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El periodismo, en primera plana  

Género, diversidad sexual y cambio social.

El hecho de que la película Spotlight (En primera plana) recibiera el Premio Oscar a mejor película, sumado al manejo de los medios en la serie House of Cards y al debate que suscitó el vídeo publicado por Vicky Dávila, llevaron al periodismo a un proceso de autorreflexión que dejó varias lecciones importantes. Estas son algunas.

Ejemplos de buen periodismo.
“De no haber incursionado en lo que se considera la intimidad de un funcionario público, muchos debates de interés general se habrían acallado”, Pedro Vaca, director de la FLIP.

La publicación en la página web de la emisora La FM de un vídeo en el que aparece el exviceministro del Interior Carlos Ferro sosteniendo una conversación sexual con el ahora capitán de la Policía Ányelo Palacios, generó profundos debates sobre el ejercicio periodístico.

A la discusión sobre si la misión periodística permite revelar vídeos que comprometan la intimidad de un funcionario público, se sumó el hecho de que Spotlight (En primera plana) recibiera el Premio Oscar 2016 a mejor película.

Esta cuenta la historia de la unidad investigativa del periódico The Boston Globe que en 2001 reveló, después de una rigurosa investigación, numerosos casos de abuso sexual protagonizados por sacerdotes y su encubrimiento por parte de la Iglesia católica.

Estos dos hechos, sumados al manejo de la prensa que le dan los protagonistas de la serie de Netflix House of Cards, pusieron sobre la mesa varias lecciones sobre el ejercicio periodístico que vale la pena analizar:

1. Falta más investigación: la película Spotlight recuerda la importancia de retomar el periodismo de investigación, aquel que le hace control a entidades y funcionarios, destapa casos de corrupción y evidencia manejos indebidos que van en detrimento del interés público.

En una entrevista para la Revista Semana, Juanita León, presidenta del consejo directivo de la Fundación para la libertad de prensa (FLIP) en Colombia y directora del portal La Silla Vacía, decía que cada vez que los medios lideran una investigación a profundidad, lo que descubren tiene gran impacto en la sociedad.

Sin embargo, explicó, como el modelo de sostenimiento de los medios está cambiando, muchos han optado por buscar más audiencias mediante la publicación de notas light.

“Si la gente comienza a sentir que los periodistas no son indispensables porque no denuncian y no explican lo que pasa, cada vez serán más irrelevantes. Por esto, en cambio de hacer más cosas light, podrían hacer más investigaciones, que es lo que no pueden hacer los ciudadanos”, agregó León.

2. Los funcionarios públicos tienen una intimidad más limitada: el derecho a la intimidad reduce su alcance cuando se trata de funcionarios públicos, lo que tampoco quiere decir que no lo tengan. Por esto, los periodistas deben evaluar el impacto que tendrá la información que publican.

El derecho a la libertad de expresión le gana al derecho a la intimidad de funcionarios públicos, entre otras cosas, porque buena parte de sus actuaciones y decisiones tienen un impacto general. Además, son un referente de comportamiento. Y si ellos no cumplen con ciertas normas, ¿cómo exigirle a la gente que lo haga?

“También hay quienes querrán saber la orientación sexual de las personas que aspiran a un cargo de elección popular. No solamente les interesa su trayectoria y propuestas, sino quién es en todo el sentido de la palabra la persona que las representará. Eso define el voto”, agrega Pedro Vaca, director ejecutivo de la FLIP.

Adicionalmente, el hecho de que el exviceministro Ferro fuera un funcionario público y que el vídeo publicado por Vicky Dávila tuviera lugar en un carro otorgado por el Congreso, como él mismo lo dice, disminuye su derecho a la intimidad.

“De no haber incursionado en lo que se considera la intimidad de un funcionario público, muchos debates de interés general se habrían acallado. Ojalá esta no sea la excusa para sobreproteger la intimidad de estos funcionarios”, añade Vaca.

