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El amor no es turismo: la situación de las parejas separadas por la pandemia

Género, diversidad sexual y cambio social.

Las medidas para enfrentar la pandemia por el Covid-19 han llevado a que las parejas que no estaban en el mismo país no puedan verse en mucho tiempo. Para las del mismo sexo el drama es aún mayor porque en muchos países sus relaciones son un delito o no son reconocidas.

Por: Irene Alonso Acosta*
Ilustraciones: Matildetilde para Sentiido.

amor no es turismo
El movimiento #LoveIsNotTourism reclama que los gobiernos modifiquen sus restricciones de viaje para que las parejas que están en distintos países, casadas o no, puedan reencontrarse. Saben que el cierre de las fronteras es una medida necesaria, pero afirman que su petición no se trata de unas vacaciones, sino de su salud mental.

Juan Sebastián Pérez, colombiano, y su novio alemán, Alex Simmering, empezaron en noviembre de 2019 un largo viaje por el Sudeste Asiático. En marzo, cuando los países cerraron sus fronteras por causa del Covid-19, quedaron atrapados en Singapur. A los tres meses de declarada la pandemia, Alex pudo regresar a España, país en el que vive, en un vuelo humanitario.

Juan Sebastián no pudo volver a Colombia porque no había vuelos comerciales hacia el país y la embajada de Colombia en Singapur le cobraba 3.500 dólares por un vuelo humanitario. Así que se quedó solo en Singapur, lejos de su familia y de su novio, lo que le causó ansiedad y depresión. (Ver: Covid-19 y personas LGBT: respuestas a preguntas frecuentes).

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Después de mucho esfuerzo, Juan Sebastián Pérez, colombiano, y su novio, Alex Simmering, alemán, lograron reencontrarse en España.

El 20 de agosto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España informó que había establecido un protocolo para reunificar a parejas binacionales no formalizadas -o no casadas- en España. Así que Juan Sebastián y Alex reunieron los documentos para demostrar que llevaban más de un año de relación: mostraron cuentas bancarias, invitaciones y boletas a eventos juntos, reservas de hoteles y hasta una declaración ante un notario. De esta manera Juan Sebastián pudo volar a España y en septiembre se reencontró con Alex en Ibiza.

Juan Sebastián y Alex tuvieron suerte en tener la opción de reencontrarse en España, un país en el que su relación es reconocida.

Aunque ellos lo lograron, esta no ha sido la historia de muchas parejas que no han podido verse durante estos meses de pandemia y que no saben cuándo se encontrarán. Antes de que todo esto pasara, los planes de muchas de ellas era viajar en el transcurso del año para no distanciarse por mucho tiempo. Pero todo cambió cuando los países cerraron sus fronteras y los aeropuertos sus puertas.

En Colombia, desde el 17 de marzo se cancelaron todos los vuelos desde y hacia el país, permitiendo solamente el ingreso de viajeros colombianos o extranjeros residentes en el país, así como algunos vuelos humanitarios. Aunque a partir de septiembre empezaron a retomarse los viajes nacionales e internacionales, esto no ha significado que muchas parejas hayan podido verse nuevamente.

Por un lado, según la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), por ahora respecto a Colombia hay vuelos desde y hacia países como México, Brasil, Ecuador, Estados Unidos y Reino Unido. Sin embargo, hay vuelos que se cancelan de manera repentina y hay unos muy costosos.

Pero hay países que no permiten el ingreso de vuelos comerciales desde y hacia Colombia como Paraguay, Chile, India, España, Polonia, China, Argentina, Italia y Francia. Solamente se han realizado vuelos humanitarios por reunificación familiar y por motivos laborales o académicos, entre otros, pero los vuelos por amor no han sido una prioridad.

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No son vacaciones 

A raíz de la distancia y de la ansiedad de no saber cuándo tantas parejas podrán reunirse, en mayo pasado surgió una iniciativa internacional llamada #LoveIsNotTourism para reclamar que los gobiernos modifiquen sus restricciones de viaje y que las parejas que están en distintos países, casadas o no, puedan reencontrarse. Saben que el cierre de las fronteras es una medida necesaria, pero afirman que su petición no se trata de unas vacaciones, sino de su salud mental y del futuro de sus relaciones. 

En su página oficial y redes sociales -una página en Facebook que cuenta con más de 38.000 integrantes- señalan que sus reclamos no son un capricho, sino que el amor es esencial en la vida de cualquier persona y que, si la pandemia y la cuarentena son difíciles para todo el mundo, la carga aumenta cuando se está lejos de la pareja.

El día del reencuentro de Juan Sebastián con su novio, escribió en el grupo de Facebook: “Viajé por más de 22 horas, pero valió la pena. Gracias a todas las personas que crearon este grupo. Pasé horas leyendo sus experiencias”.

