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¿Cómo va la Subdirección para Asuntos LGBT?

Género, diversidad sexual y cambio social.

Para conocer cómo va la Subdirección para Asuntos LGBT y cómo han actuado sus directivas con respecto a los cuestionamientos de los que esta entidad ha sido blanco, Sentiido habló con Juan Florian, su director.

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Juan Florian Silva, director de la Subdirección para Asuntos LGBT, dependencia que forma parte de la Secretaría de Integración Social de Bogotá.

El 4 de abril de 2012, el entonces alcalde de Bogotá Gustavo Petro, firmó el Decreto 149 mediante el cual se creó la Subdirección para Asuntos LGBT. Establecida como parte de la estructura de la Secretaría de Integración Social, tiene entre sus funciones desarrollar acciones que contribuyan en la lucha contra la segregación por orientación sexual e identidad de género.

Uno de sus principales objetivos es “aterrizar” la política pública LGBT de Bogotá, en 20 localidades (más cárceles y hospitales) de la ciudad.

El 16 de septiembre de 2013, Sentiido publicó un artículo titulado: ¿personas LGBT para trabajar asuntos LGBT? El texto reunió testimonios de personas que habían estado vinculadas laboralmente a dicha entidad y que cuestionaban ciertas prácticas que, según explicaban, allí se llevaban a cabo.

Señalaban que la entonces directora de esta dependencia, la trabajadora social Marina Avendaño (quien ocupó este cargo hasta septiembre de 2013) contrataba a buena parte de sus funcionarios teniendo en cuenta que fueran personas lesbianas, gais, bisexuales y transgeneresistas (LGBT) para cumplir con “indicadores afirmativos”, pero desconociendo su experiencia y conocimiento para el cargo en cuestión.

Las personas consultadas por Sentiido expresaban que, por este motivo, buena parte de la labor desarrollada en las localidades de Bogotá, no cumplía con las expectativas ni la calidad requerida.

También manifestaron que, para poder mantenerse en el puesto de trabajo, era fundamental “ser amigo de las directivas o coordinadores”, lo que implicaba no cuestionar procesos ni decisiones.

Con el propósito de “poner la casa en orden”, en octubre de 2013, el politólogo Juan Florian Silva asumió la dirección de la Subdirección para Asuntos LGBT.

Sin embargo, el pasado 3 de abril circuló por las redes sociales una carta abierta dirigida a él, en la que, entre otras cosas, se decía: “Es lamentable sentir que, en lugar de cancelar y/o ceder los contratos de las y los servidores públicos contratados sin criterios técnicos por la señora Avendaño, usted se haya prestado para mantener a muchos de ellos y de ellas, poniendo en peligro la ejecución efectiva del Plan de Desarrollo de la ciudad”.

También señalaba: “Se rumora que familiares suyos ingresaron a laborar a la Subdirección con lo cual se manifiesta una mezcla deplorable entre clientelismo y nepotismo”.

Sentiido habló con Juan Florian para conocer su opinión sobre estos temas y profundizar en las actividades lideradas por él en esta entidad:

En julio de 2013 se dijo que funcionarios de la Subdirección habían sido víctimas de maltrato en esta entidad. También, que los procesos de contratación de personal no eran transparentes. Cuando llegó a la dirección, ¿qué encontró al respecto?

En octubre de 2013, cuando asumí la dirección de la Subdirección para asuntos LGBT, algunas mujeres trans me expresaron que, en la anterior administración, habían sido violentadas. Muchas de ellas tienen historias de vida marcadas por la discriminación, así que lo primero que hice fue escucharlas. Yo estoy acá para garantizar los derechos de las personas LGBT, población que ya ha sido lo suficientemente vulnerada para que ahora lo hagamos entre nosotros.

En la Subdirección trabajan 70 personas. Así que mi apuesta es afinar aún más los canales de comunicación y mejorar las relaciones interpersonales. Si no podemos trabajar en equipo, menos aún con los ciudadanos. Hemos avanzado en mejorar el clima laboral y, especialmente, en el respeto hacia las mujeres trans. Estoy donde estoy gracias al trabajo con estas mujeres, así que cómo no pagar la deuda histórica que se tiene con ellas.

¿Cómo es el proceso de contratación de los funcionarios de la Subdirección, cómo se garantiza que sea por méritos y no por cercanía con las directivas?

