Los retos del sucesor de Benedicto XVI

En marzo tendrá lugar el cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI. ¿Cómo enfrentará el nuevo Papa los temas que tradicionalmente han sido polémicos para la Iglesia Católica? 

Fabián Salazar, teólogo e investigador del Instituto Colombiano para el Estudio de las Religiones (ICER).

Una vez Benedicto XVI anunció su renuncia al más alto cargo de la Iglesia Católica, algunas voces sugirieron que esta podría ser una oportunidad para nombrar un sucesor más acorde con los nuevos tiempos. Esto, especialmente, en temas en los que esta institución ha mantenido un “no” rotundo como son: la participación de la mujer en el clero, las relaciones entre personas del mismo sexo, el aborto y la eutanasia.

Teniendo en cuenta que, según un estudio del Centro de Observación del Fenómeno Religioso de la Universidad Nacional y la Facultad de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, el 71 por ciento de los colombianos se define como católico y el 85 por ciento considera que la religión es importante para su vida, Sentiido habló con Fabián Salazar, teólogo e investigador del Instituto Colombiano para el Estudio de las Religiones (ICER), sobre algunos de los retos del próximo Sumo Pontífice.

A raíz de la renuncia de Benedicto XVI, se ha dicho que es hora de que la Iglesia Católica opte por un Papa más acorde con los nuevos tiempos, si su idea es evitar una mayor pérdida de fieles, ¿qué opina al respecto?

R/: El tema de los fieles no puede verse en términos estadísticos sino en el hecho de que un gran número de católicos lo son únicamente de nombre.  Son pocos los que participan activamente de la vida eclesial, de la eucarística y que entienden  realmente la doctrina.

La Iglesia Católica busca de forma permanente adaptarse a nuevas circunstancias, no porque sea una empresa  “que persiga clientes” sino que  siente el llamado religioso de Dios a congregarse en nombre de Jesucristo.  Tratarla únicamente como una institución medida por número de miembros es desconocer su dimensión social, comunitaria y espiritual. No es tan importante cuántos católicos registra sino qué tan católicos realmente son.

Una Iglesia mayoritaria, por el número de sus miembros, tiene dificultades en el  acompañamiento permanente de los individuos en cuanto a su formación, apoyo a sus necesidades espirituales y formación de comunidades sólidas. Estas situaciones son  terreno fértil para nuevas propuestas religiosas que hacen énfasis en experiencias directas y la conformación de pequeños grupos.

¿Cómo cree que ha sido el manejo de la Iglesia Católica respecto a los abusos sexuales por parte de sacerdotes?

No se conocen adecuadamente las acciones que frente a este grave y doloroso flagelo ha tomado la Iglesia Católica. No se han divulgado los cambios en la legislación interna contra los pederastas ni los duros llamados a los obispos para tomar acciones eficaces e inmediatas. Es verdad que aún existe lentitud en los procesos, pero se está haciendo todo lo posible para afrontar esta situación: apartar a los sacerdotes de riesgo, acercarse y reparar a las víctimas y colaborar con las autoridades civiles.  

En esto se deben diferenciar los procesos internos canónicos y las responsabilidades que ante las autoridades judiciales tienen los sacerdotes. En todo caso, en ambos casos se debe asegurar el debido proceso, la justicia y, sobre todo, evitar la impunidad.

En su carta a los obispos irlandeses, Benedicto XVI describe algunas de las causas que originan este  problema:

  • Los  procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa.
  • Insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios.
  • Una tendencia en la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos.
  • Falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y la falta de tutela de la dignidad de cada persona.
  • Hay que actuar con urgencia para contrarrestar estos factores que han tenido consecuencias tan trágicas para la vida de las víctimas y sus familias y han oscurecido la luz del Evangelio como no lo habían logrado ni siquiera siglos de persecución.

Es necesario que el nuevo Papa siga denunciando con la misma dureza de la Carta Pastoral de 2010 en la que, en uno de sus párrafos, Benedicto XVI se dirige de la siguiente manera a los sacerdotes acusados de pedofilia: “habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros hermanos sacerdotes o religiosos. Los que sois sacerdotes habéis violado la santidad del sacramento del Orden en el que Cristo mismo se hace presente en nosotros y en nuestras acciones. Además del inmenso daño causado a las víctimas, se ha hecho un daño enorme a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa”

¿Cómo lograr la igualdad de la mujer en la Iglesia Católica?