El movimiento #LoveIsNotTurism tomó tanta fuerza que la Comisión Europea recomendó a los países que faciliten el reencuentro de las parejas, casadas o no, luego de que muchas personas insistieran en que que el matrimonio, el vínculo legal o una residencia formal no deben ser un requisito para poder estar en compañía de quien aman. 

Dinamarca y Noruega fueron los primeros países que establecieron protocolos para estos casos. Y a partir de ahí, otros países (en su mayoría europeos) han avanzado en el tema. Aun así, muchos no contemplan esta opción y otros, como España, piden requisitos que en ocasiones las parejas no cumplen como demostrar al menos un año de “vida marital”.

Adrián y Bleidy llevan 10 meses sin abrazarse. Él está en Tarragona (España) y ella en Medellín (Colombia). En agosto, al igual que Juan Sebastián y Alex, hicieron los trámites para reunirse en España. Entregaron los documentos al consulado en Colombia y semanas después les dijeron que tenían que aportar pruebas de que habían convivido en la misma vivienda durante un año, a pesar de que el Secretario de Estado de España dijera en una entrevista y en un tuit que esto no era necesario. 

Ellos tienen una relación desde hace un año, pero la mayor parte del tiempo ha sido a distancia. Se conocieron por Internet y ella lo visitó por unos meses el año pasado. Pero por ahora, Bleidy no tiene autorización para viajar a España. “Los primeros meses fueron muy duros, llorando al acostarme, sin ganas de hacer nada, ahora está asumido que solo podemos esperar”, cuenta Adrián.

Noruega, por su parte, pide nueve meses juntos y que hayan estado al menos una vez en el mismo país. Holanda solicita pruebas de al menos tres meses de noviazgo (y que se hayan visto de manera regular) y países como Suiza, aunque no especifican cuánto tiempo, establecen “poder comprobar una relación duradera”. En República Checa exigen demostrar una relación a largo plazo con la existencia de un hijo, un contrato de arrendamiento o cuentas bancarias conjuntas.

Y si todo esto es difícil para las parejas heterosexuales, se complica aún más cuando se trata de parejas del mismo sexo si se tiene en cuenta que, en muchos países, sus relaciones no son reconocidas. El matrimonio entre personas del mismo sexo, por ejemplo, solamente está aprobado en 31 países y en 70 todavía la homosexualidad está penalizada. (Ver: Por qué el matrimonio entre personas del mismo sexo).

Adam es marroquí y no puede ir a España (país donde vive su novio) porque no hay visas de turismo y tampoco se siente seguro de aplicar a los procedimientos de reagrupamiento de parejas no casadas. “Necesito convencer al consulado español de que si voy a este país no es por turismo sino por mi novio, pero no puedo decir que es mi novio porque en Marruecos es ilegal ser homosexual”.

Ante esta situación, en julio, Rasmus Andresen y Hannah Neumann, miembros del parlamento europeo, enviaron una carta a la Unión Europea solicitándole a la Comisión y a los Estados miembro que tengan en cuenta la situación de las personas LGBTI que quisieran entrar a Europa cuando las fronteras se fueran abriendo. 

Muchas reglas nacionales solo permiten excepciones para parejas casadas en el caso de reunificación de familias y parejas binacionales. Esto no refleja la realidad de muchas familias ni tiene en cuenta las dificultades que muchas familias diversas experimentan para obtener el reconocimiento internacional de sus documentos de estado civil”, dice la carta.

La Comisión les respondió que en los trámites de reunificación familiar se debían aplicar las mismas condiciones a las personas LGBTI y que si bien la Comisión Europea se oponía a la discriminación, los Estados miembro tenían competencias exclusivas en áreas clave como el derecho de familia, incluidas las condiciones para el matrimonio o el reconocimiento de la pareja.

Así, quienes han podido reencontrarse más fácil son las parejas casadas o con una unión legal reconocida. Este es el caso de Gemma Porras, peruana, casada con Diana, colombiana. Se conocieron hace seis años en Perú. En 2019 a Diana le ofrecieron un trabajo en Holanda y allá se casaron.

“Para la Unión Europea estoy casada, pero para Perú estoy soltera. En mi país no existe el matrimonio para parejas del mismo sexo”, Gemma Porras.

Con el pesar y las lágrimas de mi familia dejé Perú para ser feliz. Dejé mi país por ser lesbiana y empezamos una vida en un país que me permitía libertad”, cuenta Gemma. Pero la pandemia la sorprendió estando de visita en Perú. En abril le cancelaron el vuelo de regreso a Holanda y el 18 de agosto gracias a un vuelo humanitario, muy costoso, pudo volver Holanda, el primer país del mundo en legalizar el matrimonio homosexual. 

Lo que queda para miles de parejas es esperar a que los países abran sus fronteras y que los vuelos comerciales se normalicen o que, al menos, las autoridades logren entender que el reencuentro entre parejas es una necesidad. Es una cuestión de amor.

* Comunicadora social y antropóloga. Periodista de Sentiido.

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