Estamos atravesados por la Ley de Garantías, lo que nos impide contratar personal. Lo que sí hemos hecho es vincular gente, mediante cesión de contratos, cuando alguien renuncia. En estos casos se han hecho procesos de selección: se reciben hojas de vida, las revisamos, se hacen entrevistas y de ahí se elige.

No se tiene en cuenta que sean amigos o familiares de una determinada persona. Ese no es un criterio de selección sano ni válido. A mí lo único que me interesa es que sean personas con experiencia y con disposición de trabajar porque ofrecemos muchos servicios y eso requiere disponibilidad. El trabajo, además, es bajo presión, con personas en situación de vulnerabilidad y en territorios inseguros.

¿Para ser funcionario de la Subdirección se debe ser abiertamente LGBT?

De las 70 personas vinculadas a la Subdirección, por lo menos 15 son heterosexuales. Acá no importa si se es o no LGBT. A la hora de contratar, no he tenido ningún filtro por orientación sexual o identidad de género. Hay mucha gente heterosexual con una experiencia laboral interesante. Lo cierto es que no es fácil encontrar buenos perfiles, independiente de la orientación sexual o la identidad de género, para trabajar con población LGBT.

En julio de 2013, algunos exfuncionarios de la Subdirección señalaron que buena parte de los informes (“lecturas de realidades”) presentados por el personal de la entidad, no cumplía con los requisitos exigidos. ¿Fue necesario repetirlos?

Recibí unos documentos muy preliminares. Y cada quien, como lo hice yo, cuando llega a la dirección de una dependencia, introduce su línea técnica. En este caso había una serie de aspectos por incluir. Estoy a punto de sacar estas lecturas, estamos en el proceso final de revisión.

El 3 de abril circuló una carta abierta dirigida a usted que decía: “Es lamentable sentir que, en lugar de cancelar y/o ceder los contratos de las y los servidores públicos contratados sin criterios técnicos, usted se haya prestado para mantener a muchos de ellos”. ¿Qué puede decir al respecto?

Hubo gente que se fue y gente muy buena que se quedó cuando yo llegué y que no le voy a pedir que se vaya. No tengo en cuenta de quién es o no amiga. No tengo ninguna relación con Marina Avendaño, la exdirectora de la Subdirección, pero tampoco tengo en cuenta si el personal de la entidad es o no cercano a ella porque entonces tendría que haber sacado a mucha gente y no me parece justo.

En dicha carta también se dice que en los últimos meses se ha contratado personal para la Subdirección, particularmente para el Centro Juan Sebastián Romero, con poco conocimiento sobre temas LGBT. ¿Qué opina de esto?

Los criterios de contratación del personal de la Subdirección es que sea gente con experiencia, disponibilidad y disposición de trabajo con los sectores LGBT.

La carta también señala que usted habría vinculado familiares suyos a la Subdirección. ¿Es esto cierto?

El blog donde se publicó esa carta abierta desapareció porque estaban incurriendo en calumnia e injuria. Yo hago una invitación pública a que las personas que tengan pruebas de que yo tengo familiares contratados en la entidad -lo que no es cierto- hagan la denuncia formal ante las autoridades competentes.

Yo estoy procediendo con respecto a esa carta porque me parece importante limpiar mi honra y mi buen nombre. Ese tipo de acusaciones hay que demostrarlas. Uno no puede señalar, con base en rumores, porque eso tiene unas implicaciones legales. Así no se hace control social, eso es sabotaje y calumnia.

¿Cómo llegó usted a la dirección de la Subdirección para Asuntos LGBT?

Hicieron un proceso de selección y me eligieron a mí. En junio de 2013 me avisaron que yo era el nuevo director, en septiembre se firmó el decreto y en octubre asumí el cargo.

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Juan Florian asumió la dirección de la Subdirección en octubre de 2013.

Hace unos días un activista señalaba en las redes sociales que no estaban muy claros los servicios que prestan los abogados en los centros de diversidad que están a cargo de la Subdirección. ¿Qué puede decir al respecto?

La presencia de los abogados en estos centros no es de nuestro resorte, es un acompañamiento que nos hace la Secretaría de Gobierno a través de la Dirección de Derechos Humanos y, específicamente, al centro de diversidad de Teusaquillo porque en el de Mártires aún no estamos prestando acompañamiento jurídico. Por ahora, todos los temas que allá requieran de este servicio son remitidos a Teusaquillo. Ya tuvimos una reunión con dicha Secretaría para afinar este tema, pero nosotros no manejamos directamente a estos profesionales.

¿Ser funcionario o contratista de la alcaldía o de entidades públicas, les restringe a líderes y activistas LGBT su capacidad de crítica y la independencia para cuestionar procesos?

