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Lo que ha dejado la polémica “Mujer T Bogotá”

Género, diversidad sexual y cambio social.

Las voces en contra y a favor de “Mujer T Bogotá”, uno de los eventos planeados para la III Semana de la Diversidad Sexual y de Género de la ciudad, dejaron mensajes importantes.

reinados para mujeres transgénero
Instantes antes de empezar el hangout organizado por Sentiido para conocer las diversas opiniones sobre el evento Mujer T Bogotá. De izquierda a derecha: Nancy Prada, Totoya Show y Juan Carlos Prieto.

El concurso “Mujer T Bogotá” despertó numerosas y diversas opiniones.

Esta actividad que será protagonizada por mujeres transgeneristas, evidenció que las personas LGBT no son un grupo homogéneo que piensa y siente igual.

Contrario a la idea de “comunidad LGBT” a la que acostumbran referirse algunos medios de comunicación, la diversidad de puntos de vista y de formas de concebir la búsqueda de la igualdad de derechos, parece ser una de las características del movimiento de la diversidad sexual y de género.

Juan Carlos Prieto, cabeza de la Dirección de Diversidad Sexual, entidad que coordina la III Semana de la Diversidad Sexual y de Géneros, ha dicho que “Mujer T Bogotá” busca premiar el trabajo de cinco mujeres transgeneristas: “la belleza física no pesará en la elección, sino la labor social adelantada por ellas en sus respectivas localidades”, señaló.

Sin embargo, desde que el concurso fue presentado públicamente, hubo quienes levantaron su voz de protesta. El principal argumento era que, pese a no llamarse “reinado de belleza”, la actividad cumplía con todos los requisitos para serlo.

Señalaban que un evento como este refuerza la idea de que las mujeres transgeneristas solamente pueden ser reconocidas si tienen cuerpos perfectos, rostros armoniosos, cumplen con los “requisitos físicos” para ser mujeres y saben entretener. En últimas, que “Mujer T” fomenta la creencia de que ser reinas es la principal meta de esta población.

Andrea García Becerra, antropóloga y docente de la Universidad Javeriana, dijo en Facebook que esos reinados reproducen estereotipos, prácticas y estructuras de violencia, uso y cosificación de los cuerpos femeninos y feminizados. “Reproducen, también, estéticas racistas, clasistas y sexistas”.

En una columna titulada “¿Un reinado de belleza para mujeres trans?” publicada en su blog, Nancy Prada Prada, docente e investigadora de la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia, escribió: “los criterios que se aplican para decidir quién gana un reinado de belleza tienen que ver con cuerpos delgados, sin pelos, tetas de tal medida, caderas de tal otra, rasgos suaves, dientes blancos, etc. Un modelo de belleza único, estático e irreal”.

También agregó: “si eso ya es bastante malo para las mujeres no trans, es peor para las trans. Por un lado, porque sus cuerpos pueden estar más lejos de ese ideal ficticio al que se les insta a parecerse para ser más ‘bellas’ (habrá invariablemente que ponerse tetas, aumentar artificialmente la cadera, afinar los rasgos faciales, en fin).

“Y por otro, porque la marginalidad en la que muchas están inmersas, dificulta el acceso a métodos seguros de intervención del cuerpo, con lo cual, tener esa tal belleza que se demanda implicará someterse a estrategias ‘caseras’ que producen graves efectos en su salud”.

Los riesgos de la “perfección”

Se sabe que para participar en los reinados que cada tanto tienen lugar en bares y discotecas y poder cumplir con los estereotipos de “belleza perfecta” que en estos espacios predominan, algunas mujeres trans se inyectan en sus cuerpos sustancias altamente nocivas como aceites o silicona industrial.

Para Nancy Prada, la administración distrital se ha esforzado para que “Mujer T” no parezca un reinado de belleza, pero el hecho de incluir entre los requisitos de inscripción una foto de cuerpo entero y disponer de vestidos de cóctel, ecofantasía y gala, demuestra que, efectivamente, eso es lo que es.

Frente a las críticas al evento, Juan Carlos Prieto ha dicho que “Mujer T” es una iniciativa del movimiento trans femenino. “El tema estético es importante para ellas, pero no la belleza física, sino lo que son capaces de mostrar en un escenario. En ninguna parte se dice que solamente puedan participar mujeres con determinadas medidas o pertenecientes a una cierta clase social”.

