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Modelos para prevenir la intimidación por homofobia en Colombia

Coordinadora de proyectos en Sentiido. Doctora en Lenguas y Literaturas Romances (Universidad de California, Berkeley). Profesora de Género y Sexualidad y Literatura Latinoamericana en American University (Washington DC).

Estados Unidos y Chile han desarrollado efectivos programas de prevención del bullying por homofobia en las escuelas. Sus resultados demuestran que pueden ser modelos útiles para implementarlos en Colombia.

Bullying por homofobia
GLSEN, PFLAG, Groundspark y Todo Mejora Chile, son algunas de las organizaciones que trabajan para enfrentar el bullying por homofobia. Imagen: Mauricio Wills.

Según la Gay, Lesbian and Straight Education Network (GLSEN), una de las redes de educación e investigación sobre temas de diversidad sexual e identidad de género más importantes, en los Estados Unidos, 8 de cada 10 estudiantes LGBT todavía son víctimas de bullying por homofobia.

En Latinoamérica la situación no es mejor. Un informe de la UNESCO publicado en 2012 define el bullying homofóbico como “un tipo específico de violencia escolar que se dirige hacia personas por su orientación sexual y/o identidad de género, percibida o real” y asegura que su presencia en la región es generalizada: el 68 por ciento de los hombres gay en Chile afirmaron haber sido agredidos físicamente en la escuela, en Guatemala el 53 por ciento, en México el 61, en Perú el 66 y, en Brasil, más del 40 por ciento reportó este maltrato.

En los últimos años, varias instituciones se han esforzado por cambiar este preocupante panorama y han adelantado estrategias que buscan prevenir y eliminar el acoso del que millones de estudiantes son víctimas todos los días.

Este artículo resalta el trabajo de cuatro organizaciones comprometidas con acabar con la intimidación escolar por homofobia. En distintos contextos y con diferentes perspectivas GLSEN, PFLAG, Groundspark y Todo Mejora Chile permiten identificar mejores prácticas en la lucha por la igualdad.

Asimismo, son útiles para orientar las políticas y acciones de colegios, grupos comunitarios e instituciones gubernamentales colombianas, de manera que todos los estudiantes tengan acceso a una educación libre de discriminación y violencia a causa de su orientación sexual o identidad de género.

La Red de Educación Gay, Lesbiana y Heterosexual, (GLSEN) empezó en 1980 cuando un pequeño grupo de educadores de Massachusetts se reunió para cambiar la situación de acoso que vivían los estudiantes LGBT de sus escuelas.

Hoy en día GLSEN es quizás las red en temas de diversidad sexual más influyente de los Estados Unidos, estableciéndose además como aliado estratégico y consultor imprescindible en investigación y mejores prácticas de organizaciones como It Gets Better, la UNESCO y Todo Mejora Chile, entre otros.

Sus contribuciones incluyen una gran cantidad de materiales para aliados, kits para crear espacios y escuelas seguras, guías sobre cómo abogar por cambios en las políticas a nivel local y estatal, y la elaboración de dinámicas campañas que involucran a estudiantes y educadores en la promoción de la tolerancia y la valoración de la diversidad.

Changing the Game, la más reciente, aborda uno de los espacios más segregados por género y tradicionalmente más violentos para las personas LGBT: el deporte.

Lo que diferencia a GLSEN de otras organizaciones que trabajan en contra de la intimidación escolar homofóbica, es su énfasis en la investigación. Desde 1999, ha venido realizado la Encuesta Nacional de Clima Escolar. Los resultados se publican cada dos años y miden las experiencias de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgeneristas jóvenes en las escuelas de los Estados Unidos.

Como lo explica la metodología del informe de 2011 (el más reciente), la encuesta que se encuentra disponible en la página web de GLSEN, se envía por medio de las redes sociales, y puede ser descargada a través de las páginas web de socios estratégicos. También se envían formularios impresos a los capítulos locales para que las repartan en comunidades donde el acceso a Internet es limitado.

El sistema ha sido exitoso: en  2011 se entrevistaron a 8.584 estudiantes entre los 13 y los 20 años provenientes de los 50 estados, más el Distrito de Columbia. Hoy en día GLSEN cuenta con información que permite medir la prevalencia y distribución del acoso escolar según región, raza y tipo de comunidad (rural, urbana, etc.) entre otros, además de contar con una valiosa muestra de la evolución de dicha problemática en los últimos quince años.

