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Así viví un foro sobre Matrimonio Igualitario

Cofundadora y editora de Sentiido. Comunicadora social y periodista, magister en Periodismo Digital. Ha trabajado, entre otros medios, en Revista Diners, Editorial Televisa Colombia y Revista Semana.

Aunque los gritos de “silencio” y “cállese loca” intentan ahogar sus reclamos, se alcanza a escuchar que dice: “…Usted como director del ministerio público tiene que garantizar los derechos humanos de todas y todos los ciudadanos, incluidos los pertenecientes a la población LGBTI…”.

El presentador del evento señala a través del micrófono: “continuamos” y, efectivamente, Sastoque continúa: “solicitamos al jefe del ministerio público que cumpla con su mandato constitucional de velar por el respeto y garantía de los derechos de toda la población colombiana”.

“Al final, al final”

La voz en el micrófono insiste: “les recordamos a los distinguidos invitados que en todo foro hay una participación del auditorio, pero al final…” Una líder cristiana ubicada en la primera fila le grita a Sastoque: “¡respete los espacios!”.

razones para oponerse al matrimonio gay
Foto tomada de la página web de la concejal de Bogotá Angélica Lozano. Refleja parte de lo que se vivió ese día.

Ignorándola, él pregunta: “¿por qué a este foro no se invitó a personalidades ni a servidores públicos a favor del Matrimonio Igualitario?”.

Nuevamente la voz en el micrófono: “continuamos con el orden del día. Les recordamos que al final habrá un espacio para comentarios”.

Mientras tanto, Luis Carlos Henao, profesor de literatura de la Universidad Javeriana y vicepresidente del Foro Nacional de la Familia, se alista para su intervención.

Los gritos en el auditorio no paran y solo logro entender que a la voz en el micrófono le cuesta trabajo pronunciar el nombre de la universidad alemana de la cual Henao recibió su máster en literatura.

Sastoque continúa: “…Somos ciudadanos y ciudadanas con los mismos derechos y en este foro tenemos derecho a que nuestra voz sea escuchada…”. Después le advierte a uno de los escoltas que intenta callarlo: “usted a mí no me trata de marica”.

Un pastor cristiano le responde: “no a la violencia”. La voz en el micrófono insiste: “quiero pedirle al auditorio respeto”. Sastoque le grita al escolta: “¡No me coja!”. El público repite en coro: “¡exigimos respeto!”, “¡fuera!”.

La voz en el micrófono dice: “A quien está hablando por fuera del orden, por favor control. Doctor Henao tiene usted el uso de la palabra”.

“Buenos días a todas las personas que a través del canal de televisión nos escuchan y nos ven”, dice Henao. Podría apostar a que menos del uno por ciento de los asistentes atendió al saludo. La acción en el auditorio exige toda su concentración.

“¿Por qué el procurador se va?” pregunta Sastoque cuando Ordóñez, incómodo, abandona el recinto. Alguien más le grita: “¡cállese!”

Una realidad natural

La voz de Henao me hace sentir en misa. “… Así pues, la única unión que puede llamarse matrimonio y de la cual se deriva la familia es…”.

La concejal de Bogotá Angélica Lozano, abiertamente lesbiana y ubicada cerca de Sastoque, se pone de pie y les dice a los panelistas mostrando su cédula de ciudadanía: “Yo estoy diciendo quién soy, el que me golpeó (señalando a un escolta) no dice quién es”. El público le grita “shhh”.

Henao sigue: “…La unión entre un hombre y una mujer es la única que permite la transición de la vida…”. El auditorio lo ignora. Sastoque le dice a un policía: “¡no me va a sacar!”, “les pido que identifiquen a la persona que nos está agrediendo”.

Los pastores cristianos sentados en primera fila le gritan: “¡saboteador!”, “¡respete!”, “¡usted acá no es la víctima!”. Uno de ellos agrega: “Yo estuve en la semana de la diversidad de Chapinero que tuvo lugar recientemente y no había ni un solo heterosexual en la mesa de trabajo”.

La voz en el micrófono dice: “una moción de orden”. Henao retoma su discurso: “…Desconocer esta realidad natural…”.

Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa (organización que trabaja por el reconocimiento de los derechos de las personas LGBT) sentada a una silla de distancia de la que yo estoy, afirma con ironía: “no sabía que el vicepresidente Angelino Garzón era gay”, refiriéndose al señalamiento de que en la semana de la diversidad de Chapinero no hubo un solo panelistas heterosexual. La mujer sentada entre ella y yo sonríe probablemente sin entender el sarcasmo de Marcela.

“Hoy en día se suele hablar de orientaciones sexuales diversas y se dice que el legislador debería, no solo reconocer dichas preferencias, sino elevarlas a derechos humanos. ¿Desde cuándo los gustos que pueda tener un grupo deben convertirse en derecho humano? Si una persona decide por gusto propio comer solamente verduras y prescindir de la carne y de los lácteos, no puede pretender elevar su gusto y preferencia personal a derecho humano”, afirma Henao.

Los argumentos del panelista despertaron mi apetito, pero aún faltan 30 minutos para que el evento finalice. Henao concluye su intervención diciendo que el Ministerio de Educación está implementando un programa denominado “educación para la sexualidad y construcción para la ciudadanía”, copiado de España.

Al oír la palabra “copiado”, supongo que el senador Espíndola recordó aquel  proyecto de ley que presentó hace un tiempo.

Los creó varón y hembra

Me preocupa cuando la intervención de un opositor al Matrimonio Igualitario incluye las palabras “varón y hembra”. Y esas fueron, justamente, unas de las primeras que pronunció el pastor cristiano Jhon Milton Rodríguez. Pero en este caso, lo que vino después no fueron agravios sino una afirmación reveladora: “la vida de los seres vivos es nacer, crecer, reproducirse y morir”.

Contrario a lo que anunció el presentador respecto a que al finalizar las intervenciones de los expositores habría un espacio para preguntas, el foro se cerró con la presentación del padre Jaime Restrepo, director del Departamento de Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Una vez se despertó de la siesta que tomó durante el foro, el sacerdote dijo que el matrimonio es una institución que crea riqueza porque, en general, las personas casadas acumulan más riqueza que las solteras. ¿Será que las “lluvias de sobres” tienen algo que ver en las cuentas que el padre hizo?

Salgo del evento y concluyo que esa es la ocasión en la que más veces, en menos tiempo, he escuchado la expresión “un hombre y una mujer” y la palabra “natural”.

Tres meses después, la jueza Carmen Lucía Rodríguez, del Juzgado 67 Civil Municipal de Bogotá, señaló que ante el vacío existente en la legislación colombiana para celebrar matrimonio a las parejas del mismo sexo, deben aplicarse las normas previstas para las parejas heterosexuales. Se alista, así, para casar, mediante matrimonio civil, a la primera pareja de hombres en Colombia.

2 Comentarios

  1. Excelente artículo. Sobre el “estudio” de Mark Regnerus, habría que decir que el mismo autor aceptó que habían errores en su estudio y que le imposibilitaban debatirlo; del mismo modo su estudio está rebatido en absoluto por los estudios de las Asociaciones Americanas de Pediatría y Psiquiatría de EEUU, y que ni siquiera la Corte Suprema de los Estados Unidos lo tuvo en cuenta en el tema de la ley DOMA, por sus innumerables errores, ni qué decir de su financiación, que proviene de la Ultraderecha Estadounidense; hoy solo es un panfleto que tienen algunos conservadores para tratar de “debatir” temas como el matrimonio igualitario y la adopción homoparental.

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