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El abogado tras la demanda contra Claudia López y Angélica Lozano

Género, diversidad sexual y cambio social.

Víctor Velásquez, el abogado que interpuso la demanda que busca la destitución de la senadora Claudia López y de la representante Angélica Lozano, ha sido un abierto opositor a las personas LGBT. 

Angélica Lozano y Claudia López.
Angélica Lozano, representante a la Cámara por Bogotá, y la senadora Claudia López, son las congresistas colombianas demandadas por el abogado Víctor Velásquez.

El Consejo de Estado aceptó estudiar la demanda interpuesta por el abogado Víctor Velásquez, que busca la destitución de la senadora Claudia López y de la representante a la Cámara por Bogotá, Angélica Lozano.

Según Velásquez, tanto López como Lozano estarían inhabilitadas para ejercer sus respectivos cargos, debido a que el Artículo 179 de la Constitución Política de Colombia establece que las personas vinculadas entre sí mediante matrimonio o unión permanente, no pueden inscribirse por el mismo partido o movimiento político para elecciones que tengan lugar en la misma fecha.

En este caso, las dos se inscribieron por el partido Alianza Verde para las elecciones al Congreso de Colombia que se llevaron a cabo el 9 de marzo de 2014.

En la demanda, Velásquez dice: “Es un hecho público y notorio que las dos congresistas viven juntas, son pares (entre sí). Es decir, compañeras permanentes o, mejor, están vinculadas entre sí por unión permanente. Ellas han manifestado públicamente su orientación sexual y han pregonado a los cuatro vientos su estado actual”.

Velásquez cita como pruebas de dicha unión permanente, artículos periodísticos en los que tanto López como Lozano reconocen su orientación sexual y que son novias. Sin embargo, en ninguno de ellos se establece que mantengan una unión de hecho o permanente o que vivan juntas.

El hecho de que medios como la revista Jet Set, el portal digital Kien y Ke o el periódico El Universal, citados por el abogado, señalen que ellas son lesbianas y que tienen una relación sentimental no significa que mantengan una unión permanente.

Mucho menos están casadas debido a que en Colombia pocas parejas del mismo sexo han podido hacerlo. Al no estar el tema reglamentado por el Congreso de la República, está sujeto a discreción de los jueces que consideren deben hacerlo. Los notarios han negado la posibilidad de celebrar estos matrimonios.

El abogado Velásquez se ha mostrado públicamente en contra del Matrimonio Igualitario y de las parejas del mismo sexo. En 2009, aseguró que dos personas del mismo sexo no podían considerarse una pareja. Ahora, sin embargo, para impulsar su demanda, cambió de opinión.

Unir fuerzas contra los LGBT

En ese entonces, 2009, Velásquez hizo un llamado a la Iglesia Católica a unir fuerzas con los seguidores de las corrientes evangélicas, para convocar a un referendo con el propósito de tumbar la Sentencia C-075. En esta norma, la Corte Constitucional reconoce que la Ley 54 de 1990, que regula las uniones maritales de hecho heterosexuales (unión libre), también debe proteger a las uniones del mismo sexo. En su opinión, la decisión de la Corte atentaba contra la moral de Colombia.

En 2010, Velásquez logró archivar el artículo de la reforma política que otorgaba incentivos económicos para los partidos y movimientos políticos que promovieran una mayor participación de personas LGBT en el Congreso.

Recientemente, este abogado dijo que su demanda contra la senadora López y la representante Lozano no tenía nada que ver con la orientación sexual de ellas. Sin embargo, es difícil creer que esta no sea su principal motivación.

Una de las demandas interpuestas contra la Ley 1482, también conocida como antidiscriminación, fue presentada por Velásquez, quien aseguró que iba en contra de las enseñanzas religiosas que reprochan la homosexualidad. También dijo que sería ilógico condenar a un pastor o a un sacerdote que se manifieste en contra de la diversidad sexual.

Otra de las motivaciones que podría tener el abogado Velásquez para interponer esta demanda contra la senadora López, es el escándalo de la parapolítica, que ella contribuyó a destapar.

El Congreso elegido para legislar entre 2006 y 2010 tuvo más de cien personas, tanto de la Cámara de Representantes como de Senado, vinculadas a procesos judiciales por este hecho. Muchas de ellas perdieron sus investiduras. Las curules que iban quedando disponibles fueron adjudicadas a los candidatos que habían obtenido la siguiente cifra de votos, de acuerdo con las listas presentadas por cada partido.

