “temas íntimos” y se estipula que a la hora de hablar sobre una persona homosexual que se considere “seria”, solamente deben abordarse sus logros laborales y su desarrollo profesional.

Este es justamente el punto central: ¿por qué es común hablar abiertamente de las parejas de los políticos heterosexuales y por qué existe un aura misteriosa cuando se trata de los homosexuales? ¿Por qué revistas como Cromos cubren sin problema el matrimonio de un Carlos Fernando Galán y no son convocadas a las celebraciones de los políticos homosexuales?

Gina Parody lesbiana
Es común que los medios de comunicación registren los matrimonios y uniones de los políticos heterosexuales, pero no de los homosexuales por un llamado “respeto a su intimidad”.

En las entrevistas que le han hecho al senador Antonio Navarro, por ejemplo, él habla de política, de su trayectoria profesional y también de su vida sentimental.

Por supuesto, este no es el punto central, pero en varias de ellas señala que se ha casado dos veces y tiene tres hijos.

Aunque el ámbito amoroso es quizás lo menos relevante de un funcionario público, quien debe concentrarse en mostrar resultados, el hecho de que nunca se mencione que un político tiene una relación de pareja con una persona de su mismo sexo, también envía un mensaje a la sociedad.

¿Por qué sí se habla de la vida sentimental -o al menos se menciona- de quienes son heterosexuales? o ¿por qué las revistas del jet set sí registran que un ministro estuvo de vacaciones con su esposa? Pareciera que el tema es “íntimo” cuando se trata de relaciones homosexuales y abierto cuando son del sexo opuesto.

Es preocupante que a pesar de los avances logrados en Colombia para las personas LGBT, aún los funcionarios que ocupan “altos cargos” se sientan presionados a evitar abordar públicamente su vida sentimental para no ser estigmatizados, que esto sea usado en su contra o le resten importancia a su desarrollo laboral.

Suelen argumentar que lo importante es su vida profesional, que el tiempo no les alcanza para el amor o que están muy ocupados para pensar en eso.

De eso no se habla

Claro, lo más importante de ellas, como ministras, son sus resultados profesionales. Es lo que realmente debe interesarle a la opinión pública. Pero si por alguna razón, como en la entrevista en RCN Radio, surge el tema de que son pareja, sorprende que aún sea percibido como inoportuno y, con mayor razón, cuando no sostienen una relación clandestina.

Incómoda de que le formularan una pregunta sobre un asunto noticioso como es que una pareja comparta gabinete, la ministra Álvarez dijo: “¿Por qué no le preguntan a un expresidente si lo es, por qué solamente a las mujeres?” Como si se tratara de un cuestionamiento ofensivo. Ella ni siquiera pronunció las palabras “lesbiana” u “homosexual”, prefirió hablar de “tendencia”.

Algo similar sucedió recientemente con Sandra Barneda, una periodista española que después de anunciar en un programa que la reina de belleza Patricia Yurena tiene una relación sentimental con otra mujer, dijo:

“Me cuesta mucho hablar de esto. Aplaudo lo que ha hecho Patricia Yurena porque ha tenido la necesidad de hablar sobre su orientación sexual. Se siente mejor consigo misma, pero aplaudo también a todas esas mujeres y hombres que viven su sexualidad en privado. No creo en los lobbies ni en etiquetas. Creo en las personas y los sentimientos. La condición sexual es privada y solo atañe a dos personas”.

Llama la atención que Barneda señale que la “condición sexual es privada y solo atañe a dos personas”. Es decir, ¿nunca dice de alguien heterosexual que está casado, de novio o saliendo con otra persona? ¿Solamente se refiere a aspectos como la vida profesional o laboral? O ¿será que considera que la orientación sexual es privada  y solo atañe a dos personas cuando es homosexual o bisexual? 

Es curioso que muchas personas se refieran a “etiquetas” cuando hablan de homosexualidad o bisexualidad y rara vez consideren la heterosexualidad como una “condición”, “tendencia” o “etiqueta”.

Así vivan con parejas del mismo sexo y no les oculten a sus familiares y amigos sus relaciones sentimentales, aún personas lesbianas, gais y bisexuales consideran que sus orientaciones sexuales están por debajo de la heterosexualidad. La discriminación, los señalamientos y las burlas de las que han sido víctimas se han encargado de esto.

Pareciera que aún pensaran que lo correcto es no hablar de eso y que lo único valioso de mostrar es su parte académica o profesional. Cuando se cree que está bien hablar públicamente de las relaciones heterosexuales pero no de las homosexuales, se cae en el juego de los fanáticos religiosos o conservadores que aseguran que las personas LGBT pueden hacer lo que quieran en privado, pero afuera deben respetar a la sociedad.

Es importante que la ministra haya reconocido abiertamente su relación con una persona de su mismo sexo porque hace visible un tema que se considera debe mantenerse oculto. Y es interesante que lo haya hecho (al menos en principio) sin prestarse para portadas de “salidas del clóset” o “gais y lesbianas poderosos”.

Sin embargo, no deja de llamar la atención que aún se crea que preguntarle a una persona que no oculta que es homosexual por su vida afectiva, como se hace con una heterosexual, sea un comportamiento atrevido o irrespetuoso de su intimidad.

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