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Disfrutemos la marcha LGBTI pero sin perder su esencia

Las marchas LGBTI son celebraciones pero esencialmente movilizaciones conmemorativas y reivindicativas. Su objetivo va más allá de la fiesta. No perdamos esto de vista.

Por: Shaka Gutierrez *

A propósito de los 50 años de Stonewall, punto de partida de la gran lucha del movimiento LGBTI, vale la pena reflexionar sobre las movilizaciones que desde entonces se realizan en muchos países y específicamente de las que tienen lugar en Colombia.

Las movilizaciones o manifestaciones son actos de encuentro de muchas personas que buscan canalizar expresiones de alegría o de inconformidad. Son espacios de conmemoración, de reivindicación y de expresión. El objetivo es enviar un mensaje y elevar la voz de la ciudadanía. Son, por tanto, actos políticos y espacios a los que tenemos derecho en nuestras democracias.

En este sentido, las marchas LGBTI o de la diversidad sexual y de género que vivimos cada 28 de junio o días cercanos –no del orgullo gay como suelen denominarse, invisibilizando las demás expresiones e identidades– son actos de resistencia y lucha ante el statu quo. Finalmente, un sinfín de cuerpos ocupan lugares públicos, lo que no es un simple ejercicio banal: “es el ejercicio performativo del derecho a la aparición y una reivindicación de una vida más vivible”, señala la filósofa norteamericana Judith Butler.

Si bien es cierto que nuestras movilizaciones están cargadas de elementos artísticos y folclóricos, no se puede perder de vista que las marchas de la diversidad sexual y de género son esencialmente conmemorativas y reivindicativas nutridas de un alto contenido político. Su objetivo no es únicamente la algarabía y la fiesta.

“Las movilizaciones sociales son indispensables en un Estado social de derecho como Colombia”.

“Las marchas LGBTI son espacios del movimiento social que no deberían ser utilizados con fines politiqueros ni mercantilistas”.

Nos movilizamos porque estamos exigiendo nuestros derechos, nos movilizamos ante la discriminación que sufrimos por tener expresiones e identidades de género distintas y por ser cuerpos que no cabemos en la norma. Nos movilizamos ante las violencias de gobiernos que cercenan nuestros derechos, ante sociedades que nos rechazan y queman nuestras banderas, ante un Estado que pareciera pretender aniquilar la diferencia y ante la falta de oportunidades educativas, laborales y de acceso a la salud y a la justicia.

El hecho de que miles de personas diversas se junten debe ser aprovechado para exigir, para mandar un mensaje de resistencia, para recordarles a todas las personas que no nos aceptan que aquí estamos y que formamos parte de la sociedad.

Tenemos que seguir movilizándonos, incomodando y rompiendo silencios ante los atropellos y violencias que vivimos. Disfrutemos la marcha, que se sienta el regocijo, es una celebración, nuestra celebración, pero no perdamos su esencia. Marchemos por estar presentes y para decirle a la sociedad: la diversidad es imparable.

P.D. Quiero mandar mis más profundas felicitaciones al colectivo Resistencia Teatral Queer de la Facultad de Artes de la Universidad del Valle que hizo un significativo performance en la pasada marcha LGBTI de Cali. En medio de la alegría y la pachanga, reflexionaron sobre nuestras necesidades como movimiento social.

* Activista LGBTI en Cali (Colombia).

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