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Cuántas vidas más

¿Cuántas vidas más?

Las personas LGBTIQ en Colombia han vivido persecución, hecho que de manera reciente lo demuestran el informe de la Comisión de la Verdad, los asesinatos en Cali y Medellín y la violencia contra una pareja en Bogotá por darse un beso.

Por William Moreno Hernández*

Uno de los desgarradores hallazgos de la Comisión de la Verdad, que quedó consignado en su informe final, es que, “como nación, hemos construido una idea del otro muy acotada e influida por intereses, odios e ignorancia”. (Ver: Francisco De Roux: a un país no se le puede imponer una ética religiosa).

Alejandra Miller, la comisionada que lideró Mi cuerpo es la verdad, el capítulo de este informe sobre las experiencias de mujeres y personas LGBTIQ en el conflicto armado, explica que las personas con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas han sido víctimas de persecución. Y que la sociedad ha desempeñado un rol cómplice en esa escalada de violencia.

Lo lamentable es que este panorama está lejos de ser un escenario del pasado. Así quedó en evidencia la semana pasada, cuando en tres de las principales ciudades del país se registraron hechos dolorosos.

En Cali, Sara Nicole Muñoz, una mujer trans de 33 años, murió luego de recibir un disparo de un policía en hechos que siguen en investigación. En Medellín, el periodista y defensor de derechos humanos Jeisson Andrés Vásquez, miembro de la Alianza Social LGBTI Antioquia, fue hallado sin vida en la comuna 13 con tres heridas de bala, una de ellas en su cabeza.

Y en Bogotá, dos jóvenes homosexuales fueron agredidos por los habitantes de un sector de Engativá, quienes los golpearon, insultaron e incluso amenazaron con lincharlos por haberse besado en un parque. (Ver: El “delito” de ser homosexual).

Alarmante es decir poco ante la magnitud de este panorama, pues se trata de ciudades que cuentan con políticas públicas LGBTI que, en teoría, deberían, entre otras cosas, fomentar una cultura de respeto y libre de discriminación. Pero, paradójicamente, son los lugares con las cifras más altas de violencia año tras año.

“Hoy, por acción u omisión de nuestra sociedad, la discriminación hacia las personas LGBTIQ sigue rampante”.

LGBTIQ Colombia
“Las personas LGBTIQ saldremos a las calles cuantas veces sea necesario para gritar que nuestras vidas importan y que no somos ciudadanía de segunda categoría”.

“Estamos en un contexto de violencia generalizada hacia personas LGBTIQ en Colombia”.

El caso de Medellín y su área metropolitana es particularmente grave. En esa zona del país 15 personas LGBTIQ han sido asesinadas entre el 11 de enero y el 26 de julio de este año, según cifras del Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo. 12 de esos casos se registraron en Medellín.

Sin embargo, las autoridades aún consideran apresurado declarar un patrón entre los crímenes e incluso la propia Fiscalía, aunque ha esclarecido algunos casos, ha reconocido en medios de comunicación que, si bien la orientación sexual y la identidad de género son consideradas elementos de análisis importantes, se descarta el delito de odio por tratarse de una “instrumentalización para hurtar a las víctimas”.

La pregunta que queda en el aire es si ese enfoque en las investigaciones nos puede dar garantías de justicia y no repetición. Desde distintos sectores se ha advertido que es insuficiente lo que se ha hecho, pues las autoridades competentes siguen quedándose cortas en medidas que prevengan los ataques y se limitan a actuar cuando ya es tarde.

Lo cierto es que hay un contexto de violencia generalizada contra personas LGBTIQ en Colombia. Ni hablar de lo que sucede en departamentos azotados por el conflicto armado, como Arauca, Cauca y Casanare, donde no hay políticas que garanticen el mínimo ejercicio pleno de derechos.

LGBTIQ Colombia
Dos jóvenes fueron agredidos por habitantes de un sector de Engativá por darse un beso en un parque.

En la manifestación que se convocó el 31 de julio en Bogotá para rechazar los casos de discriminación, un llamado que se escuchó es que las personas LGBTIQ saldremos a las calles cuantas veces sea necesario para gritar que nuestras vidas importan y que no somos ciudadanía de segunda categoría.

Pero también es urgente que la sociedad se cuestione sobre su responsabilidad en las dinámicas violentas empecinadas en desconocer la existencia de las personas diversas.

El gobierno de Iván Duque deja el poder sin haber implementado la Política Pública Nacional LGBT, a pesar de que un fallo de la Corte Constitucional se lo ordenó. El reto del gobierno entrante será garantizar que esa política sea tangible en la cotidianidad. (Ver: “Si el Congreso es incapaz de representar a la opinión pública, la Corte Constitucional tiene que asumir ese papel”).

¿Cuántas más vidas tendremos que llorar por culpa de la discriminación? En 2021, según Colombia Diversa, fueron 205. Y ante la desidia de la sociedad es inevitable andar con temor de ser la próxima

*Periodista de la Universidad de La Sabana. Trabaja como redactor digital en El Tiempo. Ha colaborado con el Centro Nacional de Memoria Histórica. Le interesan los temas de diversidad sexual y de género, cultura y conflicto armado.

“Como disidencias sexuales nos preguntamos cuánto más debemos esperar para que se implementen medidas serias, dignificantes y efectivas en procura nuestra”.

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