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Lesbiana, pero femenina

Género, diversidad sexual y cambio social.
Llama la atención que una persona que lamenta la superficialidad de la sociedad se considere una afortunada por haber tenido como parejas “modelos de buenas y bonitas familias”.
dónde conocer lesbianas femeninas
La banda argentina las Kumbia Queers podrían hacer la banda sonora de la columnista de Vive.in Foto: msn.com.

Hace unos días la página web Vive In de la Casa Editorial El Tiempo, publicó un especial denominado “Sexo sin género”, con artículos que resultaban más que familiares como uno denominado “Bienvenidos a Chapigay” (y al Sentiido se refirió hace un tiempo).

Entre la colcha de retazos de supuesto interés para la población LGBTI, encontramos una columna que nos llamó especialmente la atención.

Titulada “Odio ser lesbiana… Pero me encantan las mujeres” y de autoría de alguien llamado Lucía Bozzi, nos interesó no solamente por lo paradójico del título, como bien lo reconoce la autora, sino por las ideas que plantea.

Palabras más, palabras menos, Bozzi, quien se define como lesbiana, dice que de las mujeres le atrae su suavidad y feminidad pero que no le gustan las denominadas “machorras” que, en su opinión, son las que abundan en la rumba gay.

En cuestión de gustos todo es bienvenido y respetado. Si en el target de la columnista no hay espacio para mujeres con “pelo corto y actitud de hombre” como ella lo señala, perfecto. Puede, incluso, que el asunto sea recíproco.

Lesbianas = cochinas

Lo que nos preguntamos es: ¿por qué después de señalar estas dos características que tanto le molestan de las lesbianas, Bozzi cierra su frase con la expresión “estilo cochino”. ¿Le consta, acaso, el escaso uso de agua y jabón por parte de las lesbianas “poco femeninas”?

El hecho de que tengan un determinado corte de pelo o ciertas actitudes no necesariamente implica desaseo.

Que a la columnista le incomode que algunas lesbianas “no se arreglen” es una posición respetable. Lo curioso es que en algún párrafo diga que parte del problema que padecen estas mujeres es vivir en un mundo aún machista.

Pero ¿será que no es machista decir: “Mis últimas parejas fueron de pelo largo rubio, de caras lindas y buenos cuerpos. De esas mujeres a las que los hombres se refieren como unas hembras?”

Bozzi dice, además, a manera de reclamo: “la sociedad bogotana es de doble moral e hipócrita, donde te juzgan por lo que eres o por cómo te comportas y jamás se mira el interior de los seres”

¿Le parecerá a ella que mirar adentro de las personas es decir: “He contado con la fortuna de estar en relaciones con mujeres femeninas, exitosas, inteligentes, de buenas familias, con muy buenos cargos y hasta modelos del país de buenas y bonitas familias”?

Aunque remata su columna señalando que las lesbianas bonitas y deseadas son muy pocas, no vamos a terminar este escrito con una moraleja estilo: “lo importante es la esencia y no las apariencias”.

Nos gustaría decirle, sin embargo, que muchas de esas lesbianas que ella califica de “machorras” son mujeres que hace tiempo superaron los caducos conceptos de que “el pelo largo es para mujeres y el corto para hombres”, “las mujeres deben cruzar las piernas de tal manera y los hombres de tal otra” o “la ropa de ellas es rosada y, la de ellos, azul”.

La mayoría de esas “machorras” se comportan como les gusta, como mejor se sienten, respetando su esencia e importándoles poco o nada si clasifican en el radar de personas como ella. Viven felices su libertad y su identidad.

Finalmente, el concepto de que las mujeres deben cumplir con ciertos roles que tradicionalmente la sociedad les ha estipulado, es precisamente uno de los obstáculos que ha impedido que muchas de ellas alcancen ese “éxito” e “independencia” que la columnista tanto admira.

Posdata: Le dejamos a Lucía Bozzi este video de las afamadas Kumbia Queers para que se inspire para su próxima columna.

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  • pezgordo

    Pero qué se puede esperar de un medio de comunicación tan superficial como vive.in? Lucía Bozzi es, ella misma, un lugar común que tiene espacio en un medio lleno de lugares comunes, de bobadas seudoinformativas y seudoperiodísticas. Declaro como lesbiana de pelo corto, lindas patillas y actitud de hombre que Lucía Bozzi es tan superficial como el medio de comunicación que le sirve de soporte. Conclusión: Lucía Bozzi no existe y vive.in menos. De qué estábamos hablando?