El sacerdocio femenino no se encuentra en el horizonte de las cuestiones que se tratarán desde el Pontificado, debido a que corresponde a una cuestión cerrada desde la tradición eclesial. Sin embargo, las reflexiones sobre el papel de la mujer en la Iglesia no pueden limitarse al sacerdocio; hay otros asuntos interesantes y que tienen una espiritualidad femenina: el rol de la mujer en la toma de decisiones, su participación en la misión evangelizadora, el hecho de que la feligresía sea mayoritariamente femenina y, sobre todo, una teología que mira a Dios no solo como Padre sino también con características maternas.

La Iglesia siempre ha dicho “no” en temas como la anticoncepción, las relaciones homosexuales, el aborto y la eutanasia. ¿No es hora de abrir el debate? 

La Iglesia Católica tiene, de acuerdo con sus creencias bíblicas, de tradición y enseñanza, unas posturas definidas respecto a la constitución familiar y el comienzo y final de la vida humana, que no van a cambiar.  Al estar en su base de conceptualización antropológica cristiana, su cambio no depende de la llegada de un nuevo Pontífice. Esto no quiere decir que no hagan aparición, dentro de la Iglesia, posiciones divergentes y nuevas reflexiones de teologías emergentes que desean mantener abierta la discusión moral.

La posición propuesta sobre familia y ética de la vida no es creencia exclusiva de la Iglesia Católica, la comparte con muchos sectores cristianos y religiosos. Tal vez la forma de presentación por parte de la Iglesia, el radicalismo de algunos grupos sociales y la  presentación parcial de varios medios de comunicación no permiten ver la profundidad de los argumentos presentados ni las posibilidades de encuentro.

En una sociedad plural pueden convivir posiciones diversas y cada una de ellas tiene derecho a expresar sus opiniones y convicciones.  Pero para los grandes temas que afectan la sociedad no se puede improvisar, no pueden imponerse discusiones mediáticas y, mucho menos,  intereses personales. Es necesaria una reflexión ponderada que tenga en cuenta las creencias religiosas. De igual forma, las Iglesias deben escuchar respetuosa, profunda y fraternalmente a quienes las interpelan honestamente.  

En líneas generales, ¿cuáles cree que son los principales retos del próximo Papa?

Tener en cuenta que…

  • El crecimiento porcentual de la Iglesia no ha ido a la par con el crecimiento poblacional.
  • Existen intentos de volver a ciertos modelos de Iglesia y espiritualidad no renovada.
  • Se constata el escaso acompañamiento a los fieles laicos en sus tareas de servicio a la sociedad.
  • Se percibe una evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos y expresiones, un énfasis en el ritualismo sin el conveniente itinerario formativo.
  • Preocupa una espiritualidad individualista.
  • Se verifica una mentalidad relativista en lo ético y en lo religioso.
  • En la evangelización, en la catequesis y, en general en la pastoral, persiste un lenguaje poco significativo para la cultura actual, y en particular, para los jóvenes.
  • No se ve una presencia importante de la Iglesia en el mundo universitario y en los medios de comunicación social.
  • El insuficiente número de sacerdotes y su no equitativa distribución dificultan la labor pastoral y celebrativa.
  • Se afrontan dificultades económicas para asumir el sostenimiento de las estructuras pastorales.
  • No se asume suficientemente, en muchas iglesias particulares, la pastoral penitenciaria, ni la pastoral de menores infractores y en situación de riesgo.
  • Numerosas personas pierden el sentido transcendente de sus vidas y abandonan las prácticas religiosas.
  • Un número significativo de católicos está abandonando la Iglesia para pasarse a otros grupos religiosos.
  • Es importante continuar el diálogo con la cultura contemporánea, en particular en la cibercultura, las redes sociales, el diseño de aplicaciones y el cambio en la forma de lenguaje y modelos de acercamiento al público. Se debe pensar en una ciberevangelización.

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