“Hemos tratado de no agredir la cultura trans y de no ir en contra de las políticas de equidad de género que, a todas luces, se oponen a los reinados de belleza. Y el resultado de esto es Mujer T”, señaló Prieto.

En algún momento se habló de que la ganadora recibiría una corona de 6.000 dólares, pero finalmente la Dirección de Diversidad Sexual no aceptó esta donación. “Este premio se alejaba del objetivo de Mujer T”, aclaró Prieto.

Lo cierto es que en el evento habrá corona pero de menor valor y, según Prieto, como un reconocimiento simbólico. “La administración distrital sabe que un reinado no está entre las prioridades de las mujeres trans, pero la Semana de la Diversidad no está concebida para solucionar todos los problemas de las personas LGBT. Su objetivo es fomentar una cultura libre de violencia por orientación sexual o identidad de género”, afirmó.

Para Totoya Show, artivista (artista + activista) y líder social y comunitaria, es claro que “Mujer T” sí es un reinado y no tendría por qué no serlo. “A muchas mujeres trans les gustan estos eventos porque son los únicos espacios donde pueden conciliar con el resto de la diversidad.

“Allí sienten el apoyo de las personas gais, lesbianas, bisexuales y heterosexuales. Además, hay mucha gente a la que le fascinan estos eventos, por algo en Colombia hay tantos reinados”.

Más allá de organizar un reinado porque las mujeres trans así lo pidieron, Nancy Prada propone analizar el sentido y las repercusiones de estos eventos y preguntarse: ¿por qué determinadas mujeres quieren un reinado? ¿Por qué no fomentar otros eventos que no tengan que ver con estereotipos de belleza?

País de reinas

A pesar de las voces en contra, varias mujeres transgeneristas han manifestado su respaldo a “Mujer T”. Para Chanel Callejas, es la oportunidad de hablar y ser escuchadas como reinas reales y no como reinas de cartón con coronas de lata.

Totoya afirmó: “haber recibido una banda que decía ‘Miss Colombia Gay 2006’, me permitió estar en muchos espacios que se convirtieron en mis primeros pasos de la incidencia social ciudadana. No era igual decir: ‘hola soy Totoya’ a decir ‘hola soy la Señorita Colombia Gay 2006’”.

Unas y otras cuestionaron el hecho de que algunas personas quieran apropiarse de sus voces sin conocer de cerca sus procesos y vivencias. Afirmaron que apoyan “Mujer T” como un evento político para compartir sus prácticas culturales y patrimonios artísticos construidos a partir de sus cuerpos e identidades de género.

Madonna Lozada, líder trans de la localidad de Ciudad Bolívar, manifestó que las voces críticas hacia “Mujer T” son producto del afán de protagonismo. “Si de verdad están tan preocupadxs por nosotrxs, tengo una lista de cada, disque luchador de nuestros derechos, y de aquí en adelante les llamaremos cada vez que una chica sea asesinada y maltratada para que demuestren su buen corazón”.

También aseguró que, justo ahora, cuando las mujeres trans están montadas en este evento, la gente critica el trabajo que, bien o mal, se está realizando: “dicen que necesitamos estudiar y aprender y eso es válido, pero lo que verdaderamente necesitamos es vivir como se nos dé la gana”.

Según Juan Carlos Prieto, “Mujer T” fue un evento dado a conocer y aceptado por la ciudadanía en dos momentos: en una consulta virtual y en la Alianza por la Ciudadanía Plena, espacio en el que líderes y ciudadanos discuten sobre la política pública LGBT. “Y el problema es que a estos encuentros siempre asisten las mismas personas”, señaló.

Se refiere a activistas que critican pero no participan en escenarios como la Alianza donde tendrían la posibilidad de proponer y oponerse a actividades como “Mujer T”.

Debate vs. agresiones

El debate que generó el evento ha dejado hasta ahora mensajes importantes. Para Totoya, algunas personas que no están de acuerdo con los reinados y menos aún con los protagonizados por mujeres transgeneristas, parecieran estar diciéndoles a estas mujeres que aprueban sus procesos de tránsito de lo masculino hacia lo femenino, siempre y cuando lo hagan de una determinada manera y evitando acercarse a lo que consideran es el estereotipo de belleza.

“Pero si esto es lo que algunas quieren ser, ¿por qué obligarlas a que no lo hagan? Siento como si estas personas quisieran decirles: ‘transiten pero no pensando en ser bonitas ni voluptuosas’, intentando dirigir sus procesos. No todas las mujeres trans tienen la misma meta, cada quien fija la suya”, enfatizó Totoya.

