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¿Dónde están las lesbianas?

Género, diversidad sexual y cambio social.

Muriel Jiménez
Historiadora e investigadora en temas de género e historia de la sexualidad

“Si no se nota, la gente lo deja pasar”

Muriel Jiménez

Más que como lesbiana, Muriel se identifica como una mujer diversa sexualmente. Le parece que el término “lesbiana” la encasilla y ella está de acuerdo con las teorías queer. Vive en Cartagena.

¿Son visibles las lesbianas en Colombia? ¿Le parece importante que lo sean?

Hay espacios públicos en los que se sabe que trabajan mujeres lesbianas pero quienes no se reconocen públicamente de esta manera. Es decir, están presentes como mujeres, pero no como lesbianas.

Cuando participé en una investigación de la Corporación Caribe Afirmativo sobre discriminación laboral en personas LGBT, hicimos unas entrevistas a profundidad. Algunas de las chicas consultadas, tenían la idea de que en los primeros años de vida profesional, es necesario “matizar” la orientación sexual o no reconocer abiertamente que son lesbianas.

Después de cierto tiempo, salen del clóset. Esto no significa que necesariamente estén dentro del clóset con su familia o amigos, sino que no mencionan su orientación sexual en los espacios laborales.

También existe una tendencia a visibilizar más las capacidades profesionales, como una manera de decir: “yo soy visible por mis méritos y no por mi orientación sexual”.

Para mí es importante que ser lesbiana sea visible porque es parte de la construcción de una persona. Y especialmente en escenarios públicos porque esto ayuda a derrumbar los imaginarios o estereotipos que existen sobre las orientaciones sexuales no heterosexuales y las identidades de género.

También es cierto que hay más hombres homosexuales visibles que mujeres lesbianas. Esto se debe a que el hecho de ser hombres gais no los desvincula del privilegio de lo masculino. Y con mayor razón, si se han construido desde lo masculino.

Entre más coincida la manera de vestirse o de presentarse de una mujer con lo que se considera femenino -o con lo masculino en caso de ser hombre- hay mayor tranquilidad para vivir una orientación sexual no heterosexual.

Por ejemplo, una mujer lesbiana con una expresión de género que se asuma como femenina, tiene menos barreras que una que se construya con características que la sociedad considera masculinas.

Aunque no debería ser así, ese ejercicio de “mimetizarse”, de que no se note que es lesbiana, les permite más posibilidades de pasar inadvertidas y mayor aceptación social.

En el Caribe colombiano suele pasar que si una mujer es lesbiana pero “no se le nota” o su apariencia no resulta incómoda para las demás personas, la gente lo deja pasar. Aún está esa creencia tonta de que se puede ser pero sin demostrarlo.

Cuando las cosas funcionan así, que es lamentable, de alguna manera se convive con mayor tranquilidad. Pero es muy duro que a las personas se les niegue la posibilidad de hacer público parte de su ser.

En general en Colombia, los hombres homosexuales visibles en medios de comunicación son empresarios, hijos o nietos de expresidentes o personas que forman parte de la élite del país. Esto, sumado al componente de ser hombres, les permite vivir su orientación sexual con mayor comodidad.

Además, su vida íntima no queda expuesta. Si uno revisa el manejo que se le ha dado a los hombres que están fuera del clóset y que están en lugares de poder, no hay mayores referencias a su vida privada.

En cambio, cuando se habla de las pocas mujeres lesbianas que están en lo público, lo primero que sale a relucir es su vida íntima: quién es su pareja.

En Cartagena hay mayores posibilidades de vivir fuera del clóset en la academia, las universidades y en algunos espacios del sector turístico y de servicios.

Sin embargo, la expresión de afecto pública es un tema complicado porque en el Caribe la gente no se mide, se siente con permiso para insultar. Los informes demuestran que entre más visible sea la orientación sexual o la identidad de género, más expuesta está la persona a la agresión.

En los espacios públicos de Cartagena son más visibles los hombres gais y las mujeres trans. De igual manera sucede en los procesos políticos y en el movimiento social LGBT. Hay muy pocas mujeres lesbianas.

Sin embargo, ellas han creado otros escenarios de encuentro y participación, muchas veces sin siquiera nombrarse como lesbianas. Son espacios que les permiten no ser visibles públicamente.

Por ejemplo, están los campeonatos de fútbol y de otros deportes, así como espacios informarles de integración donde no necesariamente todas son lesbianas.

Estas mujeres no asisten a las marchas LGBT, ni a los seminarios de diversidad sexual ni están en los espacios de visibilidad pública o de incidencia política, sino en aquellos donde de alguna manera pueden mimetizarse. 

Continúa en la siguiente página…

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