Jaime Lombana, abogado de Vicky Dávila, expresó en una entrevista que es grave la violación a la vida privada del exviceministro Ferro, pero que lo es aún más la corrupción que existía entre congresistas y policías.

En este caso también se hizo especial énfasis en el derecho a la intimidad porque existe la creencia de que las prácticas heterosexuales son públicas pero las homosexuales privadas.

En una reciente columna, la periodista Paola Ochoa aseguró que en ningún país del mundo se ataca a los medios cuando publican fotos o vídeos de funcionarios o personajes públicos. “Siempre la prensa está en plena libertad de reproducir el material que le apetezca”.

3. Menos búsqueda de clics, Me Gusta y exclusivas al precio que sea: más allá de las razones dadas por Vicky Dávila para justificar la publicación del vídeo, es un hecho que ella sabía que esa “exclusiva” pondría a La FM en la noticia del día y aumentaría su número de clics.

Es legítimo que medios y periodistas busquen rating y ampliar sus audiencias. “Una de sus lógicas es que su información llegue al mayor número posible de personas. Y tener primicias y noticias de actualidad sigue siendo un motor en este oficio”, explica Mario Morales, analista y docente de la facultad de Comunicación Social de la Universidad Javeriana.

Lo que sí preocupa es la búsqueda de clics, rating y exclusivas al precio que sea.

Para Javier Darío Restrepo, periodista y director del Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), esta práctica obedece a la lógica comercial que ahora predomina en los medios de comunicación: producir la mayor cantidad de información sin importar el tema o con qué profundidad se aborde. Lo que cuenta es la cantidad no la calidad.

Los periodistas, afirma Morales, deben tomarse el tiempo necesario para presentar los diversos puntos de vista de una información y evaluar el impacto que esta pueda tener. “El buen periodismo requiere tiempo y una remuneración económica justa”, afirma María Teresa Herrán, autora de varios libros sobre comunicación.

Muchos profesionales de este oficio cuestionaron el hecho de que Vicky Dávila publicara el vídeo. Sin embargo, buena parte de quienes lo hicieron están vinculados a medios de comunicación cuyas plataformas digitales publican notas sensacionalistas sobre la vida privada de personajes públicos. Y en esos casos, son pocos los que protestan.

De hecho, Néstor Morales director de Blu Radio escribió en su cuenta de Twitter:

Pero justo a los pocos días invitó a la emisora al exviceministro Ferro y a su esposa Marcela Pineda. La pregunta, entonces, es la misma que él plantea: ¿qué tanto aporta a un debate serio, el hecho de que la esposa de Ferro dé su opinión? ¿No corresponde esto a la intimidad familiar? ¿No se aprovechó Morales de la situación que criticó?

4. Bajarle al ego: el reto de muchos periodistas es provocar renuncias. Más allá de si esa es parte o no de su misión o una consecuencia del buen ejercicio profesional, en ocasiones esta es la manera que algunos profesionales encuentran para destacarse y medir qué tan influyentes son.

Para María teresa Herrán, la prioridad de los periodistas no debe ser su fama, sino el bien público. “Seguramente Vicky Dávila pensó que su investigación podría llevar a la renuncia del director de la Policía. Este es el camino fácil, el de la primicia y el de tomar decisiones como si fueran jueces”, asegura Mario Morales.

5. La homosexualidad se sigue considerando algo “ilegal”: vale la pena aclarar que la película Spotlight no tiene como eje central la homosexualidad sino el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes católicos.

Se trata de dos temas distintos: el primero se refiere a una orientación sexual como la heterosexualidad o la bisexualidad y, el segundo, a un delito que puede ser cometido por una persona independientemente de su orientación sexual.

Por su parte, el vídeo publicado por Vicky Dávila muestra una conversación sobre prácticas sexuales entre personas del mismo sexo. Sin embargo, por la manera como se presentó, sin contexto alguno, pareciera que el delito hubiera sido que dos funcionarios públicos hablaran de prácticas homosexuales.