Más aún, la encuesta también mide el impacto del bullying homofóbico en indicadores importantes como ausentismo escolar, percepción de seguridad, aspiraciones académicas a mediano y largo plazo, depresión, etc.

Con base en estos resultados, GLSEN ha elaborado una serie de mejores prácticas que, si bien surgen de la experiencia estadounidense, son lo suficientemente amplias para ser adaptadas a distintos contextos socioculturales como el caso colombiano.

Entre las recomendaciones más útiles están hacer investigación para medir la magnitud del problema y diseñar estrategias que respondan a las necesidades locales; asegurarse de que los manuales de convivencia y estatutos institucionales incluyan la orientación sexual y la identidad de género como categorías protegidas de discriminación; capacitar a educadores y personal administrativo; crear alianzas gay-heterosexuales y abogar para que las escuelas tengan un plan de estudios incluyente.

Las últimas dos recomendaciones son particularmente útiles a corto plazo. Se ha demostrado que en las escuelas que tienen alianzas gay-heterosexuales los índices de acoso y ausentismo disminuyen considerablemente.

La última encuesta de Clima Escolar (2011) demostró que en escuelas con estas alianzas, el 22 por ciento de los estudiantes reportaron persecución a causa de su orientación sexual y/o identidad de género, en comparación con el 38.5 por ciento en escuelas que no las tienen. Además, la percepción de inseguridad disminuyó de 70.6 a 55 por ciento, lo que mejora a su vez indicadores como sensación de pertenencia a la escuela y probabilidad de que el acoso sea reportado a la institución.

De manera similar, los estudiantes de colegios con planes de estudio que incluyen representaciones positivas de personas y eventos históricos LGBT, reportaron un nivel de tolerancia tres veces mayor en su entorno escolar que sus pares en donde estos temas no eran mencionados (67.7 en contraposición a 33.2 por ciento).

El caso de PFLAG

Fundada en 1972, PFLAG (Padres, Familias y Amigos de Gays y Lesbianas, por sus siglas en inglés) es la organización de aliados más antigua de los Estados Unidos. Como parte de su labor, PFLAG creó una iniciativa llamada Cultivar el respeto: escuelas seguras para todos, que busca responder al bullying homofóbico, dando herramientas a escuelas y educadores para afrontar el problema.

Cultivar el respeto funciona con una estructura descentralizada, basada en las necesidades, capacidades, alianzas y posibilidades de los capítulos locales. En las oficinas principales en Washington DC, Jamie Curtis, gerente general de campo y políticas públicas, explica que la principal fortaleza de PFLAG es movilizar la voz de los padres de familia como miembros de la comunidad y principales interesados en el bienestar de los niños.

En consecuencia, Cultivar el respeto se esfuerza por trabajar con vínculos ya existentes en la comunidad y en promover relaciones a largo plazo con las escuelas.

Así, su rango de acción es local y su forma de operar más cautelosa. Curtis explica que el primer paso con frecuencia es lograr una reunión de quince minutos con el coordinador de bachillerato, el psicólogo o el director de la escuela y hacer una pregunta sencilla: “¿cómo podemos ayudar?”.

“En vez de llegar a exigir”, dice Curtis, “nosotros venimos a ofrecer apoyo y a iniciar una conversación”. Este trabajo de aproximación a las escuelas por lo general lo hacen padres que tengan relaciones directas con los colegios pero cuyos hijos no estén actualmente matriculados: “Intentamos buscar padres con hijos que ya se hayan graduado para evitar que la escuela, o los demás estudiantes, identifiquen a los niños y agraven su situación”.

Un elemento que hace particularmente interesante al modelo de capacitaciones de PFLAG es que es flexible y se enfoca en las necesidades prácticas de su audiencia más que en conceptos abstractos.

La oficina nacional capacita a sus voluntarios en talleres que van desde los 30 minutos a los dos días de duración, y cuya primera y más importante lección es “conoce a tu público”. “¿Quiénes van a hacer parte del taller? Esa es la pregunta clave” señala Curtis. “Por ejemplo, si son profesores, ellos lo que quieren saber es qué hacer, cómo reaccionar si escuchan un comentario homofóbico en su clase o en los pasillos”.