“Este mecanismo favoreció a muchos aspirantes cuya votación había sido insuficiente para alcanzar por sí solos una curul. Esto dio paso al llamado ‘carrusel de la parapolítica’, porque algunos de los congresistas que asumían, también fueron despojados de sus investiduras al ser vinculados a procesos judiciales por vínculos con el paramilitarismo”, señala la investigación Del monopolio católico a la explosión pentecostal, de William Mauricio Beltrán, sociólogo, doctor en estudios sobre América Latina y docente de la Universidad Nacional de Colombia.

El ‘carrusel de la parapolítica’ favoreció a siete candidatos evangélicos que por esta vía llegaron al Senado. Uno de ellos fue Velásquez, quien se presentó a esas elecciones parlamentarias como parte de la lista de Colombia Viva, uno de los partidos políticos cuestionados por sus relaciones con grupos paramilitares.

En “La U” de Uribe

El ‘escándalo de la parapolítica’, explica Beltrán, exigió una reforma política que incorporó la llamada “silla vacía”. Según esta norma, los miembros de las corporaciones públicas no tendrán suplentes si son vinculados a procesos legales por delitos como pertenencia, promoción o financiación de grupos armados ilegales, narcotráfico o delitos de lesa humanidad.

Para las elecciones de 2010, líderes pentecostales como Velásquez se vieron forzados a abandonar los partidos políticos más cuestionados por la parapolítica, para emigrar a otros.

“Así, una gran cantidad de pastores pentecostales formaron parte de las listas de los partidos ‘uribistas’ al Congreso. Entre ellos se encuentran los que aspiraban a conservar su curul en el Senado, como Víctor Velásquez, quien formó parte de la lista del Partido de la U cuando aún era liderado por Uribe”, afirma Beltrán. Obtuvo 21 mil votos que no fueron suficientes para quedarse en el Congreso.

Velásquez aspiró en 2014 una vez más al Senado de la República por el partido Opción Ciudadana (antes PIN), pero los 13 mil votos que obtuvo no le alcanzaron para su objetivo. Lozano y López, por su parte, llegaron al Congreso con una votación significativa.

Según William Mauricio Beltrán, parte importante de la agenda política de los candidatos pentecostales es legislar para favorecer lo que ellos llaman “valores tradicionales” como la familia conformada por papá, mamá e hijos, así como purificar o “cristianizar” la política.

A pesar de que Colombia sea un Estado laico, algunos de sus líderes se resisten a que la religión solamente forme parte de la esfera privada. Para ellos, es legítimo que sus creencias regulen la sociedad y la política.

Así, estas personas se han opuesto a las iniciativas de ley que buscan reconocer los derechos patrimoniales y de seguridad social a las parejas homosexuales, considerando que atentan contra el modelo de familia “instituido por Dios”. Este sería un tercer motivo por el que Velásquez no quisiera ver en el Congreso ni a López ni a Lozano, pues entre los temas que forman parte de la agenda política de ellas está la promoción de la igualdad de derechos para minorías como la LGBT.

Buena parte de los líderes de movimientos cristianos evangélicos, corrientes pentecostales y protestantes, considera que un cambio social positivo podrá tener lugar cuando los integrantes de estas corrientes religiosas ocupen más cargos de poder. “Para ellos, las esperanzas de un mejor porvenir social se afianzan en la posibilidad de posicionar a sus integrantes para que gobiernen con base en sus convicciones evangélicas”, señala la investigación Del monopolio católico a la explosión pentecostal.

Según explica William Mauricio Beltrán, los pentecostales reproducen los mecanismos de dominación del sistema político latinoamericano, caracterizado por un autoritarismo heredado desde la Colonia y perpetuado en las estructuras rurales por medio del cacicazgo. “En Colombia, el pastor pentecostal sigue un modelo autoritario que le permite actuar como un ‘cacique electoral’, movilizando a sus fieles en las urnas”.

Con su participación en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, líderes de movimientos cristianos evangélicos, pentecostales y protestantes, presionaron para que la nueva Constitución Política de Colombia incluyera los artículos 18 y 19 que garantizan la libertad de cultos.

En otras palabras, lograron desmonopolizar los privilegios que el Estado le había otorgado a la Iglesia Católica para que sus movimientos religiosos no fueran percibidos ni tratados como menos que otros. Lograron los mismos derechos que la religión predominante. Hoy, sin embargo, algunos de sus líderes que conocen de cerca la discriminación (en este caso por su religión), buscan marginar a otras minorías como la LGBT.

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1 Comentario

  1. La igualdad y la libertad deben ser parámetros inobjetables en la Colombia futura. Los estilos feudales y fundamentalistas deben ser erradicados para un mejor funcionamiento de una sociedad moderna y autocrítica.

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