Por el contrario, es más el aporte que uno, como activista, le hace a la institución. Uno no deja de ser activista. Yo, por ejemplo, defiendo esta Subdirección, finalmente es la oficina más pequeña de la Secretaría de Integración Social y la que está en el último rincón. Lo que sí hay que entender es que uno hace una transición y que ser funcionario público implica unas responsabilidades, pero uno no deja de trabajar por los temas que siempre lo ha hecho.

Se perdería independencia si uno estuviera en alguna filiación politiquera, pero no es mi caso y yo sigo siendo activista en lo público. Esta Subdirección, los centros de diversidad, la Dirección de Diversidad Sexual y todo lo que se está haciendo al respecto, son logros del movimiento LGBT y de gente mucho más pila, con más ventaja y más años de experiencia que nosotros. De ahí que nos apalanquemos en estos líderes con amplia trayectoria.

El 31 de marzo se inauguró el Centro de Atención a la Diversidad Sexual Zona Centro (Mártires). ¿Qué servicios presta?

Este centro nace para pagar una deuda histórica que se ha tenido con los sectores LGBT y especialmente con las personas en situación de vulnerabilidad. Está ubicado en uno de los sectores donde, principalmente, han estado presentes las mujeres trans y hombres que ejercen la prostitución, así como habitantes de calle y adultos mayores LGBT.

En este momento cuenta con servicios como acompañamiento psicosocial y de canalización a los servicios que ofrece Integración Social, como canasta alimentaria, bono funerario, alojamiento, jardines infantiles y comedores comunitarios, entre otros.

En el primer piso, el centro tendrá un comedor comunitario para 300 personas. Vamos a contar también con alojamiento transitorio para quienes no tengan donde pasar la noche y estén en riesgo de ser habitantes de calle.

También estamos empezando unos talleres vocacionales para, a través de convenios con entidades como el SENA, disponer de estrategias de formación.

¿En qué se diferencia el centro de Mártires del existente en Teusaquillo?

El centro de Teusaquillo tiene dos servicios básicos: atención psicosocial y acompañamiento a grupos. El de Mártires tendrá un comedor comunitario, alojamiento transitorio y una presencia interinstitucional más sólida, lo que permite que la respuesta sea inmediata, especialmente para los casos de extrema vulneración de derechos de personas LGBT.

La Subdirección para Asuntos LGBT es relativamente joven, ¿qué balance puede hacer y cuáles son los principales retos?

Tenemos tres metas prioritarias: atender de manera integral a 12.000 personas de los sectores LGBT, a sus familias y redes de apoyo. Es necesario llegar a cada rincón de la ciudad para identificar a quienes están en situación de vulnerabilidad y dirigirlos a los servicios que necesiten. Para tal fin, hay un equipo de dos personas en cada una de las 20 localidades de Bogotá.

De esas 12.000 personas ya hay 5.200 atendidas. La meta de este año es llegar a las 8.000. La segunda apuesta era la puesta en marcha del centro de atención para la diversidad sexual Juan Sebastián Romero que ya está cumplida. Y a este se suma el centro de Mártires. Se tiene planeado, por idea de Jorge Rojas, director de la Secretaría de Integración Social, abrir otro centro en el sur de la ciudad.

La tercera meta es transversalizar la política pública LGBT respecto a los diferentes servicios que se ofrecen en Integración Social. Es decir, que los servicios que esta Secretaría ofrece sean más amigables con los sectores LGBT.

¿Cuáles son las expectativas de la Subdirección sin el alcalde Gustavo Petro?

Así él no continúe, la voluntad política se mantiene. Estamos ante un panorama incierto por una coyuntura política, pero lo mejor que podemos hacer es seguir trabajando para que todo esté en orden y la persona que llegue a la alcaldía entienda que todo esto forma parte de un proceso que debe continuar. Que tenga claro que esto no fue una “idea loca” de alcaldías anteriores.

Existe el riesgo de que, con un nuevo alcalde, estos procesos se detengan. La Subdirección existe por un decreto, está la política pública y todo el movimiento que tenemos en la institución, pero esto no garantiza nada. Puede que la persona que llegue no acabe con la política pública pero sí que reduzca presupuesto o espacios. Todo esto depende, principalmente, de voluntad política.

¿Cuál es el presupuesto anual de la Subdirección?

3.100 millones de pesos, el más bajo de las dependencias que forman parte de la Secretaría de Integración Social.

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