Inicio A Fondo Orgullosamente feministas

Orgullosamente feministas

Género, diversidad sexual y cambio social.

María Angélica Prada

29 años, abogada con una maestría en Derecho Internacional y estudiante de maestría en Antropología. Ha sido docente e investigadora, fue aspirante a edil de la localidad de Chapinero (Bogotá) y ha sido asesora en temas de género.

Fotos: @andresgofoto de @goteam.media

mujeres Orgullosamente feministas

“El tema no es que ya no se pueden hacer chistes, Es conocer los límites”.

Hoy abiertamente María Angélica dice que es feminista, no siempre lo ha hecho, aunque desde siempre lo ha sido. Una vez entró a la universidad y se aproximó de una manera más teórica al feminismo, empezó a identificarme públicamente de esta manera.

Tuvo profesoras que han sido un referente para ella como Isabel Cristina Jaramillo de la Universidad de Los Andes y Lina Céspedes de la Universidad del Rosario. (Ver: “Estoy más que calificada para llegar a la Corte Constitucional”).

Sabe que “feminismo” es una palabra estigmatizada porque se ha intentado difundir la idea de que ya no hay desigualdades entre hombres y mujeres, lo que no es cierto.

1. ¿Cómo ha impactado el feminismo su vida?

Soy feliz siendo feminista. Esto genera resistencia en algunas personas que dicen “ya va a salir con su feminismo“, pero igual lo hago. Una vez una mujer se pone los lentes del feminismo, ya no hay vuelta atrás, así cause conflictos con la familia y los amigos.

“Hay espacios en los que no vale la pena entrar en una discusión, así ciertos comentarios me molesten”.

Tener una relación sentimental también es difícil porque si la pareja no es feminista, es una pelea constante. Por fortuna siempre he salido con hombres que son conscientes de eso, pero hasta incluso con ellos hay diferencias.

2. ¿Por qué cree que hay tanto miedo a nombrarse “feminista”?

Porque el término está estigmatizado. Se ha hecho creer que las feministas odian a los hombres. También hay quienes no se denominan de esta manera porque no están dispuestos a cuestionarse sus privilegios ni sus actitudes machistas.

El feminismo nos obliga a cuestionarnos. Yo, por ejemplo, como mujer blanca y heterosexual aunque puedo recibir ciertas estigmatizaciones por ser mujer, tengo muchos privilegios.

3. ¿Cómo responde a la creencia de que “el feminismo promueve una guerra de sexos”?

En algunos espacios, son peleas que he cazado tanto que ya mucha gente no me las da. Saben que con paciencia voy a explicar por qué el feminismo no es una guerra de sexos sino que se refiere a una estructura que genera desigualdades y que afecta tanto a hombres como a mujeres. Y doy ejemplos concretos.

Ahora, no importa la materia que esté dictando pero siempre dedico al menos una clase a explicar qué es el feminismo.

4. ¿Desde qué orilla contribuye a crear igualdad de género?

A través de mis clases, en mi actividad docente universitaria. Allí pongo el tema e invito a los estudiantes a cuestionarse sobre equidad de género.

“Cuando he trabajado derechos laborales también abordo la equidad de género porque no creo que una lucha excluya la otra.

Mi contribución principal es en la cotidianidad, en las discusiones del día a día. Cuando trabajo con sectores de la sociedad donde claramente se percibe el machismo, trato de sensibilizar y de introducir el tema.

mujeres Orgullosamente feministas5. ¿Cómo responde a la idea de que “el feminismo coarta la libertad de expresión porque ya no se puede decir nada”?

El lenguaje es poder y reproduce estructuras. Y la pelea por el lenguaje es por cambiar un instrumento de esa estructura. Yo sí acudo al lenguaje incluyente de “los” y “las”, así le moleste a mucha gente.

Cuando salió la noticia de la Real Academia Española de la lengua diciendo que no era correcto decir “todos y todas” pensé: “gracias a esa gran estructura machista española por decirnos qué podemos decir y qué no“.

