Inicio En mis zapatos Nace un nuevo movimiento

Nace un nuevo movimiento

La opinión de los/las lectores/as y colaboradores/as es personal y no compromete necesariamente la opinión de Sentiido ni de institución alguna.

Un lector de Sentiido presenta su movimiento “Deconstruyendo el imaginario normado para desaprender las sexualidades tejidas” con el que sueña volverse la nueva versión de Harvey Milk. 

Por: Jorge S.A.S.

cómo son los activistas gays
Así me imagino será mi primer discurso público como tejedor de la hombría igualitaria. Foto: HikingArtist.com

Decidí que voy a dejar atrás el activismo tradicional. Llegué a la conclusión de que, a partir de ahora, voy a luchar por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas desde mi propio movimiento, una iniciativa completamente opuesta hasta lo ahora hecho en el país. 

Lo primero que haré será optar por un nombre directo y sencillo, con el propósito de que la gente ajena al tema, digamos mis tías, entiendan fácilmente de qué se trata.

El elegido es: Movimiento para deconstruir el imaginario normado para desaprender las sexualidades taxonómicas tejidas LGBT.

Por si les quedan dudas, les explicaré que se trata de una revolución “contracultural desde el axioma disidente”, pero por recordación de marca mantendré la sigla LGBT.

Primer error: olvidé agregar a esta última, la letra “i”. Con la certeza de que la gente que a diario la incluye, sabe por qué en una sigla de orientaciones sexuales e identidades de género diversas están las personas intersexuales, voy a dejarla.

Mantengo la esperanza de que algún día, en una de las marchas que lleve mi nombre, exista al menos una pancarta que me demuestre que las personas “i” realmente se sienten incluidas en esta sigla.

Ahora, si quiero que mi movimiento prospere, debo agregar, después del LGBTI, una Q de… “¿qué?” y un +H de… “¿hombría?” Y así, sucesivamente, las letras que vaya encontrando.

Contrario a lo que he visto, no quiero ser un líder que, desde el anonimato, luche por una causa. No. Yo abiertamente quiero ser famoso, llegar a ser la nueva versión del activista Harvey Milk. Así que mi primera tarea será ir detrás de todas las cámaras que vea. No me importa si durante la persecución termino metido en el registro de unas vacaciones familiares o en un evento laboral. Son riesgos que debo correr.

A pesar del bajísimo, casi nulo diría yo, interés de algunos de mis excompañeros de batalla por figurar, esto se acabó. Si el afán de protagonismo no está en sus radares, en el mío sí. Para anunciar en mis redes sociales que mi hombro izquierdo saldrá una milésima de segundo en un canal o que mi pie derecho se verá en una página de un periódico, contrataré a un jefe de prensa.

Comunicados “humanistas”

La primera indicación que le daré será cambiar los escuetos y aburridos comunicados dirigidos a los medios de comunicación por unos más humanistas, más personales. Le pediré que los inicie así: “El activista, defensor, luchador en favor de la igualdad, abanderado de la no discriminación, constructor de una sociedad más tranquila, feliz y moderna, el profesional, el especialista, el único en su género Jorge S.A.S afirmó…”.

Como en Twitter el asunto se limita a 140 caracteres, dejaré una versión reducida que empiece de la siguiente manera: “el único creador (los demás se quieren copiar) de la masculinidad manual y tejedor de la hombría igualitaria dice…

Eso sí, mi jefe de prensa deberá saber que una de sus principales funciones será estar atento a que ni uno solo de mis posts, tuits o estados de Facebook se atreva a salir sin mi foto, nombre y hoja de vida. Y, lo más importante, cada vez que se publique una opinión mía en mi blog, al que llamaré “Sentaado”, deberá finalizar con la frase: (Jorge S.A.S / tejedor de la hombría igualitaria) para los interesados en citarme.

También les pediré a los integrantes de mi movimiento que entren a diario a las redes sociales, que le den una rápida revisión a lo que la gente ha escrito para posteriormente empezar “el debate”.