Otras premisas importantes de estas capacitaciones son: conoce a tu escuela, ¿qué se puede y no se puede hacer en el colegio en el que estás hablando?, ¿se puede mencionar la palabra ‘gay’ a los estudiantes o no?, ¿es un colegio religioso? y ¿qué tanta libertad tienen los maestros?

Las capacitaciones de PFLAG están enfocadas en lograr resultados tangibles, por lo tanto Curtis resume su estrategia de la siguiente manera: “como nos interesa promover relaciones a largo plazo, tenemos que ser realistas. Hay escuelas que son muy abiertas y allí el trabajo es fácil, pero la mayoría no lo son, así que para conservar la relación no presionamos para cambiar todo de una vez, nos centramos en un elemento concreto, pequeño, que haga mejor el día a día de los estudiantes. Después identificamos otro, después otro y así sucesivamente.”

Sin embargo, el programa de becas de PFLAG es quizás su aporte más importante. En la actualidad ofrece becas completas para estudios universitarios a estudiantes que demuestren su compromiso con la igualdad y su deseo de trabajar en la promoción de los derechos de las personas LGBT.

Las becas no están limitadas a personas LGBT. Los requisitos son: estar en el último año del bachillerato, haber solicitado a una universidad en los Estados Unidos, autoidentificarse como gay, lesbiana, bisexual, transgénero o aliado, y demostrar interés en servir a la población LGBT.

El hecho de que todos puedan solicitar la beca protege a los estudiantes pues no los obliga a “salir del clóset”. Además, la hace incluyente al no reducir a las personas a su orientación sexual o la identidad de género, anteponiendo un compromiso solidario. Más aún, el programa abre la puerta de muchas instituciones educativas que ven a PFLAG como un aliado estratégico y una oportunidad única para muchos de sus estudiantes que quizás no podrían ir a la universidad de otra manera.

El cine como aliado

Como GLSEN y PFLAG, desde 1992 Groundspark ha venido trabajando con la meta de “educar a los educadores” pero usando un medio diferente. Groundspark es una productora independiente de documentales que, entre otros, aborda temas LGBT por medio de un proyecto específico llamado Respeto para todos.

El programa surgió de manera personal. Debra Chasnoff, presidente y productora en jefe, explica que cuando su hijo mayor estaba a punto de entrar a la escuela, ella y su pareja estaban preocupadas por los mensajes negativos que el niño escucharía sobre las personas y las familias LGBT. Así, decidieron iniciar un proyecto que permitiera abordar el tema de la homosexualidad de manera positiva dentro de los colegios. Para esto, eligieron hacer lo que mejor sabían hacer: películas.

Por esta razón, y a diferencia de muchas otras propuestas, Respeto para todos se interesa en la educación en diversidad desde el inicio de la vida escolar. Por medio de documentales, guías para profesores y talleres de capacitación, Chasnoff y su equipo abordan la polémica cuestión de la educación en temáticas LGBT en la escuela primaria.

Respeto para todos cuenta con cuatro películas que exploran la intimidación por homofobia y por no ajustarse a los papeles tradicionales de género, la educación sexual con énfasis en la homosexualidad y la diversidad dentro de la familia, aunque no reducida a estas, pero incluyendo, las familias homoparentales.

Como se explica en su página web, estos documentales han sido vistos por más de un millón de estudiantes en los Estados Unidos y se han utilizado para capacitar a miles de profesores, trabajadores sociales, consejeros escolares, proveedores de servicios para jóvenes, padres de familia y otros miembros de la comunidad.

Bullying por homofobia
Contrario a lo que muchos adultos piensan, los niños están expuestos a la diversidad sexual y a presiones sobre el género desde muy pequeños. Imagen: Mauricio Wills.

El documental Es elemental sigue a maestros de diferentes escuelas primarias y de los tres primeros grados del bachillerato (sexto, séptimo y octavo) mientras discuten temas de diversidad sexual con sus alumnos.

La producción muestra a estudiantes entre los cuatro y quince años, hablando sobre los diferentes tipos de familias, haciéndoles preguntas curiosas a adultos homosexuales y discutiendo el significado de la palabra “gay”.

Estas imágenes, sacadas de experiencias reales, tienen un gran impacto al demostrar que, contrario a lo que muchos adultos piensan, los niños están expuestos a la diversidad sexual y a presiones sobre el género desde muy pequeños.

