Inicio En mis zapatos Soy gay… Pero masculino

Soy gay… Pero masculino

La opinión de los/las lectores/as y colaboradores/as es personal y no compromete necesariamente la opinión de Sentiido ni de institución alguna.

Detrás de muchos homosexuales que denigran de las “locas”, parece estar la idea de que si ‘tocó’ ser gay, al menos que no se note y no incomode tanto a las personas heterosexuales. ¿Quién dijo que hay una sola manera de ser homosexual?

Por J. Mauricio Arango*

busco gays masculinos
Para los “no representados”, lo lógico sería asistir a la marcha LGBT con guayabera de diseñador y mocasines de gamuza de colores. Foto: José Manuel Ríos Valiente.

Hay un perfil de hombre gay que me quita el sueño. Una de sus premisas es: “no voy a la marcha gay porque allí no me siento representado”.

No asiste a este evento porque se siente en el lugar equivocado. Se autopercibe como el oasis en medio del desierto o como el “gay sensato” versus la masa carnavalesca.

Este hombre, al que llamaré el “no representado”, me insiste en que no se siente a gusto con tanta “loca” junta, lo que incluye hombres afeminados y mujeres transgeneristas.

Para él, estas últimas no pasan de ser gais disfrazados de mujeres, la peor ofensa que pueden hacerle a un “no representado”.

Cada quien está en libertad de asistir o no a esta marcha, ni más faltaba que un “no representado” tuviera que mezclarse con “representados”. Pero tengo la sensación de que el asunto es más de fondo.

No. No hablo de homofobia interna, prejuicios ni nada de eso. Intuyo que los “no representados” lamentan que aún no exista en Colombia una oficina donde se seleccione quiénes pueden ser gais y quiénes no. Algo así como un headhunters o cazatalentos de homosexuales dignos de mostrar.

Una oficina a la que lleguen las hojas de vida con fotos de cuerpo entero, de todos los hombres que estén en proceso de reconocer su homosexualidad. A las mujeres ni siquiera las contemplan porque eso es sexo inane entre “gallinas”. Eso es de mujerzuelas.

Así, antes de tomarse el trabajo de salir del clóset, el comité de “no representados” revisaría con detenimiento el material enviado, para determinar si vale la pena que el joven haga pública su orientación sexual. En otras palabras, si le autorizan ser gay.

Además de ciertos requisitos físicos básicos como carecer de grasa abdominal y tener una generosa dotación en la zona baja, existirían otros intelectuales (no son ningunos superficiales), como ser amantes del lujo, el buen gusto y los viajes.

En el formulario de inscripción que entregarían en la oficina, justo en la casilla donde dice: “los hombres gais deberían asistir a la marcha LGBT vestidos de…” el futuro miembro -si quiere ser aceptado- deberá seleccionar la respuesta: “guayabera de diseñador y mocasines de gamuza de colores fuertes”.

Sin embargo, el criterio fundamental de aceptación sería la entrevista. La respuesta que más puntos valdría sería la que se dé a la pregunta: “¿Cuántas veces le han dicho que usted no parece gay y qué tan contento se ha puesto con este comentario?”

Si señala que han sido más de 50 y agrega con entusiasmo: “¡todo el mundo me dice lo mismo!”, tendría aprobada automáticamente la membrecía vitalicia a la “verdadera comunidad gay”. No a la “comunidad” de la que hablan los medios, sino a la original y selecta, aquella donde solamente tienen cabida los hombres serios, acuerpados, discretos, varoniles y cero plumas.

La visita heterosexual

Algo me hace pensar que la inconformidad del “no representado” con las marchas LGBT es quedar mal con la visita heterosexual que ve el evento desde los andenes o a través de la televisión.

Sienten vergüenza de no colmar sus expectativas. Como cuando a un niño lo ponen a cantar o a recitar frente a la familia y teme no hacerlo bien. En este caso el sentimiento es: “a pesar de que somos gais –lo cual sentimos en el alma porque sabemos que no les gusta– al menos anótenos que somos masculinos”.

En las reuniones de “no representados”, más de una vez han discutido con preocupación qué acciones emprender contra aquellos que insistimos en salir a la marcha en calzoncillos, pintados o con tacones.

Desesperados dicen “lo hemos intentado todo: insultos a través de las redes sociales, miradas de burla desde el andén, mostrarles fotos de las marchas del día del trabajo… Y nada. ¡Siguen saliendo como quieren! ¿Qué van a pensar los heterosexuales, que así de grande nos quedó ser como ellos?”

