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¡Listos los resultados de la primera encuesta de bullying LGBT de Colombia! 9 voces opinan

Género, diversidad sexual y cambio social.

Sentiido y la ONG Colombia Diversa lideraron la primera encuesta de bullying escolar LGBT de Colombia. Las cifras evidencian una preocupante realidad. 9 expertos analizan cómo superar esta forma de intimidación escolar tan oculta e ignorada.

BullyingLGBT
Desde 2015, por invitación de las organizaciones GLSEN y Todo Mejora Chile, Sentiido junto con Colombia Diversa han venido trabajando en la primera encuesta de bullying escolar en estudiantes LGBT de Colombia. Foto: Serge Saint con Creative Commons.

Samuel tiene 15 años. En el conjunto donde vive, en el colegio donde estudia y en sus redes sociales le dicen “¡marica!”, “¡gay!”, “parece una niña” y “¡aprenda a correr como un hombre!”. A él le apasionan la tecnología, las series de Netflix y hablar de política, pero no le gustan los deportes y no sale con niñas como lo hace la mayoría de los adolescentes de su clase.

Aunque no juega fútbol, se ha matriculado en academias de este deporte con la esperanza de que algún día sus compañeros lo acepten y disminuya el bullying que ha vivido desde que tiene 8 años. Pero en la práctica, no ve la hora de que se acaben los partidos en donde, rara vez, le permiten jugar como arquero.

No habla con sus papás ni docentes de los insultos que a diario recibe. En el fondo piensa que la culpa es suya: por no jugar fútbol, no tener novia ni correr como los demás, tienen razón en “montársela”. Además, ha crecido escuchando que ser o parecer homosexual es un pecado y una anormalidad.

El problema de Samuel es ser quien es y no ajustarse al modelo de masculinidad que la sociedad ha impuesto. Él es uno de los tantos menores que padecen bullying o intimidación escolar por no cumplir con los comportamientos que la sociedad espera de un hombre.

Por ser distinto a la mayoría, Samuel recordará el colegio como una de las peores pesadillas de su vida.

Enrique Chaux, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de los Andes, señala en el libro Educación, convivencia y agresión escolar, que esta clase de intimidación escolar reproduce un modelo de masculinidad, según el cual los hombres deben ser fuertes, agresivos, poco sensibles y conquistadores de mujeres.

El comportamiento contrario es castigado con intimidación porque representa lo opuesto de aquello que es valorado en los hombres. A esta clase de acoso escolar se le conoce como bullying por orientación sexual, expresión e identidad de género.

Miguel Rueda, PhD en Psicología Clínica y director de Pink Consultores, le explicaba a Sentiido que muchas veces estos menores ni siquiera se identifican como LGBT, pero a un niño amanerado inmediatamente le van a decir “gay”.

Como lo analizaba Sentiido, esta clase de intimidación escolar es una de las más difíciles de manejar porque si un estudiante busca insultar a otro llamándolo “negro”, varias personas intervendrán para decirle que eso está mal y que todas las razas merecen el mismo respeto.

¿La culpa es de la víctima?

Por el contrario, si es “marica” la palabra utilizada para referirse a un niño que tiene comportamientos considerados femeninos, menos gente frenará la situación. Existe una cierta aprobación a este tipo de agresiones, con frases como “quién le manda ser así” o “por no ser como los demás es que lo molestan”, se responsabiliza a la víctima de los ataques.

Chaux señala en el libro Educación, convivencia y agresión escolar que algunos de los estudiantes que sufren intimidación por homofobia tienden a faltar al colegio porque se sienten incómodos o inseguros en estos espacios.

Asimismo, los adolescentes hombres que son víctimas de insultos homofóbicos tienen mayor tendencia a la ansiedad, la depresión, la angustia y una pérdida del sentido de pertenencia con la escuela. Las adolescentes mujeres tienden al retraimiento.

“Varios estudios han mostrado que los hombres homosexuales que en su adolescencia fueron víctimas de intimidación estuvieron en mayor riesgo de suicidio que quienes no lo vivieron”, agrega Chaux.

En otros países, continúa Chaux, algunos colegios han promovido la integración de temas LGBT a los currículos académicos, por ejemplo en literatura, promoviendo la reflexión y el pensamiento crítico sobre la homofobia.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, los comportamientos homofóbicos se refuerzan en las dinámicas de grupo. Los adolescentes tienden a armar grupos con aquellos que tienen actitudes homofóbicas similares.

Para detener el bullying LGBT, los estudiantes deben aprender a frenar las dinámicas homofóbicas en sus grupos de pares.

El 15 de marzo de 2013, el Congreso de Colombia promulgó la Ley 1620: “por la cual se crea el sistema nacional de convivencia escolar y formación para el ejercicio de los derechos humanos, la educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la violencia escolar”.

Desde entonces, muchas instituciones educativas han tomado en serio el bullying por raza, religión, condición socioeconómica o discapacidad, pero en pocas se aborda, de manera explícita, por motivos de orientación sexual, expresión e identidad de género.

