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El “pin parental” vs. los derechos de niños, niñas y adolescentes

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Los sectores conservadores religiosos que se oponen a la diversidad sexual y de género le apuntan ahora a un “pin parental” que busca limitar el derecho de niños, niñas y adolescentes a una educación de calidad.

Por Fernando Báez*

Derechos de niños, niñas y adolescentes
Propuestas como la del “pin parental” en España y México, pretenden implementar una educación que busca formar a niños y niñas en una visión sesgada del mundo.

Desde 2016 el conservadurismo militante ha venido tomando impulso en América y Europa. Finalmente es la respuesta a la más de una década de reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI.

Ese conservadurismo (en el que algunos líderes evangélicos y pentecostales tienen un papel importante) logró sacar a la calle a miles de personas en diferentes países ese año, argumentando que había un fantasma que amenazaba con robarse a sus hijos/as: lo que estas personas llaman “ideología de género”. (Ver: La tal ideología de género, ¿de dónde viene y para dónde va?).

Este concepto tan nebuloso les ha resultado muy útil a estos sectores conservadores -religiosos como comodín político, difundiendo en cultos y cadenas de WhatsApp que existe una “conspiración LGBTI” para “homosexualizar a niños y niñas”, “destruir la familia conformada por papá y mamá e hijos” y “las creencias cristianas”. (Ver: El género existe y no es una ideología).

Intentan comunicarles a papás y a mamás, mediante estrategias de miedo, que si son “moralmente correctos” deben salir a las calles y estar en pie de lucha frente a una “agenda de género” que apunta directamente hacia sus hijas e hijos.

Como en múltiples ocasiones se ha explicado, lo que estos sectores llaman “ideología de género” se sostiene en ideas conspirativas que varios políticos utilizan como herramienta electoral. Por ejemplo, Jair Bolsonaro en Brasil y Santiago Abascal en España. (Ver: Brasil: una elección presidencial en tiempos de odio).

Este concepto les ha servido a sectores políticos conservadores para ganar votos entre padres y madres que, por la razón que sea, desconocen qué es realmente la diversidad sexual y de género. Este desconocimiento ha permitido que en España, el partido político de extrema derecha VOX, propusiera que padres y madres activaran un llamado “pin parental” para evitar la participación de sus hijos e hijas en las clases de educación sexual que ellos no compartan. (Ver: Colegios: les llegó la hora de reconocer la diversidad sexual)

El pin consiste en una solicitud escrita de papás y mamás dirigida a los directores de los centros educativos para que les informen, previamente, sobre cualquier materia, charla, taller o actividad educativa que contemple la diversidad sexual y de género, de manera que ellos puedan dar su consentimiento para que su hijo/a asista o no, desconociendo así el derecho de los menores a tener una formación en sexualidad completa y de calidad. (Ver: “La familia y la escuela: donde más se vulneran los derechos de niños, niñas y adolescentes”).

La iniciativa ya fue aplicada en la Comunidad Autónoma de Murcia (España) e impulsada en el estado de Nuevo León (México) por un diputado que pidió la eliminación del feminicidio como delito. Aunque allí finalmente no pasó, sí fue aprobada en la ciudad de Aguascalientes (México) y varios líderes conservadores han afirmado que intentarán implementarla en todo México.

Todo apunta a que el tal “pin parental” está armado con la misma fórmula con la que estos grupos conservadores crearon la llamada “ideología de género”: despertar miedo sobre la diversidad sexual y de género. Además, el “pin parental” abre la puerta a una educación fundamentada en negar una parte de la realidad: la diversidad. Asimismo, se sustenta en la idea de jerarquizar la heterosexualidad y de implementar una educación que busca formar a niños y niñas en una visión sesgada del mundo.

“El pin parental encaja muy bien en las posturas que niegan los derechos de niños, niñas y adolescentes”.

Muy seguramente el “pin parental” será propuesto en más países de la región. Funciona muy bien en aquellos en donde las dinámicas electorales se mueven más a partir de las emociones que de los argumentos. (Ver: Postverdad: la gente cree lo que quiere creer).

El pin podrá ser una estrategia para distraer la atención frente a escándalos de corrupción, sumar creyentes y crear alianzas políticas y económicas. ¿Es necesario, entonces, estar alerta frente a las estrategias del conservadurismo anti-derechos? Yo creo que sí. Como ocurrió en 2016, son mecanismos de rápida divulgación y de unos tentáculos fuertes y compactos.

Pero, sobre todo, es necesario estar alerta por las consecuencias que iniciativas como estas tienen en la educación de niños, niñas y adolescentes LGBTI. Ya sabemos que a la escuela, muchas veces cómplice de la homofobia, pueden sumarse padres y madres que creen tener la legitimidad para criar a sus hijos e hijas en el rechazo por la diversidad propia de la realidad.

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* Historiador y escritor.

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