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#MeGustanTrans y no me avergüenzo

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Para muchas personas todavía es impensable que alguien con discapacidad quiera tener sexo o una relación de pareja. Yo me identifico como pansexual y también #MeGustanTrans.

Por: Bubulina Moreno.

#MeGustanTrans y no me avergüenzo Mi nombre es Bubulina y me identifico como una mujer con diversidad funcional/discapacidad.

Soy comunicadora social, feminista y activista de derechos humanos, principalmente en temas de discapacidad y diversidad sexual y de género.

La interseccionalidad que me atraviesa (mujer, con una discapacidad y disidente sexual) me ubica en un lugar donde los aprendizajes y experiencias que he obtenido me permiten entender el mundo de múltiples maneras. (Ver: La verdadera diversidad LGBT).

Debo decir que no es fácil autorreconocerse y expresarlo a viva voz porque termina generando mayor estigma: “además de tener discapacidad no es hetero, ¡el colmo!“.

Es la primera vez que abordo este tema desde mi experiencia y si bien me da algo de miedo sé que es la oportunidad para aportar un grano de arena contra el estigma y la exclusión.

Comienzo por decir que la población con la que me identifico (discapacidad) ha tenido que dar una gran lucha contra la asexualidad y la infantilización que el Estado y la sociedad les/nos quiere imponer. Todavía es impensable para muchas personas que alguien con discapacidad quiera tener sexo o una relación de pareja.

Yo comencé a identificarme como pansexual hace algunos años. Mi atracción hacia personas trans la descubrí en una fiesta a la que me invitó una amiga. Recuerdo que era más de media noche cuando llegó un grupo de personas donde había un chico trans. (Ver: Diversidad sexual y de género para dummies).

Yo no lograba identificar si era chica o chico, solo tenía claro que era una persona muy atractiva.

Se presentó como Nicolás y me invitó a bailar. Bailamos varias piezas. En algún momento me puse tensa y quería huir porque no entendía qué me pasaba, me atraía su mirada y su olor, era algo que no había vivido antes y tuve miedo, pero me gustó esa sensación.

Él me hizo ver un lugar desconocido para mí y sacó a volar mis prejuicios sobre su identidad. Me quedé pensando en ese instante y lo tuve que conversar con mi amiga. (Ver: Chao prejuicios).

Ahí comprendí que el amor y la atracción pueden sentirse por cualquier persona sin necesidad de pensar en “qué es”, “cómo se define (si se define)” o “cuáles son sus genitales”.

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