Respeto por unos…

En otras palabras, se promueve el respeto por las personas negras, indígenas, de escasos recursos, con discapacidad, pero no por las homosexuales, bisexuales, lesbianas o trans.

La mayoría de veces las directivas consideran suficiente con hablar de respeto en general. Pero el problema de fondo es que un buen número de rectores, docentes y padres de familia, no abordan este tema porque tienen prejuicios y desconocimiento al respecto.

Aún hay quienes piensan que la homosexualidad es una enfermedad que se contagia o una orientación sexual que puede fomentarse.

Adicionalmente, en muchas instituciones se parte de la base de que todos los estudiantes son (o deben ser) heterosexuales y de que, según sus genitales, una persona debe obligatoriamente considerarse hombre o mujer.

Además, los ejemplos puestos en clase son siempre sobre relaciones heterosexuales y se obvia la orientación sexual homosexual o bisexual de personajes históricos.

La escuela siente que parte de su labor es fomentar el ideal de masculinidad en los hombres y el de feminidad en las mujeres. Y cuando aparecen expresiones que se salen de ahí, el sistema las interpreta como desviaciones de “lo normal”.

En algunos casos, las directivas y docentes no se toman en serio el bullying por orientación sexual, expresión e identidad de género porque creen que son casos aislados y no conocen cifras que evidencien la magnitud de este problema.

Hay algunos estudios por ciudades y otros de clima escolar en general, pero faltaba una encuesta nacional enfocada en bullying escolar por orientación sexual, expresión e identidad de género dirigida a estudiantes que se identifiquen como lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT).

La encuesta de clima escolar LGBT

Por este motivo, en septiembre de 2015, las directivas de GLSEN, organización norteamericana que promueve que cada una de las personas de la comunidad educativa sea respetada sin importar su orientación sexual, identidad o expresión de género, invitaron a Sentiido y a Colombia Diversa, para liderar en Colombia la primera encuesta de bullying LGBT.

Todo Mejora Chile, organización que trabaja por el bienestar de quienes sufren bullying por su orientación sexual, identidad o expresión de género, fue junto con GLSEN quienes lideraron el proyecto regional. La encuesta también se llevó a cabo en Brasil, Uruguay, Argentina, México, Chile y Perú.

La encuesta fue difundida por redes sociales, principalmente Twitter, Instagram y Facebook, dirigida a residentes en Colombia, quienes la respondieron de manera voluntaria y anónima.

estudiantes LGBT manifestaron si se sintieron inseguros o si fueron acosados en sus colegios.

Para diligenciarla, se solicitaba que las personas participantes tuvieran al menos 13 años y máximo 20, haber asistido a una institución educativa secundaria en Colombia durante 2015 e identificarse como lesbiana, gay, bisexual (o una orientación sexual no heterosexual) o con una identidad de género trans (entre otras opciones).

La recolección de la información (no se preguntaron datos personales ni de contacto) se realizó entre diciembre de 2015 y marzo de 2016 por medio del enlace mivozcuenta.co. La muestra final se compuso de 581 estudiantes LGBT (la edad promedio fue de 16 años) de la mayoría de departamentos de Colombia.

La información recogida fue analizada por investigadores de GLSEN y un profesor de la Universidad de Harvard (Estados Unidos). Estos son algunos de los datos que la encuesta reveló:

  • 21 % afirmó que no asistió al colegio al menos una vez durante el último mes porque sintió inseguridad o incomodidad.
  • 67 % informó que se sintió inseguro/a en su colegio durante el año pasado debido a su orientación sexual.
  • 54 % se sintió inseguro/a debido a cómo expresa su género (la manera de vestirse, comportarse, peinarse etc).
  • 71 % fue víctima de acoso verbal debido a su expresión de género (la manera de vestirse, comportarse, peinarse etc).
  • 70 % fue víctima de acoso verbal en el colegio debido a su orientación sexual.
  • 43 % fue víctima de acoso físico en el colegio debido a su orientación sexual.
  • 42 % fue víctima de acoso físico debido a su expresión de género.
  • 37 % se sintió agredido/a por un/a profesor/a del colegio a raíz de su orientación sexual o identidad de género. El 22 % se sintió agredido/a por una directiva.

Sentiido envió estos y otros datos preliminares a nueve expertos/as en educación a quienes posteriormente les consultó su opinión y les preguntó sobre cómo enfrentar el bullying por orientación sexual, identidad o expresión de género. Estas fueron sus respuestas:

1. Enrique Chaux, experto en bullying.
2. Moisés Wasserman, experto en educación.
3. Lina Cuellar Wills, directora de Sentiido.
4. José Fernando Mejía, director del Programa Aulas en Paz.
5. Miguel Rueda, director de Pink Consultores.
6. Óscar Sánchez, exsecretario de Educación de Bogotá.
7. Fidel Mauricio Ramírez, investigador en diversidad sexual y de género.
8. María Clara Cuevas, psicóloga con énfasis en violencia en niños y adolescentes.
9. Francisco Cajiao, experto en educación.

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