Si el vídeo hubiera estado protagonizado por el exviceministro Ferro y una policía mujer, sosteniendo una conversación sexual heterosexual, la noticia -en caso de haber sido considerada como tal- habría sido otra: “Senador le es infiel a su esposa con una policía”.

Pero que un senador le sea infiel a su esposa no es visto como noticia. “Todo lo contrario sucede cuando un exsenador, casado, tiene su orientación sexual en el clóset“, explica Catalina Ruiz-Navarro, columnista de los periódicos El Espectador y El Heraldo.

si el exviceministro Ferro hubiera estado en el vídeo con una mujer, no se habría hablado de renuncias sino que habrían circulado chistes sobre su infidelidad.

Según María Teresa Herrán, la reacción al vídeo estuvo marcada por homofobia. Muestra de esto es lo que sucedió con la Revista Semana que tituló este episodio “Poligayte”, como si se tratara de un “escándalo gay” y no de un asunto de corrupción en la Policía.

También lo evidencia una de las frases que esta revista utilizó en dicho artículo: “El vídeo era, simplemente, una conversación morbosa entre dos adultos”. ¿Por qué morbosa? ¿Porque es homosexual? ¿La habrían calificado de igual manera si fuera entre un hombre y una mujer?

“En una sociedad machista como la colombiana, la autoridad se asocia con la masculinidad y es difícil concebir una autoridad homosexual. De manera prejuiciosa, esta orientación se relaciona con lo femenino y, por tanto, lo débil. Y cuando se habla de ‘comunidad del anillo’ se está vulnerando esa idea de masculinidad”, completa Ruiz-Navarro.

De ahí, por ejemplo, los memes que se vieron en redes sociales: hombres homosexuales que la sociedad clasifica como “amanerados” vestidos de policía acompañados de frases como: “soy el nuevo director de la Policía de Colombia”.

6. Publicar lo que sea relevante para el interés público: Vicky Dávila dijo que el vídeo no puede verse como una pieza suelta sino como parte de una investigación que el equipo de La FM está –o estaba– liderando sobre irregularidades en la Policía de Colombia.

Sin embargo, periodistas como María Jimena Duzán sostienen que la publicación del video era innecesaria. De hecho, la Revista Semana reveló que el vídeo estaba rodando en varios medios de comunicación desde hace más de dos años y ninguno consideró pertinente publicarlo.

“Nada del mismo permite deducir acoso, chantaje, presión indebida o existencia de una red”, publicó esta revista. El vídeo demostraba que, contrario a lo que había dicho Ferro al aire, él sí conocía a Palacios, pero para confirmar esto no era necesario revelar la conversación completa.

Para Mario Morales, el vídeo además, no fue tratado como parte de una investigación periodística: no se verificó, por ejemplo, si la fecha que aparecía era real y que el material no hubiera sido manipulado.

“Cuando una persona le hace llegar a un medio un material de esta naturaleza, tiene un interés de fondo, lo que puede conducir a terrenos oscuros”, Mario Morales.

Para este docente, la forma como se consiguió y se distribuyó el vídeo es tendenciosa. “El capitán Palacios graba de manera ilegal una conversación. Y esté o no editado, se trata de una puesta en escena. No sabemos si previo a la entrega a los medios, hubo algún tipo de chantaje”.

Hay quienes sostienen que el hecho de que poco antes de su publicación el periodista Daniel Coronell hubiera difundido unas fotos íntimas del entonces defensor del pueblo, para respaldar una denuncia de acoso sexual, habrían podido influir en la decisión que tomó Dávila.

Sin embargo, según Morales, se trata de dos temas distintos. En el caso de Coronell, las imágenes dan un contexto y sirven de apoyo pero no son el centro de la narración, empezando porque ni siquiera aparecen en la edición impresa sino solamente en Internet.

“En segundo lugar, esas fotografías son auto incriminatorias porque el mismo defensor se las tomó y fue él mismo quien se las envió a su asistente. Además, cuando se las hace llegar a Astrid Cristancho existe una relación de poder porque él es su jefe”, añade.

