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¿Cómo decirle adiós a la homofobia?

Género, diversidad sexual y cambio social.

Uno de los cambios de vida que más aportaría al bienestar personal y social, sería dejar atrás la discriminación por orientación sexual e identidad de género. ¿Cómo dar este paso?

cómo no ser homofóbico
Campaña de All Out, organización que moviliza a millones de personas “por un mundo en el que nadie sacrifique su seguridad, dignidad, familia o libertad por ser quien es”. La foto tiene lugar en una protesta contra las leyes discriminatorias de Rusia.

Hay quienes acostumbran a hacer chistes discriminatorios y burlarse de las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT), hasta que se enteran de que alguien muy cercano lo es. Justamente, el nivel inicial de respeto que se tenga por esta población radica, en buena medida, en la relación establecida con personas LGBT y en lo aprendido sobre diversidad sexual y de género en la casa y en el colegio.

Al saber que un ser querido tiene una orientación sexual distinta a la heterosexual, algunos intentan dejar atrás la homofobia pero, en ocasiones, la tarea no es tan sencilla. Finalmente están acostumbrados a imitar los estereotipos difundidos de las personas gais y trans para ser “socialmente divertidos”.

Crecieron con la idea de que ser homofóbico es algo legítimo y hasta bienvenido.

No obstante, es un avance importante tener entre los propósitos a corto plazo, dejar la costumbre de rechazar a las personas por su orientación sexual o identidad de género: reconocer que son ellos quienes deben cambiar y no las personas LGBT.

Según Carolina Herrera y Simón Torres, psicólogos clínicos de Liberarte Asesoría Psicológica, para cumplir con este objetivo, se puede empezar por reflexionar de dónde viene la idea de que lo distinto a la heterosexualidad es malo. También, se requiere de un proceso emocional para enfrentar ciertos temores incluidos los de la propia sexualidad.

La persona debe aprender a observarse para identificar lo que siente o lo que le incomoda cuando piensa en ese tema o está con personas LGBT. Una vez dado este paso, podrá empezar a informarse sobre diversidad sexual y de género y confrontar sus creencias. El proceso reflexivo llega hasta cierto punto, pero después es necesaria la práctica.

“Esto significa que, cuando le resulte posible, aproveche para conversar y compartir con personas LGBT y, de ser posible, les exprese las dudas que tenga”, explica Gloria Careaga, docente de la facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Cosecretaria General de la Asociación Internacional para Gays y Lesbianas (ILGA).

Homofobia = ignorancia

El mundo LGBT está lleno de estigmas y de estereotipos que deben derrumbarse. “La gente toma distancia o rechaza las orientaciones sexuales distintas a la heterosexual por los prejuicios que tiene“, agrega Careaga.

Así que la idea es dejar atrás creencias como “todos los homosexuales son…”, generalmente acompañado con descripciones negativas. Es empezar a matizar esas falsas ideas con nueva información y experiencias de vida.

Quienes conocen y comparten con personas LGBT tienden a disminuir sus niveles de rechazo. Finalmente comprueban que las generalizaciones son inapropiadas y que no todos los hombres gais o las personas trans, tal cual como las heterosexuales, son iguales.

En la primera parte del proceso, la persona muchas veces sigue diciendo: “todos los gais son promiscuos y superficiales excepto mi amigo o mi hermano”. Más adelante, a medida que se informa y aumenta su nivel de relación con personas LGBT, termina por dejar atrás sus prejuicios.

Para Pilar Cuéllar, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología, Sexología y Género Amara de Sevilla (España), si la persona realmente quiere respetar la diversidad y la diferencia, es fundamental que aprenda a ponerse en los zapatos de los demás y a estar dispuesta a conocer otras realidades distintas a la suya.

“También es importante que, desde muy temprano, los padres de familia les expliquen a sus hijos que existe el amor entre personas del mismo sexo, que la sexualidad es mucho más que la reproducción, que hay diferentes maneras de ser hombre y mujer y distintos modelos de familia”, concluye Cuéllar.

Uno de los propósitos más saludables de vida sería que cada persona asumiera su sexualidad sin actitudes de superioridad y se fijara más en los términos y frases que acostumbra usar en su cotidianidad y que pueden fomentar los prejuicios y las falsas creencias sobre las personas LGBT.

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Nota: este artículo fue publicado originalmente el 8 de enero de 2013 y actualizado el 16 de mayo de 2016.

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