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Algo huele mal

Abogada, experta en Derechos Sexuales y Reproductivos. Activista feminista por la no violencia contra las mujeres y por la igualdad de derechos LGBT. |La opinión de los colaboradores es personal y no compromete a Sentiido ni a institución alguna|

Me pregunto si la publicidad que invita a las mujeres a usar jabones íntimos no será una nueva forma de decirles que son “impuras y sucias”. ¿O se anuncian productos íntimos para hombres?

 jabones íntimos para mujeres
El negocio de la venta de jabones íntimos en Colombia reportó en los últimos doce meses utilidades por doce millones de dólares. Ilustración: Celinecelines.

Desde que Eva le hizo caso a la serpiente y entre ambas hicieron pecar al pobre e inocente Adán, las mujeres hemos cargado con la culpa de ser las causantes de la expulsión del paraíso.

Según el relato fundante del libro sagrado del cristianismo, del catolicismo y del judaísmo, fuimos las mujeres quienes causamos el pecado original y el asunto fue tan grave, que el mismo Dios tuvo que mandar a su hijo a que muriera de manera bastante dramática colgado en una cruz, para poder salvar a la humanidad de ese error imperdonable que llevamos a cometer.

De muchas formas se ha hecho sentir esa culpa sobre las mujeres y sus cuerpos. Hay capítulos enteros en los que se explica cómo se hacen “impuras” e “inmundas” y cómo todo el que las toque o esté con ellas o todo lo que ellas toquen se convertirán así mismo en algo impuro e inmundo, como ocurre en el Libro de Levítico.

También están las persecuciones como las de la inquisición, que se concentraron también en las mujeres más peligrosas: las sabias. Las que osaban estar en armonía con la naturaleza y con sus cuerpos, incluida su sexualidad.

Las mujeres son culpables. Y lo digo en presente porque el mensaje sigue  incrustado en nuestras culturas. No hablo de algunos países en los que, incluso, se las sigue lapidando y matando a piedra, por “pecados” como haber sido violadas o haber decidido casarse por amor y no por obligación.

Me refiero a cosas mucho más cotidianas y más propias de esta Colombia del siglo XXI. Aún hoy vivimos formas muy efectivas y aparentemente “inocentes” que de manera sistemática y permanente siguen transmitiendo el mensaje: las mujeres son impuras, están sucias.

Leí esta semana que el negocio de la venta de jabones íntimos reportó en los últimos doce meses utilidades por doce millones de dólares, solamente en Colombia.

¿Pero cuál puede ser la razón de este asombroso incremento? Mientras en 2006 las utilidades fueron de 406 millones de pesos, en 2014 son de doce millones de dólares. Un negocio lucrativo, sin duda. De entrada, podemos decir que la razón es obvia: hay un crecimiento acelerado del uso de jabones íntimos.

Pero la pregunta permanece: ¿cuál es la causa de este incremento en su uso? La respuesta que dan las farmacéuticas que producen estos jabones es que les interesa proteger la salud de las mujeres, pero los índices de infección vaginal no parecen remitir o disminuir en concordancia con el incremento del uso de estos productos.

Los comerciales de televisión insisten en que los jabones íntimos son necesarios para “equilibrar el PH de tu zona íntima” y en que uno u otro producto es “el más recomendado por los ginecólogos”.

Muchos recursos se gastan en publicidad para invitarnos a usar los productos de aseo íntimo. Mucho dinero invertido en la loable (¿?) intención de que las mujeres dejemos de sufrir ante el inminente, seguro e inevitable hecho de oler mal.

Olvidan mencionar los comerciales y toda la industria farmacéutica, que los seres humanos olemos y que la zona íntima de las mujeres no huele a flores, a eso huelen las flores. Tampoco huele a sábila ni a manzanilla.

Nadie nos cuenta que “tu zona íntima” tiene un equilibrio perfecto y que si se quiere ayudarle, lo más conveniente es hacerse de vez en cuando un baño de asiento con vinagre blanco (agua caliente, un poco de vinagre blanco y dejar que el vapor ascienda y se ponga en contacto con la vagina)  y que este procedimiento tan simple, una o dos veces al mes, cumple a cabalidad con la función que anuncian los jabones: evitar la alteración del PH.

Si las campañas estuvieran dirigidas a informar realmente a las mujeres acerca de cómo orinar adecuadamente, dirían que esas poses de araña tratando de evitar el contacto con el borde del inodoro son altamente inconvenientes porque los músculos que sostienen la vejiga no se ejercitan.

También deberían estar dirigidas a reforzar la importancia de orinar a tiempo. En eso hemos sido educadas con disciplina: “se aguanta hasta la casa”. Tal vez podríamos decir que sí, que la intención de las farmacéuticas es cuidar la salud de las mujeres. Pero así no es la cosa y eso me permite afirmar que algo huele mal en este tema, y no son las mujeres.

No puedo dejar de preguntarme si el aumento de publicidad y el mensaje constante acerca de la “necesidad” de usar jabones íntimos, no será una nueva forma, más elaborada y contemporánea, de decirle a las mujeres que son impuras o que están sucias.

Y por si acaso a alguien se le ocurre que estas son “bobadas de feminista” les dejo esta pregunta: ¿cuántos geles de limpieza íntima para hombres conocen?

1 Comentario

  1. creo que las mas culpable son las mismas mujeres que por sus afanes de capitalismo y de sentirse libres caen en todos estos predicamentos publicitarios, por eso la venta de protectores, los jabones intimos etc, productos que en liugar de hacer algun bien solo les acarrean muchas veces mas enfermedades, pero las mujeres se djan lavar el cerebro por su afan de consumismo. cuando la abuela o mi madre utilizo un solo jabon intimo y nunca sufrieron deolores, el mismo cuerpo de las mujeres maneja su ph, el cual se ve alterado por su ciclo mestrual, y por la flora bacteiana. creo que deberain de vez enb cuando alejar el feminismo abzurdo de cada cosa que le pasa a una mujer, a veces se ciegan ante evidencias tontas para tpapr otra posible causa, no generemos violencia de genero.

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