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¿Dónde están las lesbianas?

Género, diversidad sexual y cambio social.

Nancy Lee
Consultora en gestión de proyectos y en gestión de cambios

“El hecho de ocultarlo envía el mensaje de que no está bien ser lesbiana”

Nancy Lee- Grupo de mamás lesbianas

Nancy se dio cuenta de que le gustaban las mujeres cuando ya estaba casada y tenía dos hijos. Ahora tiene 55 años. Es cofundadora, junto con la abogada y activista Elizabeth Castillo, del Grupo de Mamás Lesbianas, que ya tiene 12 años. Está tratando de que la vida la lleve a escribir un libro con su historia. Es empresaria y vive en Bogotá.

¿Son visibles las lesbianas en Colombia? ¿Le parece importante que lo sean?

Las lesbianas en Colombia no son visibles. Y entre más alto el estatus socioeconómico, menos lo son. En estos casos, se mueven en círculos cerrados, no salen a bares LGBT sino que se reúnen en sus casas.

Cuando me preguntan: “¿dónde están las mujeres lesbianas de estratos socioeconómicos altos?”, mi respuesta es: en sus casas. 

Ellas no rumbean, no van a las marchas LGBT ni están en el activismo. Y no lo hacen porque sienten que pierden. Muchas de ellas dicen: “yo no tengo que hablar de mi vida privada”.

Estas mujeres creen que esa información les quita puntos social y profesionalmente, que pierden terreno al hacer visible su orientación sexual. Muchas veces solamente se conoce públicamente que lo son hasta que alguien las saca del clóset.

Como todavía hay quienes piensan que ser lesbiana es un defecto, una enfermedad o un pecado, muchas de ellas omiten esta información. Creen que entre más alto el estrato socioeconómico, menores posibilidades de crecer profesionalmente si revelan abiertamente que lo son.

En muchas familias, el hecho de decir que hay una lesbiana y de evidenciarlo en su círculo social no está bien visto porque, piensan, pierden estatus.

Además, una mujer destacada profesionalmente o que ocupa un alto cargo en una compañía, no solamente tiene que lidiar con el machismo por ser mujer, sino además por ser lesbiana. La posición de la mujer como ciudadano de segunda, en sociedades como la nuestra, tiene mucho que ver con eso.

Sin embargo, en los estratos menos altos, algunas mujeres también se cuidan de revelar que son lesbianas, porque la discriminación todavía está presente en el ámbito familiar y laboral. Prefieren evitar el tema en sus lugares de trabajo.

Aunque no debería ser necesario decirlo, la visibilidad es importante porque de lo contrario seguimos siendo un mito urbano y mucho más las mamás lesbianas.

Ahora, así no lo confirmen ni lo ratifiquen, el hecho de que públicamente se sepa que algunas mujeres conocidas son lesbianas, ayuda, porque evidencia que existimos y que somos comunes y corrientes.

Se tiende a creer que ser lesbiana es “más fácil”, en la medida en que el acercamiento físico entre mujeres está permitido y socialmente aceptado. El problema es que en estos casos, la orientación sexual o el hecho de ser lesbianas queda oculto porque la gente dice: “son amigas” o “son hermanas”.

En la historia del activismo en Colombia los homosexuales han sido más visibles, pero no solo por ser gais, sino porque los hombres han sido más visibles en todos los espacios. Y el movimiento LGBT no es la excepción.

Sin embargo, aunque el activismo empezó con más hombres, en los últimos años ha dado un gran vuelco por las mujeres. Y esto contribuye a que más lesbianas se animen a salir del clóset.

En el activismo predominan las mujeres jóvenes. La mayoría de las que asisten al Grupo de Mamás Lesbianas oscilan entre 20 y 30 años. En ocasiones me preguntan: “¿dónde están las lesbianas mayores?”. Y mi respuesta es: ya no salieron del clóset.

Si las lesbianas ocultan esta información o no se refieren a esto, de alguna manera envían el mensaje de que “eso no está bien” y de que hasta nosotras mismas creemos que ser lesbiana es algo malo. Finalmente, eso es lo que uno oculta. Aunque en ocasiones hay quienes no lo revelan porque saben que esto puede representarles un peligro.

Ahora, no se trata de poner un aviso en el periódico para que todo el mundo se entere, sino de que una mujer no tenga que ocultar que vive con su pareja o que tiene una novia.

De igual manera, ocultárselo a los hijos es darles la idea de que ser lesbiana es malo. Si uno asume el tema con tranquilidad, ellos también lo harán.

Cuando comencé con el Grupo de Mamás Lesbianas, junto con Elizabeth Castillo, hacía 10 años que mis hijos sabían que yo soy lesbiana. Yo pensaba que esa información era algo que formaba parte de su educación y que debían saberlo.

Así como les enseñé a lavarse los dientes o a cruzar la calle, también les enseñé a respetar a todas las personas, incluidas aquellas que sienten atracción por las personas de su mismo sexo.

Además, yo nunca he creído en el género. Para mí lo masculino y lo femenino no existe y así eduque a mis hijos. En mi casa nunca se dijo que los roles de las mujeres eran unos y los de los hombres otros. Ser hombre y ser mujer era igual.

Mi familia también lo sabe. Lo que quieran hacer con esa información es problema de ellos, pero yo soy la misma mujer lesbiana o no lesbiana. A mí toda la vida me ha parecido maravilloso serlo. Nunca sentí que fuera algo malo o de ocultar.

Actualmente, yo salgo del clóset una vez por semana aproximadamente. Si por ejemplo alguien que llega a mi casa cuando tengo puesto el delantal de cocina que tiene una bandera gay, me pregunta por qué lo llevo puesto, yo le respondo: “porque soy lesbiana”.

A veces en reuniones yo cuento que tengo un grupo de apoyo a mamás lesbianas y alguien me pregunta “¿por qué?”. Mi respuesta es: “porque soy lesbiana”.

Si en conversaciones cotidianas, surge el tema de si tengo novio, simplemente digo “Novio, no. Novia”. Sin embargo, también sé que yo soy mucho más que una lesbiana: soy mujer, mamá, profesional, hija y miembro de familia.

Continúa en la siguiente página…

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