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El falso argumento de los hijos de familias homoparentales

Género, diversidad sexual y cambio social.
argumentos en contra de la adopción de gays
lavoz.com.ar

Cada semana alguna persona, bien sea de partidos conservadores, de órdenes religiosas o de cualquier otra organización o institución, se manifieste en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

El argumento: que los hijos educados por padres del mismo sexo serán homosexuales.

El temor de las personas de pensar que las familias homoparentales propagarán la homosexualidad por el mundo como hongos en un bosque, está sustentado en la idea de que el origen de la homosexualidad es completamente social, cultural y por lo tanto aprendida.

Mientras tanto, los activistas y personas al tanto de estos debates, responden que esto es un mito que hay que destruir, puesto que no se ha demostrado que sea así.

Sin embargo, antes de entrar en una discusión de este tipo, hay que pensar en la naturaleza del argumento y en lo contradictorio que resulta que la población LGBTI siquiera se moleste en responder a dicha idea. ¿Por qué hay tranquilizar a las personas diciéndoles que una familia homoparental no va a “crear/criar” un niño o una niña homosexual?

Responder a este miedo es caer en el juego de pensar que la homosexualidad sigue siendo una amenaza para la sociedad. ¿Y qué si un niño con padres del mismo sexo resulta ser también homosexual?

¿Debe esta situación opacar el hecho de que la adopción de parte de parejas homosexuales es un derecho, independientemente del resultado que dé? ¿O es que acaso alguna vez se ha argumentado que la adopción de niños por parte de parejas heterosexuales es una forma de garantizar que los pequeños van a tener la misma orientación sexual de sus padres?

La discusión es como el perro que se quiere morder la cola. Y aunque es claro que el argumento utilizado por los opositores de la iniciativa existe porque, precisamente, también se oponen a la existencia de la homosexualidad (entendiendo por esto la existencia de todo lo LGBTI) es inútil pensar que, al responderle a estas personas diciéndoles que no, que tranquilos, la cosa va a parar ahí.

Se está permitiendo reforzar la idea de que la educación en el hogar es el mecanismo para forjar la orientación sexual de una persona.

Que si el recién adoptado va a ser bisexual, lesbiana, gay o trans no es un tema que se debe incluir en las discusiones sobre la adopción, eso lo sabemos todos. Pero también hay debates (si a esto se le puede denominar así) que pierden de vista el núcleo de lo que se está defendiendo o rebatiendo, y éste es uno de esos casos.

Al fin y al cabo, no se sabe cuál va a ser la orientación sexual de nuestros hijos, por más que NatGeo se esfuerce en entrar en los vientres de las madres.

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