Inicio Miradas 30 años de marcha: una brecha que no se cierra

30 años de marcha: una brecha que no se cierra

Género, diversidad sexual y cambio social.
Guardian.co.uk
Stonewall, 1969.

Como ya muchos se habrán enterado por las diferentes redes sociales, hoy se conmemoran 43 años del levantamiento de Stonewall en Nueva York, en el cual personas homosexuales respondieron contra una redada policial en el bar Stonewall Inn.

También se celebran 30 años de la primera manifestación gay en Colombia, organizada por la Revista Ventana Gay, el Movimiento de Liberación Homosexual y el Grupo de Estudio por la Liberación de los Gueis.

Sabemos que la ahora denominada Marcha por la Ciudadanía Plena (o comúnmente conocida como la Marcha del orgullo gay) genera muchas opiniones encontradas en diferentes ámbitos de la sociedad, no sólo por el tradicional argumento de que es un evento “que no le ayuda” a la población LGBT (según lo dicen algunas personas), sino también porque para otros es una manera de reforzar estereotipos sobre las orientaciones sexuales e identidades de género que buscan la defensa de derechos principalmente de lesbianas y gays, dejando por fuera otras formas de sexualidades e identidades.

Una de las críticas más fuertes a la marcha proviene de los estudios queer, que ven en la sigla LGBT una forma de etiquetar a las personas y convertirlas en ciudadanos “normales”, que convivan bajo las mismas normas y sistemas que antes los habían discriminado.

Algunos representantes de esta teoría también proponen que la Marcha, si bien es un acto de cierta visibilización social, solidifica un sistema capitalista y consumista que se ha creado en torno a la homosexualidad y que permite que las personas se sigan autodiscriminando bajo la creencia de que el Estado les abre espacios de participación.

Hace poco leímos en el blog Black Girl Dangerous de Mia McKenzie, un “manifiesto” que explicaba por qué no iba a la marcha.

Sí, sabemos que este tipo de escritos ya se han vuelto casi lugares comunes, pero nos pareció importante rescatar algunas de sus ideas por su pertinencia y sentido crítico, teniendo en cuenta que ella habla sin olvidar que es negra y que vive en Estados Unidos:

“Creo que necesité de las marchas del orgullo sólo cuando empecé a salir del clóset. Necesitaba saber que existían otros “gays y lesbianas”. Y creo que necesitaba pasar un domingo al año con ellos. Pero rápidamente cambiaron mis necesidades como una persona joven y queer. Hoy lo que necesito no tiene nada que ver con marchas (…).

Lo que necesito, y la mayoría de compañeros en mi comunidad necesita, es acceso a la educación, al sistema de salud y a comida que no nos mate lentamente. Necesitamos no tener que matar a otras personas morenas como nosotras alrededor del mundo para poder pagar los impuestos.

Necesitamos que la policía deje de usar nuestros cuerpos negros como blanco de práctica. Necesitamos… mierda, necesitamos muchas cosas. Y muy pocas de ellas están relacionadas con hot pants y carrozas emplumadas.”

Marcha en Bogotá, 2011.

El tema que se eligió para la marcha de este año en Colombia es el mateoneo escolar, bajo el lema “No al matoneo escolar, no más acoso, no más intimidación”.

Es una ocasión importante para dar a conocer una problemática extendida por muchos países del mundo, la cual ha producido que, tras no poder soportar la presión y el rechazo ejercido por sus compañeros de colegio o universidad, muchos jóvenes se hayan quitado la vida.

Existen varias organizaciones en el país que están trabajando alrededor de este tema con las comunidades y con instituciones interesadas en reducir el problema.

Sin embargo en ocasiones queda la sensación de que el tema de la marcha se elige para que las pancartas, los grupos y las comparsas hablen de esto, pero una vez salen los participantes de la plaza, ahí es donde se queda el interés en dar a conocer esta situación al resto de la población.

La Marcha por la Ciudadanía Plena es una excelente oportunidad para que estos temas se pongan sobre la mesa, se discutan y se inviten a expertos y no expertos a hablar de las razones por las que surge un problema como el matoneo, cómo se puede prevenir y qué se está haciendo en la actualidad para cambiar la situación.

Es también un momento para exigir no sólo mayor presencia del Estado sino también para mostrarle a la población LGBT que, además de la conmemoración y de la celebración, es su labor comprometerse para mejorar su situación laboral, para evitar la discriminación y para producir cambios sociales que no suceden sólo en un día de fin de semana, en medio de la calle, tomándose fotos para subirlas a las redes sociales.

1 Comentario

  1. Pues la “Marcha” de ayer dejó varias inquietudes en alguien que, como yo, fue por primera vez a mirar:

    1. ¿Por qué la gente toma aguardiente y cerveza mientras marcha? Creo que la palabra “Marcha” tiene unas connotaciones políticas y el hecho de ver gente tomando (y probablemente fumando marihuana -porque olía-) le quita valor. ¿Qué pasaría si en la “Marcha en contra del secuestro” estuviese la gente tomando aguardiente? Ahora bien, puede que la “marcha” no sea en realidad una marcha política, sino más bien una celebración y una fiesta lo cual sería totalmente aceptable, y en ese sentido el alcohol puede que tenga lugar, pero entonces debería llamarse “Fiesta del orgullo gay”, y no marcha. O bien, podría dividirse el evento en dos segmentos, aquellos que en realidad con sus pancartas hacen “marcha política” y luego aquellos que con sus silbidos y canciones hacen “fiesta”. Conceptualmente la “marcha” no se percibe de esa manera.

    2. Aún cuando es bueno ver tanta gente en los andenes (y celebro de buena manera que hubo mucha gente marchando), no hay en realidad integración entre aquellos que marchan y aquellos que vemos marchar. Por supuesto, el sólo hecho de estar en la calle “viendo” ya nos hace partícipes de la marcha, pero estaría bueno que hubiese mayor inclusión de las familias, las mujeres, los hombres y los niños que están de pie “mirando” los “otros”. Depronto unos volantes que expliquen qué es matoneo, o qué es intersexualidad, o por qué marchan, ayuden a mucha gente que en los andenes todavía no sabía el propósito del evento. A mucha gente en los andenes le gustaba que le dieran condones, estaría bueno dar el condón y un volante con información aprovechando ese intercambio.

    3. “No me gustan las mujeres porque no tienen pipí” era el eslogan de un grupo de muchachos que marcharon. No me detengo en las terribles implicaciones que puede tener ese eslogan en aquellos que lo escuchan (alimentando la creencia popular que los hombres gays odian las mujeres), pero sería importante que quienes organizan la marcha cuiden las frases que las personas enuncian. Hubo cánticos divertidos, hubo cánticos reflexivos, pero con sólo uno que no este muy bien pensado dañan todo lo demás (los noticieros y aquellos en contra de la marcha sólo necesitan ese eslogan mal elaborado para perpetuar sus discursos homofóbicos).

    4. Y una última reflexión, que puede ser duramente criticada, pero, ¿no sería bueno que cuidaran qué tipo de vehículos usar? Habían unos camiones en pésimo estado y otros más que no dejaban ver la gente en su interior. Ya imagino que puede ser costoso arrendar camiones, pero falta un mayor trabajo en la parte visual del evento. Todo entra por los ojos, y finalmente el evento de ayer es tanto para “dejarse ver” como “para mirar”.

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