En consecuencia, discutir estos asuntos en las aulas permite aclarar conceptos y balancear con información factual y ejemplos positivos la connotación negativa que los términos relacionados con las personas LGBT suelen tener en los pasillos, los medios de comunicación, las iglesias y muchos entornos familiares.

Otros de los grandes logros de Es elemental es que al tener acceso a los salones de clase vemos que sí es posible hablar de eventos y personas LGBT con un lenguaje y dentro de un marco cognitivo apropiado a la edad de los niños.

Chasnoff afirma que “mucha gente tiene la idea de que las personas y los temas LGBT son peligrosos o dañinos para los niños, que tenemos que alejar a los gais y a las lesbianas de los jóvenes, o que la sola mención de la palabra ‘gay’ va a corromperlos. Nosotros queremos cambiar ese estigma”.

Es precisamente en ese sentido que Es elemental es particularmente impactante, pues demuestra que es a los adultos, no a los niños, a quienes más se les dificulta hablar de diversidad sexual.

Romper este tabú es la espina dorsal de Respeto para todos. Por eso, una parte integral de los talleres de capacitación que da Chasnoff es lograr que los adultos se sientan cómodos diciendo ciertas palabras y tengan lineamientos claros sobre qué decir o hacer en situaciones de la vida diaria.

“Una de las primeras actividades que hago es poner a los profesores a trabajar en parejas y les doy la siguiente situación: ¿qué responderías si uno de tus alumnos de primaria te dice: ‘fulanita me dijo que soy una lesbiana’? Yo les sugiero que una de las cosas que deben hacer es preguntarle al estudiante si sabe lo que la palabra ‘lesbiana’ significa, y entonces veo qué tan difícil es para muchos decir la palabra lesbiana en voz alta”. Este es el mayor aporte de Groundspark.

La última de las buenas prácticas que interesa resaltar de Groundspark es su compromiso con el seguimiento y la evaluación de sus proyectos, así como sus esfuerzos por medir el impacto de los mismos.

Para conmemorar los diez años de Es elemental, en  2007 lanzaron Todavía es elemental, un documental en el que se hace seguimiento a los estudiantes, profesores y personal administrativo que participaron en el proyecto original, resaltando cómo el contacto con los videos y el uso de un currículo incluyente mejoró el ambiente escolar significativamente y cambió las percepciones negativas que muchos tenían sobre la diversidad sexual.

Además, en  2005 se contrató a una firma independiente que durante tres años evaluó el impacto de Respeto para todos, demostrando la efectividad de los talleres a la hora de afrontar prejuicios y dar herramientas útiles para prevenir el acoso escolar.

De Estados Unidos a Chile

Si bien la Fundación Todo Mejora comparte muchos aspectos con los proyectos anteriores, se diferencia de estos por su énfasis en la prevención del suicidio.

El proyecto surgió cuando Júlio Cezar Dantas, un brasilero radicado en Chile que había vivido muchos años en los Estados Unidos, mostró preocupación por la falta de material que abordara estos temas en español y contactó a It Gets Better Project para iniciar una filial en Latinoamérica. Esta organización norteamericana surgió en el 2010 cuando Billy Lucas, un joven de quince años, no pudo soportar más el acoso homofóbico de sus compañeros y se suicidó.

La magnitud del problema se hizo aún más explícita durante ese mismo año porque otros cuatro adolescentes entre los 13 y los 18 años tomaron la misma decisión.

Como respuesta, el escritor Dan Savage y su pareja subieron a YouTube un video en el que transmitían un mensaje de esperanza a todos los jóvenes. Desde entonces, el proyecto no ha parado de crecer y pueden encontrarse mensajes de Barack Obama, Hillary Clinton, Anne Hathaway, Colin Farrell, Matthew Morrison (de la popular serie Glee), Tim Gunn y Ellen DeGeneres entre otros.

Fiel a esta historia institucional, la Fundación Todo Mejora Chile “existe para prevenir el suicidio de adolescentes lesbianas, gays, bisexuales y trans (LGBT) y el bullying homofóbico que afecta a todos los niños, niñas y adolescentes en Chile.” El proyecto empezó a tomar forma en agosto de 2011 y se lanzó en marzo de 2012, justo cuando el ataque a Daniel Zamudio puso la homofobia en la primera plana de todos los periódicos chilenos*.

