No hay que ser trans para defender sus derechos

Diane Rodríguez dirige la Asociación Silueta X. Ahora ha decidido dar un paso más y lanzar su candidatura a la Asamblea Nacional del Ecuador en representación de la población trans.
 

Diane Rodríguez es activista y candidata a la Asamblea Nacional de Ecuador. Foto: ilga.org

Diane Rodríguez tiene 30 años, es estudiante de psicología y directora de la Asociación Silueta X, enfocada en trabajar con y por la población trans de Ecuador. Su apuesta ha sido modificar las leyes que son condescendientes con la discriminación y por eso ha decidido lanzarse como candidata a la Asamblea Nacional del Ecuador (órgano de la rama legislativa), desde donde podrá representar a sectores sociales que tienen poca voz  y representación política en su país.

¿Quién es Diane y por qué se está lanzando a la Asamblea?

Soy la primera candidata transexual a la Asamblea al momento. Llevo un proceso de activista con la organización Silueta X, con la cual vengo trabajando cerca de 4 años. Actualmente soy la presidenta. Hemos hecho mucho trabajo en incidencia política, salud sexual y reproductiva, derechos sexuales y laicidad. Todo este proceso me ha visibilizado.  La demanda contra el Registro Civil y la presentación de las reformas al Registro Civil que hicimos este año con otras organizaciones, me han colocado en un contexto favorable. Esto también, por supuesto, hace parte de mis aspiraciones personales.

Por esto he estado haciendo incidencia social, estoy estudiando psicología. Soy la primera trans que lo hace y también la primera trans que estudió gobernabilidad e injerencia política en la Universidad Católica. Mi militancia ha sido siempre a través del activismo y ahora que he conocido al partido Ruptura, he decidido lanzarme a la política.

Mencionó algo sobre la demanda al Registro Civil. ¿Ese proceso en qué culminó? ¿Su nombre aparecerá en las listas de votación como masculino?

No. En el año 2009, cuando demandé al Registro Civil, mi nombre era Luis Benedicto y yo quería llamarme Diane Marie. El Registro Civil me negó el cambio  de nombre de masculino a femenino, lo cual objeté porque en la Constitución de la República del Ecuador se reconoce la identidad de género dentro del artículo once, inciso dos, por lo cual no era consistente con la ley de Registro Civil.

Como ellos no quisieron aceptar el  cambio de nombre, decidí demandarlos. El proceso duró cerca de cuatro meses. Pasados los tres primeros me dijeron que me iban a hacer un caso seccional (una excepción) pero yo me negué y les dije que quería que todas mis compañeras y toda la población trans, tanto femenina como masculina, accediera al cambio de nombre. Luego de un mes se pudo concretar. Así salió la resolución con la que pude cambiar mi nombre. Esto fue un precedente legal porque ahora cualquier compañera trans femenina o trans masculino puede hacer su cambio de nombre.

Lo que no se pudo hacer fue el cambio de género en el documento de identidad. Ahí todavía aparezco como masculino y esto es inconsistente. Esto afecta mi condición trans y también me revela ante otras personas. Y en este sentido seguí otro proceso judicial (eso fue en noviembre de 2009) contra el Registro Civil para el cambio de femenino a masculino; sin embargo el proceso fue dilatado por la Defensoría del Pueblo y el caso se perdió. Yo me enteré a finales de 2012 que el proceso estaba perdido y que no iba a poder hacer nada.

Por eso me reuní con algunos compañeros y con organizaciones para presentar las reformas a la Ley del Registro Civil. Esto lo presentamos en agosto de 2012 a la Asamblea y se debatió en diciembre. Fue muy provechoso, porque el 75 por ciento de la Asamblea aprobó el proyecto y ahora tiene que pasar a segundo debate. Si nuevamente es aprobado se podría cambiar la ley.

¿Este proceso de cambio de género en el documento forma parte de un proyecto más amplio como una ley de identidad de género?