Muchos de quienes hacen esa crítica de que “ya no se puede decir nada”, sienten que los discursos feministas son de élite, académicos y de gente que no está tan interesada en entender cómo es la realidad de otros sectores de la sociedad.

Hay que pensar en discursos feministas que dialoguen y creen puentes con quienes dicen eso para explicarles que la lucha feminista no es contra el humor sino para entender cómo ciertos chistes son machistas.

6. ¿Cuáles son los retos del feminismo en Colombia?

Ir más allá de la academia para retomar la lucha política. No hablo en términos electorales, sino en trabajar más con activistas y con sectores y grupos de base. ¿Cómo darles más voz a esas mujeres que a diario se dan una pelea contra el machismo?

También hay que reivindicar las desigualdades dentro de la izquierda. Todavía hay quienes dicen defender la igualdad de las mujeres, pero en su vida privada tienen comportamientos machistas.

“Es importante que las luchas por los derechos de la diversidad sexual y de género no se dejen tomar por la derecha”.

Cada vez hay más personas que se autodenominan “pro derechos de las mujeres y de las minorías” pero que desconocen las desigualdades sociales, económicas, de clase y raza, entre las mismas mujeres y personas LGBT. Hay que reconocer estas diversidades. (Ver: La verdadera diversidad LGBT).

7. ¿Cómo aumentar el impacto del feminismo?

Hay muchas propuestas feministas millenial que buscan nuevas formas de llegarles a los jóvenes y, en general, a más personas que no están familiarizadas con el tema. Eso me parece bien, siempre y cuando no se pierda la sustancia.

“Me parece muy interesante la idea de vender el feminismo como algo chévere pero sin perder la sustancia”.

Es importante que cada vez haya más voces feministas en todos los espacios: desde una firma de abogados hasta en ventas informales. No hay uno solo tipo de feminismo y debe haber espacio para todos.

8. ¿Cómo responde a la idea de que “el feminismo era necesario antes, pero ya no porque ya existe igualdad”?

Las desigualdades entre hombres y mujeres eran más evidentes antes cuando las mujeres, por ejemplo, no podían votar o estar en el mercado laboral. Pero todavía hay muchas desigualdades cotidianas como la violencia de género.

“Para ser feminista hay que ser muy consciente de los privilegios que se tienen”.

La lucha feminista está absolutamente vigente no solo por esto sino porque de manera permanente se está esperando que las mujeres actúen de una forma (no hablen duro, sean delicadas…) y los hombres de otra (no expresen sus sentimientos, sean fuertes…).

9. ¿Cómo han contribuido las nuevas tecnologías al feminismo?

Los movimientos sociales han tenido que adaptarse a las nuevas tecnologías. A mí las campañas en redes sociales me parecen muy importantes pero muchas veces están enfocadas en Bogotá, Medellín y Cali y hay muchas personas en este país que no tienen acceso a Internet.

Creo que es importante hacer uso de estos medios pero sin dejar de preocuparnos por otras maneras de llegar de forma más efectiva al movimiento campesino o a las mujeres indígenas sin acceso a Internet. Hay que ir a los territorios.

10. ¿Pueden los hombres identificarse como feministas?

Cualquier persona puede ser feminista porque yo entiendo este movimiento como la búsqueda de la igualdad y, en ese contexto, los hombres, más que aliados, pueden serlo.

Entiendo que la pregunta de fondo es qué tanto pueden hablar los hombres sobre la experiencia de vida de las mujeres. Pero ellos también se ven afectados por el machismo que los limita a unos determinados comportamientos.

“como mujer blanca, de élite y heterosexual no puedo hablar de la experiencia de vida de una mujer afro y campesina”.

Hay que crear espacios en los que podamos conocer más de la experiencia del otro sin apropiarnos de ella, aprender a ser feministas sin opacar a otros. No se puede ser feminista sin ser consciente de los privilegios de raza, género y clase social, entre otros.

Hay que perderle el miedo a llamarse “feminista”. Creo que todos deberíamos identificarnos de esta manera. Y que no solo se quede en una identificación sino que cada persona sea consciente de cómo contribuye al cambio.

Ir a la página siguiente…