Así, cuando vea que alguien defienda una ley, de inmediato le diré: “¿usted cree que con cárcel todo se arregla? ¡Homofóbico!”. Pero si veo que otra persona la ataca, le escribiré: “claro, ahora nos quieren tumbar el único mecanismo legal que tenemos para defendernos ¡Homofóbico!”

Algo importante en mi movimiento será escribir tuits y estados de las redes sociales en mayúscula, de manera que les recuerde a los demás que yo no soy otro, sino que YO SOY YO.

Entre las estrategias de publicidad, la que más utilizaré será aceptar las diferentes invitaciones provenientes de revistas “con mucho estilo” o portales que “muestren el lado humano de la información”, para salir en artículos tan enriquecedores como los titulados: “¿Quiénes son los gays más poderosos del país?”

Además de la palabra “homolesbobitransfobia”, hay otras que estoy en la tarea de empezar a implementar. Sé que pocos las conocen y menos aún las usan, pero creo que es mi deber enriquecer el léxico.

Me refiero por ejemplo a: “sociedad heteronormativa y patriarcal”, “endobitranslesbodiscriminación”, “sociedad binaria” y “sexualidades no normadas”, precedidas siempre con un “desde la”.

El único “pero” que le he visto a mi tarea de ampliar los argumentos, es que cada vez que las utilizo con gente ajena al movimiento -a quienes en realidad quiero llegarles- me dicen: “¿eso es checo o mandarín?”

Bienvenidos a “mi comunidad”

De igual manera, introduciré la expresión “comunidad LGBT”. Diré: “la comunidad LGBT rechaza o apoya o defiende…” En todo caso hablaré a nombre de ésta, así aún no tenga muy claro dónde queda.

Sé que uno de los cambios más difíciles será pasar del “nosotros hicimos” o “nosotros gestionamos” al “yo hice…”, “gracias a mi gestión” o “hace 15 años fui el primero…”. Actualmente pocas personas buscan el reconocimiento propio sino más bien avanzar en equipo con objetivos comunes. Sin embargo, me comprometo a que, con entrenamiento diario, lo lograré.

Ensayaré empezar mis intervenciones, no con un tradicional “buenas tardes a todos y todas”. Le daré un toque más personal y lo dejaré en un: “buenas y buenos díes”.

También, lo confieso, tendré que repasar mejor si es un asterisco, una x o el símbolo numeral lo que debo poner en mis saludos escritos para que resulten incluyentes. Recientemente un comunicado que encabecé con un: “saludos a txd#@s!” me fue devuelto con una serie de insultos.

Para las consultorías que me resulten, dejaré de contratar a quienes considero son los profesionales más idóneos según sus hojas de vida, sin importar si son o no LGBT.

A partir de ahora trabajaré solamente con quienes realmente me siento cómodo: mis amigos. Finalmente, para eso están, para acompañarme en las buenas y en las malas. Bueno, incluiré a una mujer lesbiana y a una transgenerista para que después no digan que discrimino.

Aunque sé que actualmente la gente se resiste a asistir y a organizar eventos en aquellos establecimientos señalados de discriminación, en mi movimiento esto será distinto.

Me comprometo a ser el primero en decir “¡homofóbico!” cuando surjan reclamos por esto, pero también a ser el primero en rumbear allí el sábado siguiente. Finalmente, el objetivo es liderar. Al contrario de muchos políticos actuales, lo mío será: “diciendo y haciendo”.

A los que me califiquen de ególatra, egocentrista, doble moral o protagónico, de una vez les digo que ningún movimiento social, así promulgue más que otros la igualdad de derechos y la diversidad, está exento de esto. Finalmente es reflejo de la sociedad: “los invito a sumarse a esta causa/so”. (Jorge S.A.S / tejedor de la hombría igualitaria).

  • Anonimo

    “Movimiento para deconstruir el imaginario normado para desaprender las sexualidades taxonómicas tejidas LGBT” hahahahahaha muy bueno…asi son los dichosos activistas…mamones…cripticos…fantoches…egocentricos y sedientos de poder y fama…cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia….pseudointelectualidad al 100%