No. solamente es específico para la ley del Registro Civil. No es una ley como la de Argentina. Es más, este proceso, aunque se refiere al cambio de género, es igual o mejor que la de Argentina, porque allá las compañeras trans tienen que acercarse y decir que ellas son trans para que les hagan el cambio en el documento de identidad. Sin embargo, el proyecto de ley que nosotras hemos presentado implica que el Registro civil tiene que reformar la mención registral. Esto significa que no se pregunte en los documentos por “sexo” sino por el “género”; es decir, por cómo tú te identificas.

¿Qué respuesta has tenido de la población de Guayaquil y de Ecuador con respecto a tu candidatura a la Asamblea?

He tenido apoyo, poco rechazo. Yo hago campaña puerta a puerta y esto me ha obligado a estar más cerca de la comunidad y no he sentido rechazo. De vez en cuando algún evangélico o fanático religioso me dice “Cristo te ama, varón”. Durante todo este proceso me he topado con dos o tres de estos comentarios. En las redes sociales sí lo he sentido más, pues las personas se ocultan detrás de un monitor y uno no los puede ver.

¿Cuáles son sus principales aliados para que pueda ganar esta elección?

Yo no hablo solamente de la diversidad sexual. También hablo de las mujeres, amas de casa, de los ancianos, de los niños, de los jóvenes (porque yo también soy joven), de las personas con enfermedades catastróficas, etc. Hay otras poblaciones que tampoco son tenidas en cuenta por el oficialismo, como los afrodescendientes o los indígenas. No necesariamente tengo que ser una mujer para ponerme una bandera y defender su libertad con respecto a sus derechos reproductivos. No necesito ser anciana para darme cuenta que en Ecuador no hay espacios amigables para las personas de la tercera edad.

¿Qué tan lejos cree que está Ecuador de aprobar una ley de identidad de género completa?

Yo creo que no está muy lejos. Así no llegue a la Asamblea, seguiré en mis procesos activistas y creo que, sin exagerar, en un par de años tendremos que haber presentado una ley completa en la Asamblea Nacional. Hay que tener en cuenta que en Ecuador se habla mucho de “revolución”, pero no puede llamarse así si no hay revolución sexual. Tiene que ver con tener en cuenta a las personas de los niveles más bajos que el oficialismo, aunque se denomina izquierdista, deja de lado. Es un oficialismo que en realidad tiene más tendencia a ser de derecha, conservador y fundamentalista.

¿Cómo ve los movimientos sociales o civiles en Ecuador con respecto a la diversidad sexual? ¿Son fuertes?

Están relegados a pequeñas acciones, están desectorizados. Falta mucho todavía para articularnos de forma mancomunada. Es más, la diversidad sexual debería trabajar más con los movimientos feministas, lo que aún poco ocurre en Ecuador.

¿Cómo ve la situación de las mujeres trans en Ecuador?

Las oportunidades laborales son nulas. El año pasado hicimos un estudio con la Facultad de Psicología de la Universidad de Guayaquil y la iniciativa AMFAR de Estados Unidos, que reveló la discriminación y la exclusión social que viven los grupos trans. Uno de los resultados mostró que el 92 por ciento de las mujeres trans se ha sentido discriminado o maltratado alguna vez. A diferencia de las mujeres lesbianas y de los hombres gays, la población trans tiende a sufrir mucho más, especialmente la femenina. Estos problemas también se reflejan en la diversidad sexual. La comunidad gay no permite que las mujeres lesbianas y las trans femeninas nos empoderemos dentro de este proceso. Eso es muy lamentable porque quieren representarnos y no nos permiten visibilizarnos.

Hay lugares en Ecuador donde ocurren más crímenes, como por ejemplo en Machala. En Guayaquil ocurre menos, pero sí hay violencia contra las mujeres trans.

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  • Violeta

    Que hermosa mujer por favor. Yo tengo mi identidad registral y estoy luchando por el sexo registral, ya estoy en ultimas instancias del proceso, y me gusta saber que en ecuador que esta mucho mas atrasado a nuvel discriminacion que Uruguay tanto laboralmente como en discriminacion (hablando de trans), ya se este logrando cosas tan buenas. Felicitaciones a este ejemplo de hembra, que valor tiene. Es una referente en gran manera.