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9 miradas a las marchas LGBT de Colombia

Género, diversidad sexual y cambio social.

Alejandro Gamboa

Activista por los derechos LGBT. De Medellín. 

Alejandro Gamboa. Foto: archivo particular.

¿Qué opina de las marchas LGBT que anualmente tienen lugar?

Me gustan, aunque preferiría que tuvieran un mayor sentido político y ver más reivindicaciones. En Medellín, hay actos que demuestran la libertad que en la ciudad se respira como son un consumo de sustancias psicoactivas relativamente abierto y la marcha cannábica o de la marihuana. En la marcha LGBT también está presente la libertad que se vive.

No sé si este evento ha perdido su contenido político porque no sé si alguna vez ha tenido el suficiente. Me parece que falta más. Es cierto que el simple hecho de que las personas salgan de sus casas y asistan, ya es un acto político, pero si esto no viene acompañado de un discurso, es difícil impactar las estructuras de poder. Aunque la marcha expresa y dice muchas cosas, falta una visión más clara de las reivindicaciones que se buscan.

Es una marcha cada vez más grande. No es tanto un evento para ver sino para vivir y eso constituye una expresión política. Pero al no tener un discurso se queda en unas personas que marchan sin reclamar. Quienes participan deberían tener mayor conciencia de por qué lo hacen.

¿Qué le cambiaría, agregaría o quitaría a estos eventos?

Me parece que las marchas son expresiones que uno no puede cambiar porque sí. No se puede tomar una varita mágica y transformarlas en lo que a uno le gustaría que fueran. No me atrevería a decir si le cambiaría o le agregaría algo porque son procesos sociales que no se modifican según el parecer de una persona. Seguramente irán cambiando al ritmo de transformación de la ciudadanía. Lo importante siempre será participar.

¿Qué opina de los desnudos y del consumo de bebidas alcohólicas y de sustancias psicoactivas durante estas marchas?

Soy defensor de la libertad y de que cada persona haga lo que le guste. El problema es cuando esto impide la expresión o la presencia de otros actores. Así que sería importante diferenciar los espacios de rumba de los políticos.

¿Cómo ha visto la transformación de las marchas en Colombia?

En Medellín hay dos marchas. La que tendrá lugar el 30 de junio será la sexta versión de la “Marcha por la vida, la diversidad sexual y de género”. Aunque tiene unas reivindicaciones políticas importantes, aún le falta más al respecto.

4 Comentarios

  1. A medida que haya mayor participación por parte de la comunidad de LGBTI las marchas cambiaran. Sin embargo, lo importante es la participación activa de la comunidad para mostrar su existencia en pro de defender los derechos humanos.

  2. En el mundo se están generando cambios importantes ante la visión de la comunidad LGBTI, este momento el indicado para unirnos y hacerles sentir al mundo que somos personas que caminos unos junto a otros, trabajamos, estudiamos, pagamos impuestos, vivimos en una sociedad y por tanto lo único que pedimos es que se nos trate como a cualquier otro ciudadano que tenga una nacionalidad Colombiana sin ningún tipo de violación a nuestros derecho y mas aun sin ningún tipo de restricción en nuestra libertad.

  3. A la marcha le sobran gays y le hace falta más presencia de distintas organizaciones culturales, políticas, comerciales, etc. Fui a una marcha en Bogotá y fue muy triste como habían “carrozas” que eran camiones de trasteo con “reinas” mandando besos. Aunque me sorprendió la cantidad de jóvenes, fue triste también verlos a todos tomando cerveza, medio ‘trabados”. ¿Creen ustedes que esa es la imagen que deberían proyectar? Dirán que precisamente lo importante es “rechazar las normas heteronormativas”, pero pues, verse como unos alcohólicos, drogadictos, con looks poco favorecedores no tiene nada que ver con una lucha de ideales, de igualdad. ¿Quizá en realidad es muy poca la gente dentro de la comunidad lgbti que está informada sobre su historia, quizá deberían educar primero dentro de la comunidad antes de salir a proyectar cosas fuera? Ojalá, como lo dice una invitada, marchara la policía, el ministerio de cultura, avianca, ecopetrol, la ópera de colombia, el museo nacional.

  4. Muy interesantes las opiniones en general, las cuales plantean puntos de vista diversos y bien argumentados. Sin embargo, pienso que una docente universitaria que es entrevistada para dar su opinión debería fundamentarse mejor. La antropóloga hace aseveraciones fuertes que desconocen el movimiento social – conflictivo y diverso, es cierto – que ha dado sentido a estas expresiones. Hay numerosas contradicciones e historias frente al tema, pero me parece ligero afirmar cosas como “Me parece que la marcha en Bogotá, la ciudad donde vivo, está vendida a la Alcaldía. Le hace campaña al alcalde de turno.” Y remata con: “Me parece que participar en esa marcha es hacerle propaganda a una administración y estoy en desacuerdo con que miles de personas sean usadas para justificar o avalar una administración distrital”.

    ¡Qué tal la cachetada!. Su opinión es la de alguien que no participa en la marcha y que tampoco la ha estudiado (cosa que salta a la vista por su desconocimiento y porque, de haberlo hecho, lo habría mencionado para reforzar su imagen de autoridad). Le recomiendo a la profesora leer el artículo “Hacerse sujetos políticos. A propósito de la marcha de la ciudadanía LGBT en Bogotá”, de su colega José Fernando Serrano, publicado por la Revista Javeriana. Es de fácil acceso para usted, ya que trabaja allá. Después de eso sería interesante escuchar su opinión y poder decir con alivio “Hemos bajado los índices de ignorancia, un poquitico profesora”.

    Soy médico de profesión e historiador por afición. Aprendí de mis maestros la importancia de la rigurosidad en el conocimiento: así se salvan vidas y se protegen mentes. También soy marica y la marcha es para mí el momento para recordarle al mundo que amo a quien me da la gana. Como médico tengo claro que la normalidad no es sinónimo de felicidad, sino de mayorías. Muchos colegas no lo saben pero yo sí. Tal vez porque soy marica y me pienso un poquito las cosas antes de prescribirle moralidades caducas a mis “pacientes”. Además, la experiencia clínica me ha mostrado, una y otra vez, la profunda infelicidad de esas mismas mayorías. No soy más feliz por ser marica, claro, pero sí me siento más pleno el día que salgo y le recuerdo al mundo quien soy. No soy tan valiente para hacerlo todos los días en la calle, pero la marcha es mía porque soy un anónimo protagonista de mi propia liberación. Esa clave es importante: ¿por qué se hablaba tanto de “liberación” en el movimiento guey por allá en los años setenta?. Interesante ¿no?

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