Otra de sus premisas es oponerse a la realización de plantones y manifestaciones porque les parecen eventos “agresivos y escandalosos”. “Ahí estamos cayendo en el mismo juego de quienes nos intentan imponer sus creencias”, dicen.

Para los “no representados”, siempre será más fácil no poner en aprietos a vigilantes y administradores de bares y centros comerciales. Y de paso, al concejal Marco Fidel Ramírez  y al procurador Alejandro Ordóñez.

Por esto, evitan tomarse de la mano con sus parejas o darse besos en lugares públicos. “Si sabemos que estos gestos les incomodan a las familias tradicionales y al personal de seguridad ¿para qué lo vamos a hacer? Para eso tenemos las esquinas o la clandestinidad”, aseguran.

Una de las normas de los “no representados” es condenar cualquier forma de activismo. “Nos gustan los hombres pero no por esto formamos parte de una minoría ni tampoco nos victimizamos”. Solamente están pendientes de que el Congreso legisle sobre el Matrimonio Igualitario para casarse en Cartagena y ver llegar a sus amigos luciendo una vez más la guayabera de diseñador.

Mientras tanto, irónicamente, más de uno tiene a su pareja afiliada a la seguridad social y los papeles en regla para que cuando mueran, éste herede sus bienes y no se los arrebate su familia.

Chuparruedas o recostados

En la teoría de los movimientos sociales, estos personajes son conocidos como los “chuparruedas”. Aunque la expresión no sea muy bonita, es útil para describir a quienes se benefician de los resultados de un movimiento sin mover un dedo.

Que se haya pasado de considerar los actos homosexuales como un delito a que hoy haya parejas del mismo sexo casadas, demuestra que algo se ha avanzado en Colombia en los últimos 30 años. Y en esto, los activistas han tenido mucho que ver.

Ahora, puede que buena parte de los “no representados” no haya sido víctima de discriminación o de vulneración de derechos, ya sea por ocultar su orientación sexual o por el entorno en que se mueven.

Sin embargo, esto no quiere decir que muchas personas no lo hayamos sido. Eso sería desconocer otras realidades. Basta con ver los informes de organizaciones para entender lo difícil que es ser LGBT en ciertos espacios y zonas del país.

A muchas personas, por ejemplo, no las contratan en un trabajo o les impiden entrar a un espacio solamente por este motivo. A otras tantas las agreden o les dicen algo ofensivo por la calle, por solo nombrar unas formas de maltrato.

Señores “no representados”: adelante, no asistan a las marchas LGBT argumentando que va mucha gente fea, mientras que en las de Holanda todos son dignos de mostrar. Insistan en uniformar a los homosexuales y en señalar que lo importante es que no se les note.

Continúen difundiendo la idea de que se puede ser homosexual pero no “loca” y sigan uniendo esfuerzos para montar la “oficina de selección” de quienes cumplen con los requisitos para ser gais.

Sin embargo, debo informarles que por salud mental de la sociedad, la diversidad con sus múltiples posibilidades, seguirá presente. En materia LGBT el país no retrocederá sino que avanzará y una de las señales de esto es que los “no representados” jamás podrán controlar al resto de hombres gais que vivimos como queremos.

El reto está en saber convivir y no en intentar cambiar a los demás. Si a mí me incomoda la manera en que otra persona luce, el problema no es de ella sino mío. Soy yo quien debe aprender a respetar. No se es mejor persona o “mejor gay” por ser “muy masculino”. No existe una única manera de ser gay sino tantas como homosexuales hay en el mundo. Ahora sí podré dormir tranquilo.

*Estudiante de Comunicación Social.

Enlace relacionado:

“Busco hombre acuerpado y cero plumas” 

Comentarios

Comentarios

Powered by Facebook Comments

  • Beto

    Muy bien Mauricio Arango

  • anderson muñoz

    Se podría decir que yo soy un ” no representado” pero no pq jusgue los gustos de cada uno….. es solo q por ejemplo a la marcha no me gusta ir pq representan en la mayoría de veces una parte fea de la comunidad LGBTI… drogas, rumba,alcohol, sexo….. ellos piden aceptación e igualdad pero con ese ejemplo que dan a la sociedad están degradando la imagen que yo como gay tengo de nosotros…. se que cada quien tiene sus gustos y loa respeto pero como todos!! deben saber manejarlos

  • Crist Saldaña

    Lo mas gracioso de este articulo es que son los emplumados los que buscan al gay Masculino… en pocas palabras son los mismos “los afeminados” quienes rechazan al gay amanerado jajajaja

    • laydi diana

      hola crist

    • laydi diana

      hola crist,como estas