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Los juguetes que regalamos: más que diversión, una oportunidad

Cursó estudios de Derecho en la Universidad Javeriana en Cali y Bogotá. Ha realizado talleres sobre representaciones culturales de las sexualidades y sobre educación de la sexualidad. Defensora de la igualdad de género. Lectora tardía que quiere ponerse al día, vive de afán y es mamá de Emilio y Coral.

Los fabricantes y los almacenes han dividido los juguetes de una manera que limita a niños y niñas a determinados roles. No les sigamos el juego.

Juguetes apropiados para niños y cuáles para niñas
Muchos niños influenciados por los estereotipos “rosado” y “azul” se sienten mal o les da pena optar por juguetes que creen no son “propios de su género”. Foto: Pieter Hens [email protected] con Creative Commons.

Mi hija de cuatro años tiene varias habilidades: argumentar, decidir y colorear, entre muchas otras. Sin embargo, para los ojos de algunas personas, ella es especialmente hábil en comunicación y discusión, lo que, dicen, la llevará a optar por profesiones como la de abogada.

No creo que sea así. Mi hija también es muy hábil para armar pistas de carros, castillos con grandes clínicas veterinarias y refugios para los animales heridos que su hermano piensa recoger por el mundo. Ella será la veterinaria y él los peinará y les dará comida. (Ver: Desde que las niñas son rosadas y los niños azules, estamos jodidos).

Los juguetes son más que diversión: fomentan habilidades cognitivas, sensoriales, afectivas, sociales y motoras que los niños necesitarán para llevar a cabo su proyecto de vida. Jugar con carros desarrolla habilidades cognitivas y motoras, mientras que sentarse a tomar el té con las muñecas, habilidades cognitivas, afectivas y sociales.

Según el tipo de juguete que los niños usen, será el desarrollo de sus habilidades.

No quiero decir que los juguetes sean los únicos elementos que fortalecen ciertas destrezas, pero claramente sí “juegan” un papel muy importante en lo que será la vida de esos menores.

Como padres debemos darles a nuestros hijos la oportunidad de desarrollar tantas habilidades como les sea posible, para que entre otras cosas, cuando sean adultos puedan escoger entre una amplia gama de carreras u oficios.

El problema de fondo son los roles que la sociedad les ha asignado, casi que impuesto, a niñas y niños, lo que ha hecho que los juguetes que el mercado ofrece, limiten sus oportunidades de desarrollar diversas destrezas. (Ver: Educar niños como niños y niñas como niñas).

Basta con pasar por la sección de juguetes de un almacén para ver la ola rosada separada de la azul a manera de división entre los juguetes de niñas y de niños. En la primera abunda la escarcha y en la segunda los camuflados.

Los juguetes son organizados y categorizados para moldear y limitar a nuestros hijos.

La división por género no se limita a la infancia. Es claro que sigue en la vida adulta, de ahí la muralla creada entre las carreras y oficios “para mujeres” y “para hombres”.

Las mismas capacidades

La pregunta, entonces, es: ¿cómo romper con esos estereotipos y permitirles a niños y niñas sentirse con iguales capacidades para desempeñar cualquier actividad? ¿Cómo lograr que no los limiten las “habilidades asignadas” por la sociedad?

Hay que empezar por reflexionar sobre qué tipo de juguetes les regalamos a quienes rodean. ¿Qué tal si en vez de darle a un niño un carro con doble turbo y lanza bombas, le regalamos un juguete que lo invite a interactuar y le permita crear relaciones, como utensilios de un restaurante o de una peluquería?

Estos últimos son los favoritos de mi hijo de seis años, quien ama pintarnos las uñas a todos, incluido a su papá, quien se involucra en el juego mostrándole lo divertido que resulta dejar atrás los estereotipos.

¿Qué tal si en vez de darle a la niña la muñeca con múltiples vestidos y carteras, le damos un kit para reparar coches o un juego de armar ciudades? Tengamos en cuenta que los fabricantes de juguetes usan la división del rosado y del azul como una lucrativa estrategia de mercadeo. (Ver: Juguetes para niños, más allá del azul y el rosado).

Lograr el cambio es todo un reto. Muchos niños influenciados por los estereotipos “rosado” y “azul” se sienten mal o les da pena optar por juguetes que creen no son “propios de su género”.

Pero para eso estamos los adultos, para dejar atrás los prejuicios que pueden causarles limitaciones e insatisfacciones y para involucrarlos con nuevos juegos sin importar el color de la caja y con los que se sientan a gusto desarrollando nuevas habilidades. (Ver: Chao prejuicios).

Los invito a revisar los juguetes que promueven la diversidad y que están lejos de los estereotipos. Por ejemplo, existen libros para niños con lindas historias sobre familias diversas y sobre mujeres heroínas que van más allá de ser princesas. También, muñecas que lejos de promover unos determinados patrones físicos, fomentan diferentes roles útiles para la sociedad.

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