Dantas, actual presidente de la fundación y representante de It Gets Better para Latinoamérica, afirma que gran parte de este proyecto se debe al poderoso mensaje de esperanza que transmiten, a la cantidad y calidad de los recursos disponibles en su página web y a un uso innovador de las redes sociales y los medios de comunicación masivos en sus proyectos de visibilización.

Dantas es claro: “el mensaje más importante de la Fundación Todo Mejora Chile es uno de esperanza”, y aunque reconoce que los videos en los que diferentes personas comparten sus experiencias y dan ánimo y apoyo a los jóvenes son centrales para el proyecto, es firme al aclarar que Todo Mejora es “mucho más que videos”.

Para Dantas, enviar mensajes de aliento sin construir una infraestructura que contribuya a generar cambios reales en la vida de los adolescentes sirve de poco. Por eso, la Fundación ha elaborado una serie de recursos gratuitos para jóvenes LGTB, sus familias, educadores y aliados que se encuentran disponibles en su página web, y ha trabajado para desarrollar una importante red de aliados en el sector de la salud mental.

Desde que el proyecto inició se han capacitado a cientos de profesionales de la salud mental y se han hecho campañas institucionales de toma de conciencia sobre la importancia de un enfoque diferenciado, culturalmente pertinente, para atender a los jóvenes LGBT y a sus familias.

Otro de los aspectos más innovadores y eficaces de Todo Mejora Chile son sus campañas de visibilización. Si Respeto para todos produce material especializado para educadores, la fundación chilena le apuesta a los medios de comunicación masivos como herramienta importante para generar cambios culturales en la percepción de las personas LGBT.

Dantas cuenta que desde que abrieron sus puertas, voceros de Todo Mejora han estado en los principales periódicos, los  noticieros más reconocidos y hasta en los reality shows de moda.

Además, se han creado alianzas con estrellas populares entre los jóvenes (como la cantante chileno-estadounidense Francisca Valenzuela), quienes en sus conciertos se identifican explícitamente como aliados de la población LGBT, se oponen al bullying homofóbico y apoyan abiertamente la diversidad sexual y de géneros.

Esta apuesta no es superficial y tiene la misión de, como dice Dantas, “balancear las noticias negativas de la experiencia LGBT que permean los medios de comunicación con imágenes positivas y mensajes de esperanza en el futuro”.

Para Todo Mejora Chile este hecho es ya un triunfo en un país en el que decir la palabra “homosexual” o “suicidio” en los programas para jóvenes todavía está prohibido en los manuales de muchas cadenas de televisión.

Finalmente, ante la pregunta sobre la pertinencia de hacer campañas de visibilización o talleres de formación con un enfoque diferenciado sobre temas LGBT en contraposición a abordar la diversidad en general (raza, religión, etc.), Dantas responde con cifras.

El reporte anual de la Fundación muestra que, a diferencia de la raza u otros factores que identifican a las minorías en Chile, ser LGBT es un factor diferencial de alto impacto en los índices de suicidio adolescente.

En Chile, dice el informe, más de 200 jóvenes se suicidan al año, pero los jóvenes LGBT son cuatro veces más propensos a suicidarse, y si sus familias no los apoyan la probabilidad se duplica, haciendo a los adolescentes LGBT que son rechazados en sus núcleos familiares ocho veces más proclives al suicido que un joven heterosexual.

Más aún, si falla, uno de cada cuatro menores LGBT intenta suicidarse nuevamente. Estas cifras no tienen correlato con las de ninguna otra minoría y, en entrevista con Eva Débia, Dantas dice que es importante aclarar que la propensión al suicidio adolescente LGBT no es porque son gais sino por el rechazo social y la violencia a la que son sometidos y que, en consecuencia, es urgente cambiar, no a los jóvenes, sino al entorno social que los maltrata.

Para Dantas, esto debería ser suficiente para justificar la importancia de un enfoque diferencial. Pero el director de la Fundación es concluyente al afirmar que, como si esto fuera poco, “el acoso escolar homofóbico es la única forma de intimidación socialmente aceptada y, directa o indirectamente, sancionada por los manuales institucionales”.

