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El rechazo de la bisexualidad entre las personas LGBT

Ser usuaria de la aplicación Wapa, creada para entablar relaciones entre mujeres, me demostró que queda mucho trabajo por hacer dentro de las mismas personas LGBT para enfrentar la violencia contra la diversidad sexual y de género.

Por: Elena Heilbut Guillén.

Soy una mujer bisexual que hace 10 meses entró a Wapa, una de las aplicaciones más populares para contactar a otras mujeres que buscan entablar amistades, relaciones afectivas o encuentros sexuales. (Ver: La bisexualidad existe y no es una etapa).

Como mujer empoderada exploré esta aplicación expresando mi orgullo bisexual en la descripción de mi perfil y en las conversaciones que tuve la oportunidad de sostener.

Para mi sorpresa, mientras miraba las descripciones en los perfiles de las chicas me topé con frases como: “lesbiana 100%, nada de niño-niña” y “solo les, cero bis ni heteroconfundidas”. (Ver: Lesbiana, pero femenina).

En varias de las conversaciones que entablé, las chicas buscaban que les confirmara si en realidad era bisexual. Después de mi respuesta afirmativa y orgullosa seguía un comentario como: “ah no, yo sí estoy segurísima de que soy lesbiana” o simplemente dejaban de hablarme.

Asumí que estar rodeada de diversidad garantizaría un espacio seguro (y no de rechazo por la diferencia) y entré a Wapa con muchas expectativas.  

Tal vez muchas personas no repararían en comentarios como estos, pero para las personas bisexuales son señales claras de rechazo a nuestra orientación sexual. (Ver: Bisexuales: acá estamos, existimos).

La bifobia es una forma de violencia contra las personas bisexuales, tanto por parte de heterosexuales como de homosexuales. Recibir presión por ambos grupos para “definirse” refuerza mitos y falsas creencias de que estamos confundidas y no tenemos claro lo que queremos.

Entender la bisexualidad como “una fase” o como el paso transitorio para salir del clóset como homosexual, no solo desconoce una forma legítima de diversidad sexual o de sentir atracción por otros, sino que reduce los espacios seguros y libres de prejuicios para las personas bisexuales. (Ver: ¿Cómo salir del clóset?).

“Solo mujeres femeninas”

Otra de las formas de violencia que lastimosamente encontré navegando la aplicación estuvo relacionada con la expresión de género de las mujeres que ocupan este ciberespacio. En muchas ocasiones, la hiperfeminidad era requisito para empezar un conversación. (Ver: A mí no se me nota).

“Solo mujeres femeninas”, “nada de mujeres varoniles” y “FEMENINAS por favor” fueron unas cuantas muestras de cómo las expresiones de género que no se ajusten a los estereotipos de feminidad aceptados (que por cierto corresponden a cánones sexistas), desencadenan rechazo y exclusión y condicionan el inicio de una conversación. (Ver: A mí sí se me nota).

Una mujer cuya expresión de género se mueva tan solo un poco hacia lo masculino es inmediatamente señalada de “machorra“, “marimacha” o “poca mujer” y, por supuesto, es descalificada para entablar una conversación en Wapa.

Como parte de mi travesía virtual, encontré unas pocas mujeres que se identificaban abiertamente como bisexuales.

En algunos casos, las mujeres que se identificaron como bisexuales lo hicieron con orgullo y se resistieron a los estereotipos violentos escribiendo en su perfil “bisexual, no significa que quiera tríos“. (Otro de los prejuicios ampliamente difundidos acompañado de promiscuidad).

Ser una habitante del ciberespacio Wapa me dejó una sensación: queda mucho por educar. La transformación para enfrentar la violencia hacia la diversidad sexual no es una tarea que solamente se deba hacer con algunas personas heterosexuales. (Ver: Diversidad sexual y de género para dummies).

Más importante aún es no olvidarse de mirar hacia adentro para asegurarse de que no se está replicando la discriminación que tanto hemos sufrido las personas LGBT y luchado por acabar.

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