Franklin Gil Hernández, investigador de la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia,  expresó en Facebook que las experiencias de las mujeres trans son irreductibles a una sola. “Ningún cuerpo ostenta la ‘verdadera experiencia trans’”.

También hubo quienes llamaron la atención de que en eventos como la marcha del orgullo gay o LGBT, los cuerpos de cientos de mujeres trans moldeados a partir de sustancias nocivas, se vean como apuestas políticas y que en un reinado no puedan percibirse de igual manera. “El hecho de ser mujeres trans o de ir más allá del sistema hombre y mujer ya es un acto político”, aseguró Totoya.

Independiente de las voces en contra o a favor de este evento, uno de los ‘peros’ de la polémica que desató fue que algunas personas se mostraron agresivas, displiscentes con las ideas ajenas y manifestaron su posición como “la única verdad”. Se vieron comentarios ofensivos, otros que descalificaban las opiniones que no coincidían con la propia e incluso hubo unos que se salieron por completo del tema.

Para la muestra, el de una mujer transgenerista que escribió en Facebook: “ya basta con las faltas de respeto de algunas lesbianas feministas amazónicas que piensan que ser mujer va ligado con andar de jeans, camisas leñadoras de cuadros, botas Bramma y sin maquillaje”.

Lo anterior demuestra que a pesar de propender por el respeto y el valor de la diferencia, aún persisten los estereotipos sobre las diversas identidades de género y orientaciones sexuales. Esto evidencia que hay un largo camino por recorrer para aprender a reconocer y validar la experiencia de vida de cada quien, y que al exigir respeto también debe ofrecerse.

  • José Ramiro Velásquez

    Cómo dije, cuando era niño me gustaban los reinados… cada quien es libre de vivir como quiera pero de toda forma de vivir hay consecuencias, es importante escuchar las voces de quienes han pensado este tema de género, no solo las feministas, pero es importante escucharlas. Me surgen un par de preguntas ¿Ser mujer para una mujer trans implica esa perfección? ¿Es realmente una mujer T valorada por participar en estos eventos u otros? Esta voz populi que nos eleva al final es como cuando un tigre esta en un circo, es muy chevere ver al tigre pero al final lo que gusta es su espectáculo, pero del tigre ni se sabe y no se le valoro por quien es… cuando hablamos de endodiscriminacion, es necesario pensarnos en que vamos a seguir reiterando esos modelos de ser, hacer y estar, masculinos, femeninos, de género,etc.
    Y lo que si me parece el colmo ¿Cómo no aceptaron esa corona? Por lo menos vendiéndola hubiera hecho mucho la ganadora… pero el evento no fue pensado para solucionar esos problemas de fondo.

    • colectivacliep

      Este debate me parecía necesario alrededor de las acciones institucionales dirigidas a la población LGBT, en particular éste en donde hemos puesto a discutir los discursos históricos sobre construirse o nacer mujer, en donde feministas y trans se encuentran a hablar sobre el significado de la feminidad en cada circunstancia histórica; mientras muchas feministas hemos apostado décadas por el desmonte de ese modelo de feminidad que termina convirtiendo en objeto el cuerpo de las mujeres, otras, mujeres trans, apuestan por la reivindicación de ese modelo de belleza en su corporalidad, lo cual solo nos deja una reflexión al final y es que deberíamos sentarnos a la mesa a proponer una agenda política que reivindique, desde cada orilla, los lugares que representan, políticamente, nuestras corporalidades. Sin embargo he de confesar que este evento me molesta en cuanto siento un disfrazado reinado tras el aprovechamiento de las mujeres que participan allí, yo solo espero quedar con la boca callada después de que este evento genere un proceso de empoderamiento de las mujeres trans en las localidades… Para seguir con este debate.

      • José Ramiro Velásquez

        Es admirable que las mujeres se piensen, construyan y deconstruyan, pero más allá de la construcción de ser mujer, para mujeres y hombres trans el punto de referencia sera la masculinidad y femenidad en lo cotidiano, y en lo cotidiano yo no percibo aun el impacto de esos haceres de los movimientos sociales, en ultimas siento que tod@s jugamos con dicotomias de género que al final en este universo plural no logran una coyuntura como la que antaño lograban, hay un símil en los hábitos que tan solo nos absorbe y microlocaliza los esfuerzos. Yo solo espero que sin importar como construyas esa mujer o ese hombre, en si mismo este sea dignificador y camino de felicidad.