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Diferentes formas de ser trans

Género, diversidad sexual y cambio social.

Algo no cuadra

Por lo general, las personas trans empiezan a sentir que algo no les cuadra desde los dos años y medio de edad, en pleno descubrir de la identidad sexual. “El niño insiste, por ejemplo, en orinar sentado o, más adelante, en que algún día se le va a caer el pene, mientras que a las niñas les sucede al revés”, agrega Álvaro Franco, director de la especialización en psiquiatría infantil y del adolescente de la Universidad del Bosque en Bogotá.

Desde muy temprano las personas transgénero sienten inconformidad con la ropa y  los juguetes que, por el hecho de ser niño o niña, la sociedad espera que usen. Para María Elvia Domínguez, psicóloga, máster en estudios de género y docente de la facultad de psicología de la Universidad Nacional, con el tiempo, esa situación empieza a generarles angustia.

En su infancia, Lina Montero no tenía muy claro qué era lo que le pasaba, pero soñaba con que algún día tendría mucho dinero para realizarse las transformaciones corporales que quería. “No sabía que existía un procedimiento quirúrgico llamado reasignación sexual (operación de genitales) pero deseaba ese cambio”.

A estas personas les pasa algo similar que a los niños que descubren que tienen problemas de aprendizaje y no pueden avanzar al ritmo de sus compañeros. “A los transgeneristas les preocupa no poder responder como los demás a las expectativas sociales”, agrega Domínguez.

Los “raros” son ellos

Lorena Duarte, por su parte, nunca se sintió distinta. “Era como cuando a uno le pegan un letrero en la ropa y los demás lo ven pero uno no”. Actuaba como quería y eran los otros los que veían en ella algo distinto. Pasó mucho tiempo para que ella entendiera a qué se referían sus padres, profesores y compañeros de colegio cada vez que la señalaban.

Las familias son las primeras en notar que los niños tienen “algo distinto”. La reacción más común es obligarlos a tener los comportamientos que se esperan de su género.

Sin embargo en la adolescencia, etapa en la que suceden cambios físicos y emocionales importantes y con los que la persona no se siente identificada, el transgenerismo es aún más notorio.

Es el momento en que, muchas veces, la persona empiezan a tomar acciones para lograr que su cuerpo esté acorde con su identidad de género y las demás personas la traten como él o ella se siente. Así, por ejemplo, algunas mujeres optan por vendarse los senos.

En 1950, el médico endocrinólogo alemán Harry Benjamin calificó las inconformidades con el cuerpo biológico como transexualismo. Las describió como un trastorno médico y endocrino que requería terapia hormonal y, en algunos casos, reasignación sexual.

qué es ser una personas trans
Algunos integrantes del colectivo Entre-tránsitos. Bogotá, 2011.

¿Una enfermedad?

Actualmente, el transgenerismo está incluido en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders – DSM). En el DSM IV, el vigente, se conoce como trastorno de la identidad de género.

Bernardo Useche, psicólogo y doctor en salud pública y quien realiza investigaciones en sexualidad y salud sexual, considera que el transgenerismo aún clasifica como patología por la concepción social predominante de hombre – mujer y la dificultad que las personas tienen para aceptar un distanciamiento del sexo biológico. “Yo, sin embargo, estoy convencido de que esas variaciones son normales y, por tanto, deberían desaparecer de los manuales”.

Incluso, en algún momento, se estudió una propuesta que Useche, junto con la Dra. Diana Villegas, formuló para empezar a referirse a esta condición como “incongruencia de género” y eliminar así la connotación patológica, pero la iniciativa no contó con el respaldo suficiente.

En opinión de este especialista, el transgenerismo debe ser tratado como el embarazo y el parto, donde ni lo uno ni lo otro son enfermedades. En ambos casos se requiere una atención médica especializada pero no un diagnóstico patológico: “tampoco debería requerirse en estos casos para justificar la asistencia psicológica, quirúrgica y hormonal necesaria”.

“No lo resisto”

Sin embargo, según Álvaro Franco, esta condición será considerada una patología hasta mayo de 2013 cuando salga el DSM V. Quedará solamente la disforia de género o cuando la persona se siente muy mal con su cuerpo y tiene, incluso, intentos de mutilación, pues “se experimenta un altísimo desagrado con su género y esto interfiere con la vida laboral, académica y social”.

Unas de las posibles razones de que este diagnóstico se mantenga es obligar a las compañías médicas a asumir el costo de parte de los tratamientos requeridos como son: acompañamiento psicológico y terapia hormonal. (Para ampliar este tema, ir a Salud por las personas transgénero).

La pregunta, entonces, es si el transgenerismo es un tema estudiado y si está presente en diferentes culturas ¿por qué aún a un buen número de personas le cuesta entenderlo y aceptarlo?

¿Por qué hay quienes no saben cómo dirigirse a una persona trans? “La gente nos tiene miedo. Evitan saludarnos y nos miran de reojo”, dice Lina. ¿Por qué aún es un tema que la desencaja tanto?

En parte, porque la diferencia en el tema sexual, además de ser un tabú, produce discriminación. “No debería ser así pero esta es una sociedad que le da muy duro a quienes se salen de la norma de la mayoría”, señala Martin. Para muchos, si alguien nació mujer debe sentirse como tal, ser heterosexual y punto.

La influencia judeocristiana también ha sido determinante. Se considera que las personas trans van en contravía de la reproducción porque “Dios los creó hombre y mujer”. Es una población juzgada por muchos como subversiva por remover lo establecido y cuestionar el orden social y económico, así como el concepto de familia.

“Esto seguramente cambiará en unos años pero, en este momento, una persona trans causa terror a quienes quieren mantener la sociedad atada a unas condiciones económicas y sociales de desigualdad”, opina Useche.

3 Comentarios

  1. Muy interesante y bien escrito, cumple con la misión de informar objetivamente. Las opiniones… bueno… son como los ombligos: todo el mundo tiene uno; sin embargo faltó algo, como la feminofilia, porqué ahora se dice bisexual en vez de Hermafroditismo; y en cualquier caso si l@s bisexuales (clasicamente: las personas que gustan relaciones sexuales con personas del mismo sexo-género y del opuesto) son parte de la diversidad, también lo debieran ser l@s Swingers.
    El travestismo en general tiene un espectro muy amplio, desde quien lo hace en forma permanente hasta el que lo hace ocasionalmente; tal vez lo único en común en que ninguno quiere SER MUJER.

  2. Es inconcebible que quieran atropellar a la mujer desde cualquier frente; quien ha dicho que por ser hombre TIENE QUE ORINAR DE PIE; orinar de pie es antinatural. Ningún ser humano se sienta y hace la deposición; y luego se para a orinar de pie. No se ha dado cuenta que los dos esfinteres se abren sincronicamente, o al mismo tiempo. A los varones los han abusado obligandolos a orinar de pie, desde que apareció la moda del pantalón; pues desde siempre los hombres habain vestido con faldas, apenas hace 300 años que los obligaron a usar pantalón, con la excusa y el matoneo de que QUIEN NO USARA PANTALÓN , NO ERA VARÓN; APROVECHANDO PARA DISCRIMINAR Y ABUSAR Y HUMILLAR A LA MUJER. Pues loa guambianos y los wayuu de la guajira todavia utilizan faldas.

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