Yessica

Yessica

Abogada, experta en Derechos Sexuales y Reproductivos. Activista feminista por la no violencia contra las mujeres y por la igualdad de derechos LGBT. |La opinión de los colaboradores es personal y no compromete a Sentiido ni a institución alguna|
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Cada año se suicidan en Colombia alrededor de 120 niños y 100 niñas. Buena parte de estos casos son por causa de bullying escolar por orientación sexual o identidad de género. Esta es la historia de Yessica.

como defenderse del bullying
Esta es una foto que Yessica había publicado en sus redes sociales.

Elizabeth buenas noches gracias por aceptar mi amistad. Hace mucho quería hablar contigo pero me dio pena buscarte”.

“Te comento: tuve una sobrinita que te admiró mucho. Nunca pudo decírtelo, pero hoy te lo digo yo. Ella se nos suicidó hace como seis meses. Le hicieron bullying en el colegio por su condición sexual, tenía sólo 14 años mi niña…”

Leí este mensaje y me dejó sin aliento. Me eché a llorar como si te hubiera conocido y acabaras de fallecer. Otra vez la muerte de la gente joven.

Otra vez el miedo y la angustia de sentirse diferente y los mensajes violentos, excluyentes, insultantes contra los homosexuales, han cobrado otra vida. Una más.

Imagino tu soledad, tu rabia. Imagino que tenías la sensación agobiante de no ser vista, de no existir, de no tener derechos.

Imagino que te sentías rodeada de silencios, entre ellos, el silencio cómplice de muchos que pueden no haberte insultado, pero que tampoco te defendieron.

Cada año en Colombia se suicidan alrededor de 120 niños y 100 niñas. No puedo dejar de pensar cuántos de estos son por causa de la homofobia.

En Estados Unidos y Canadá alrededor de la tercera parte de suicidios en adolescentes están directamente relacionados con la homofobia, en el ámbito familiar, escolar o religioso.

La proporción se mantiene con las y los jóvenes que habitan la calle. Expulsados de sus familias, rechazados por su entorno por ser homosexuales o bisexuales o trans, muchas personas jóvenes, niños y niñas, se van a vivir a la calle.

Yessica, así como Sergio Urrego, también te cansaste del maltrato, del silencio, del insulto y decidiste suicidarte. Habías escrito en tus redes sociales que te sentías orgullosamente lesbiana. Tenías 14 años. Sergio tenía 16. Dos vidas apenas empezando que fueron arrasadas por la homofobia. Porque la homofobia mata y mata desde edades muy tempranas.

Imagino que escuchaste muchas cosas por televisión, muchas declaraciones insultantes y vergonzosas, muchas frases que te hicieron pensar que tal vez sí estabas haciendo algo mal, que tal vez sí estaba mal que fueras quien eras. Imagino que no escuchaste muchos mensajes que dijeran lo contrario.

Te imagino jugando con tu gato, Palomo. Supe que eras buena estudiante, que te gustaba patinar y viajar, que eras una niña tranquila. Saber de qué me quisiste escribir me hace pensar que estabas enterada de muchas cosas, que sabías que avanzamos en derechos, que seguiste de cerca el “tira y afloje” en búsqueda de la igualdad.

Un país que no te merecía

Y entonces sé que escuchaste muchas cosas feas que te debieron hacer sentir mal. Yessica: lamento mucho que este país no haya sido lo que merecías. Lamento que no te haya garantizado las condiciones que debieron ser tuyas, para ser feliz.

Lo he dicho muchas veces: no solo es homofóbico el que enciende a pedradas a un grupo de travestis. También lo es quien grita desde el púlpito o desde el micrófono o al amparo de su autoridad que los homosexuales son sospechosos, que es mejor que no tengan hijos, que nunca podrán casarse, que algo anda mal en su forma de vida.

Son homofóbicos e irresponsables porque a pesar de todo lo que dicen que quieren proteger a los niños, nunca están pensando en niños como tú Yessica, o como Sergio. Solo piensan en “los niños” como una masa amorfa que no razona, no opina y no siente. Les resulta un pretexto perfecto para seguir discriminando.

Lamento mucho que no me escribieras. Lamento que no hayas buscado ayuda.

Quisiera que los miles de niños y niñas homosexuales que hay en el país puedan buscar ayuda, puedan escribirles cada vez a más gente, organizaciones y lugares que se muestran, que son visibles y de los que se enteran por distintos medios.

Y quisiera que el Estado haga lo que le corresponde, que atienda muy rápido y bien los casos en los que niños y niñas son maltratados por su orientación sexual, sin excusas, sin barreras de funcionarios mal preparados, sabiendo que una intervención oportuna puede salvar una vida.

Lo único que me queda por hacer, lo único que puedo hacer por ti ahora es buscar que mucha gente sepa que exististe. Por eso te escribo en esta columna, para decirte que valoro la existencia que tuviste. Y que en tu nombre seguiré luchando cada día para que no haya más dolor y silencio, que buscaré cada día que no haya más casos como el de Sergio o como el tuyo.

Con una mezcla rara entre rabia con el mundo y gratitud contigo, te digo: gracias Yessica, gracias por existir y gracias por darnos razones para seguir luchando.

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Si tienes entre 13 y 20 años, fuiste al colegio en 2015 y te identificas como lesbiana, gay, bisexual o trans (LGBT), ayúdanos a conocer tu experiencia.
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