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Así son los crímenes LGBT

Género, diversidad sexual y cambio social.

Aunque cueste creerlo, aún se asesinan personas por el simple hecho de no ser heterosexuales o ser trans. Estos homicidios suelen tener una alta carga de odio.

Según el informe "Cuando el prejuicio mata", publicado por la ONG Colombia Diversa, en 2012 se registraron 105 crímenes contra personas LGBT. Foto: Ivan Boothe en Creative Commons.
Según el informe “Cuando el prejuicio mata”, publicado por la ONG Colombia Diversa, en 2012 se registraron 105 crímenes contra personas LGBT. Foto: Ivan Boothe en Creative Commons.

Los cuerpos de buena parte de las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT) que han sido víctimas de violencia dicen mucho.

Durante años, un obstáculo para la investigación de estos crímenes era que los funcionarios responsables de esclarecer los hechos los calificaban como “pasionales”.

Según María Mercedes Gómez, coordinadora para Latinoamérica y el Caribe de la International Gay and Lesbian Human Rights Commission, cuando se parte de esta clasificación o de que el crimen fue producto de la ira e intenso dolor, se asume que una persona puede controlar la sexualidad de otra.

Se da por hecho que la víctima es una posesión del agresor. Esto es evidente en frases como: “me puse mal porque la vi con otro y por eso la maté”. De alguna manera, se responsabiliza a la víctima por lo sucedido.

En otras ocasiones, los homicidios de personas LGBT eran considerados por los mismos funcionarios responsables de investigarlos como menos importantes. Sin embargo, esta percepción ha venido cambiando.

Andrés Rodríguez Zorro, médico forense que lleva 16 años vinculado al Grupo Nacional de Patología del Instituto Nacional de Medicina Legal de Colombia, dice que cuando llegó a esta entidad, estas muertes eran un tema tabú.

“A muchos funcionarios no les gustaba asumir estos casos, los tomaban a la ligera o los trivializaban. Se decía que eran producto de peleas de novios o entre ‘locas’ y que ahí no había nada que investigar”. Y cuando las autoridades parten de que la causa de la muerte fue un “lío de novios”, la investigación se sesga por completo.

No obstante, en instituciones como Medicina Legal se han venido llevado a cabo procesos de sensibilización e información con sus funcionarios, sobre diversidad sexual y de género. De hecho, la entidad ya dispone de políticas para el manejo de víctimas por violencia de género que incluye a lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT).

Los crímenes contra esta población están enmarcados entre los homicidios sexuales: aquellos en donde se sospecha o hay evidencia de que hubo actividad sexual. El grupo más grande de estas víctimas lo constituyen las mujeres.

En la escena del crimen generalmente se encuentra un cuerpo desnudo o con partes descubiertas como senos o genitales. También hay presencia de preservativos, semen y cuerpos extraños o lesiones en orificios corporales.

Más violentos

Los homicidios contra las personas LGBT tienden a ser más violentos que aquellos donde la víctima es heterosexual. Hay más lesiones. No hay una puñalada sino muchas, así como asfixia, mordeduras y estrangulación (comprensión del cuello de manera manual o mediante algún elemento).

En ocasiones se encuentra que hubo consumo de alcohol, de sustancias psicoactivas o de medicamentos que inducen al sueño. De acuerdo con Rodríguez, algunos investigadores clasifican los homicidios contra las personas LGBT de la siguiente manera:

1. Violencia interpersonal:

Está clasificación incluye aquellos crímenes donde un hombre, que puede o no ser homosexual, accede voluntariamente a tener actividad sexual con un hombre gay. En algún momento siente una especie de “pánico homosexual” y decide matarlo.

También se da cuando un hombre heterosexual decide tener actividad sexual con una mujer trans. Después se arrepiente y dice que la mujer lo quería robar, que le puso una sustancia extraña en su licor y que él simplemente se defendió.

En estos crímenes hay una característica particular: se busca producir más lesiones de las necesarias para causar la muerte. Una herida con un arma cortopunzante en el pecho puede ser mortal, pero el agresor acude a 15 o 20 lesiones, generalmente en el pecho y en el cuello.

2. Asociados a hurto:

Es uno de los más comunes. El agresor identifica a la víctima en bares o en espacios frecuentados por personas LGBT. La escogen porque saben que vive sola o la perciben vulnerable. Muchas veces la víctima termina por llevar a estas personas a su vivienda.

Es común que los agresores trabajen en banda, que tengan antecedentes de hurto y que manejen un modus operandi muy claro. Generalmente el homicidio ocurre durante o después de tener algún tipo de actividad sexual.

En muchas ocasiones, la víctima es amordazada, atada de pies y manos e inmovilizada. El crimen es cometido con un arma circunstancial o con lo que el agresor encuentra a la mano en el lugar de los hechos: un cable eléctrico, un cuchillo de cocina, la cuerda de una cortina…

El homicidio no suele ser algo planeado, sino accidental. La motivación principal no es agredir sino robar y la muerte ocurre porque la víctima se resiste.

Aunque se presume que en estos casos el homicidio es circunstancial, hay indicios que llevan a pensar que no necesariamente es así. En algunos casos se percibe una alta carga de odio: le producen deliberadamente dolor a la víctima en un contexto de hurto.

Por esto, explica Rodríguez, muchas veces queda la duda de si la motivación en realidad es el hurto o si esto es más bien lo accidental. “Si el propósito es robar ¿por qué hay actividad sexual?”, se pregunta.

En todo caso, es importante tener claro que el problema no está en que una persona decida conocer gente por redes sociales o en bares y establecimientos. Estos no deben considerarse comportamientos de riesgo. El problema está en los agresores.

3. Asociados a actividad sexual:

Esta categoría incluye a los abusadores sexuales que matan hombres. Son crímenes menos frecuentes pero muy violentos. “En ocasiones hay encierro o secuestro de la víctima y también pueden tener lugar en el marco del conflicto armado como una manera de intimidar. Hay casos donde se ve la amputación de los genitales para ser puestos en la boca con mensajes violentos”, afirma Rodríguez.

4. Por homofobia / transfobia:

Son los crímenes contra personas LGBT donde hay un trasfondo homofóbico o transfóbico. La mayoría de estos crímenes evidencian tortura y odio. El propósito no es solamente matar a la víctima sino castigarla con múltiples lesiones. En ocasiones, también es una manera de intimidar a este grupo social. Muchas veces las víctimas son personas visibles de la población LGBT.

El agresor suele tener antecedentes de hurto y valerse de la prostitución para acceder a sus víctimas. Con frecuencia, el victimario presenta signos de abuso psicológico o físico durante la niñez que busca vengar a través de la víctima.

5. Homicidios seriales LGBT:

Se trata de agresores que matan en serie a hombres homosexuales. Puede tratarse de un hombre gay que asesina a otros. En la escena suele haber evidencia de actividad sexual y en algunos casos se presenta hurto.

“La mayoría de estos asesinos en serie son psicópatas. En estos homicidios son muy claros los componentes de dominación, humillación, control y violencia. Acostumbran registrar estos actos mediante videos y fotos”, dice Rodríguez.

6. Asociados a parafilias:

Están relacionados con prácticas sadomasoquistas y son poco frecuentes. Adicionalmente, en Colombia también puede hablarse de crímenes contra personas LGBT como parte del crimen organizado y del conflicto armado que existe en el país.

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