El razonamiento es convincente: aunque todavía existe el racismo, en ninguna escuela sería imaginable (ni legal) prohibir explícitamente que un estudiante fuera al baile de graduación con otro de una raza diferente. Sin embargo, en prácticamente todas las escuelas de la región, los Estados Unidos incluido, está prohibido que parejas del mismo sexo asistan juntas.

Dantas señala, además, que la respuesta de las escuelas en los casos de intimidación por homofobia es particularmente importante porque “si un joven es acosado por su raza, religión, apariencia física o discapacidad, lo más seguro es que en su entorno familiar encuentre un ambiente que lo proteja y defienda”.

Sin embargo, con mucha frecuencia los jóvenes que son acosados por su sexualidad e identidad de género real o percibida, son a su vez discriminados o violentados por esta misma razón en el hogar; lo que los hace más vulnerables al ausentismo escolar, el abuso de sustancias y al suicidio.

Por todo lo anterior, Dantas dice que uno de los principales proyectos en los que se encuentran trabajando actualmente es en establecer una alianza con el Gobierno que permita desarrollar un estudio nacional de prevalencia del bullying homofóbico pues en la actualidad no existen cifras confiables y es por lo tanto difícil promover políticas públicas y estrategias efectivas de prevención.

Tras analizar algunas de las estrategias utilizadas por GLSEN, PFLAG, Groundspark y La Fundación Todo Mejora Chile, se pueden identificar mejores prácticas en la prevención del matoneo homofóbico en la región.

Teniendo en cuenta las diferencias culturales, geográficas e históricas, estas lecciones pueden ser de gran utilidad para Colombia, brindando posibles alianzas estratégicas, materiales, y, sobre todo, modelos que, adaptados a necesidades y contextos específicos, señalan el camino a seguir para construir ambientes seguros en el que los niños colombianos puedan acceder a una educación libre de discriminación y expresen su personalidad y su afecto sin temor de ser agredidos psicológica y/o físicamente por ello.

Los estudiantes trans en la escuela:

Si bien todos los estudiantes LGBT sufren matoneo escolar, aquellos con experiencias de vida trans presentan índices de violencia más altos y sufren mayor discriminación por parte de las mismas instituciones educativas. En consecuencia, en alianza con la UNESCO, se publicaron lineamientos de modelos de políticas distritales para estudiantes transgénero y no conformes con su género. Estas son las más importantes:

  • Nombres y vestimenta: los  estudiantes tienen derecho a ser tratados por su nombre elegido y con el pronombre que corresponde a su identidad de género. También tienen derecho a vestirse de acuerdo con su identidad de género dentro de las restricciones de los códigos de vestuario generales adoptadas por la escuela.
  • Áreas y actividades segregadas por género: acceso de todos los estudiantes a las salas de descanso y recintos de casilleros o armarios que corresponden a su identidad de género. El personal de la escuela puede designar baños “neutrales” es decir, común a todos los géneros.
  • Registros oficiales: en la medida en que la escuela no esté obligada a usar el nombre y género legal del estudiante en los registros o documentos, se usará el nombre y género escogido por el estudiante. La identificación escolar, por ejemplo, no es un documento legal y, por lo tanto, debe usar el nombre escogido por el estudiante.
  • Privacidad y confidencialidad: todas las personas, incluyendo los estudiantes, tienen derecho a la privacidad, lo que significa el derecho de mantener su condición de transgénero en secreto dentro de la escuela.
  • Formación y desarrollo profesional: según los recursos disponibles, el distrito realizará desarrollo profesional continuo destinado a crear habilidades en todo el personal para prevenir, identificar y responder al bullying, el hostigamiento y la discriminación. Este último punto es trascendental para cambiar la cultura escolar pues la Encuesta de Clima Escolar de GLSEN (2011) reveló que el 57 por ciento de los entrevistados escucharon comentarios homofóbicos por parte de sus profesores y otros miembros del personal escolar.

* El 2 de marzo del 2012 Daniel Zamudio, un joven homosexual de 24 años, fue atacado por un grupo de neonazis que lo golpearon, le arrancaron una oreja, le rompieron las dos piernas e inscribieron una esvástica con botellas de vidrio en su estómago. Zamudio murió el 27 de marzo.

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Nota: Este artículo forma parte del especial “Bullying por homofobia en Colombia”, llevado a cabo como parte de la convocatoria: “Inclusión e identidad en América Latina y el Caribe, la agenda pendiente para el desarrollo económico de todos”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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