Pero más allá de si el vídeo es o no un insumo de valor en un contexto periodístico, las preguntas que quedan por responder y sobre las que el Gobierno debería estar pronunciándose son: ¿realmente existió la “comunidad del anillo”, cómo operó, quiénes estarían detrás y cuáles serán sus sanciones?

7. No se puede ocultar lo importante tras lo sensacionalista: para Mario Morales, es un hecho que los contenidos pasionales se roban la atención de las audiencias y dejan a un lado los temas de interés general.

Para Ruiz-Navarro, lo sensacionalista tiene tanta capacidad de ocultar lo importante que si en su denuncia Daniel Coronell no hubiera tapado el pene del defensor del pueblo, todavía se estaría hablando de si lo tiene grande o chiquito.

En el caso del vídeo, más allá de si ha debido o no publicarse, lo importante es que el equipo de La FM lidera una investigación relevante para el país que no ha tenido la suficiente atención ni una verdadera respuesta por parte de las autoridades.

“en este tema hay denuncias de fondo, homicidios, en los que vale la pena ahondar”, Jaime Lombana

Por su parte, la FLIP recordó en un comunicado que dichas pesquisas les costaron a los periodistas amenazas de muerte e interceptaciones ilegales: “No puede pasarse por alto el grado de intimidación y presión en que Dávila y otros periodistas venían ejerciendo su labor”.

La FLIP también resaltó las posturas públicas que ha tomado el Presidente Santos al respecto: su apoyo a las investigaciones periodísticas no ha sido tan contundente como en otros casos. “Resulta cuestionable que el presidente asumiera el rol de ‘periodista’ para criticar la decisión de un medio que investigaba posibles actos de corrupción en su gobierno”, advirtió la FLIP.

“No es la Presidencia la entidad encargada de decir si publicar un vídeo es hacer o no buen periodismo”, Pedro Vaca, director ejecutivo de la FLIP.

Lo sucedido con Vicky Dávila, lo que se vio en la película Spotlight y en series como House of Cards, evidencia que detrás de información relevante que compromete a funcionarios públicos, está la presión de los poderosos para evitar que salga a la luz.

En una entrevista concedida a Daniel Coronell, Vicky Dávila dijo que, después de la publicación del vídeo, el presidente Santos pidió su cabeza. Aunque el presidente lo negó, lo sucedido retoma el conflicto de qué tan cercanos son los periodistas al poder y qué capacidad tienen los gobernantes y poderosos de influir en los contenidos que publican.

“Más allá de la ética periodística y la homofobia, la pregunta es: ¿quién va a continuar liderando las investigaciones en la Policía con la salida de Vicky Dávila? Perdimos a una periodista que estaba siguiendo un tema importante”, enfatiza Ruiz-Navarro.

8. Audiencias más críticas: el caso de Vicky Dávila demostró que las audiencias cada vez se hacen más presentes. En esta ocasión, explica Morales, castigaron el error de publicar un vídeo sensacionalista.

Sin embargo, en esta inconformidad tuvo mucho que ver el hecho de que fuera Vicky Dávila, una periodista mujer y polémica, quien lo hubiera publicado y no un Daniel Coronell.

“A la gente que no le gusta Vicky Dávila, encontró en este VÍDEO un insumo más para confirmar una apreciación que ya tenía”, Pedro Vaca, DIRECTOR EJECUTIVO DE LA FLIP.

No obstante, el hecho de que esta situación haya producido tantos cuestionamientos habla de madurez de las audiencias y del periodismo colombiano.

Por último, este episodio también evidenció la polarización en la que vive Colombia. Buena parte de los seguidores del expresidente Álvaro Uribe defendieron a capa y espada su publicación motivados en la idea de que dejaba “mal parado” al gobierno Santos.

Por su parte, los seguidores de este último la emprendieron contra Vicky Dávila porque había puesto en aprietos al presidente. En otras palabras, y como suele suceder desde hace un buen tiempo: todo quedó reducido a uribistas contra santistas.

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