Inicio A Fondo Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia

Género, diversidad sexual y cambio social.

El camino para avanzar en la igualdad de derechos de las personas LGBT en Colombia ha sido largo y lleno de obstáculos. El abogado Germán Humberto Rincón Perfetti ha sido pieza clave de este engranaje.

Fotos: Wálter Gómez Urrego

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia
Germán Humberto Rincón Perfetti, uno de los abogados clave en los avances en igualdad de derechos de las personas LGBT de Colombia, nació en Bogotá, en el corazón de Chapinero.

Su destino estaba claro. Germán Humberto Rincón Perfetti, uno de los activistas LGBT con mayor trayectoria en Colombia, nació en una clínica ubicada a pocos pasos del Parque de Lourdes (Bogotá), uno de los epicentros gay del país.

Sí. Su lugar de nacimiento no fue casualidad. Desde muy joven el activismo ha estado presente en su vida, solo que al principio estaba enfocado en otras causas distintas a la igualdad de las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT).

Ver: Cómo y para qué apostarle al activismo

Cuando estudiaba en el colegio Salesiano de Neiva era un católico consagrado: llevaba una cruz en el pecho, formaba parte de grupos carismáticos y del servicio entusiasta apostólico, participaba en misiones y ayudaba a organizar celebraciones religiosas y novenas de navidad en zonas rurales.

“El mundo católico en el que crecí reafirmó mi responsabilidad social que va más allá de la igualdad LGBT”.

Pero un viaje a la India justo en los días en que en muchos países se celebra Semana Santa le cambió su visión religiosa. Contrario a las grandes procesiones a las que Germán Humberto estaba acostumbrado, en la India solo vio a un pequeño grupo de personas participando de estos rituales católicos.

Eran una minoría dentro de muchas religiones, colores, sabores y olores. Entonces me pregunté: ¿cuál de las religiones tiene la verdad? Porque todas dicen tenerla. Mi conclusión fue que cada una tiene su verdad pero en sus templos o sitios de culto”.

Desde entonces es un hombre ateo, “libre de la industria religiosa”, dice. Es más, se opone con firmeza a que algunos líderes religiosos pretendan imponer sus creencias a manera de mandato a 49 millones de colombianos.

Ver: 9 razones por las que el referendo de Viviane Morales sí discrimina

Para mí, los únicos libros que tienen en común todas las personas son la Constitución Política de Colombia y los tratados internacionales de derechos humanos”.

“Después de pasar de católico a ateo, Seguí siendo la misma persona a la que le gusta trabajar en favor de las comunidades”.

En mi opinión, uno puede ser un buen ciudadano, sin religiones, siguiendo unos lineamientos éticos”. Y con mayor razón, agrega, ahora que existe un movimiento religioso conservador mundial enfocado en oponerse a las personas LGBT que tiene entre sus estrategias llegar a escenarios políticos de toma de decisiones.

Ver: Estrategias de los discursos religiosos que discriminan

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia
Germán Humberto quiere mucho a su familia biológica pero también a su familia social, esa que se construye y se elige y que incluye a las mascotas.

Organizados y con recursos

Son, añade Germán Humberto, grupos religiosos conservadores muy bien organizados y con recursos económicos que han aprendido a moverse muy bien. “Oponerse a la igualdad de derechos de las personas LGBT les ha dado mucha fuerza. De ahí que en todas las elecciones presidenciales de la región esté presente el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo. Están fortaleciendo la maquinaria electoral con ataques como la llamada ‘ideología de género'”.

Ver: La tal ideología de género, ¿de dónde viene y para dónde va?

“Para mí, Dios no creó a los hombres, los hombres crearon a Dios”.

Para Germán Humberto es difícil enfrentar el discurso religioso fundamentalista porque lo promueven personas fanáticas que no están dispuestas a escuchar argumentos científicos ni académicos ni otros puntos de vista. “Solo creen en su verdad. Hay un borreguísmo ideológico: el pastor dirige a las ovejas y les dice por quién votar”.

Esto no sucede en los movimientos sociales. Las mujeres no necesariamente votan por mujeres y las personas LGBT no necesariamente lo hacen por aspirantes LGBT. De hecho, Germán Humberto aspiró a la Cámara de Representantes por el Partido Liberal (2002) y al Concejo de Bogotá por el Polo Democrático (2003), pero no quedó en ninguna de las dos oportunidades.

Ver: Se necesitan más políticos abiertamente LGBT

Desde hace un buen tiempo, Germán Humberto no asiste a debates en medios de comunicación donde participen pastores o líderes religiosos. “Los invitan para discutir temas de derechos humanos y no asuntos teológicos. Y no pueden mezclarse derechos humanos con creencias religiosas”.

“Hay líderes religiosos e iglesias menos visibles que promueven la inclusión LGBT”.

Sin embargo, recuerda con satisfacción aquella ocasión en que durante uno de los debates por el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo invitaron a una entrevista en directo para un canal de televisión. Con sorpresa se enteró de que compartiría set con el entonces obispo de Fontibón.

Después de que el obispo expresó su rechazo hacia el matrimonio igualitario, yo dije que muchos líderes católicos son homosexuales y que muchos de ellos han sido nuestros amantes. Además, expliqué que el artículo 42 de la Constitución política de Colombia pretende definir las formas de constituir familia y no imponer una heterosexualidad obligatoria”. Ahí terminó la discusión.

Ver: “A muchos medios les interesa lo LGBT cuando hay enfrentamiento”

La presión social

Preferiría un hijo ladrón que uno homosexual”, dijo una vez el papá de Germán Humberto, quien estaba vinculado a la Fuerza Área Colombiana, sospechando la orientación sexual de su hijo.

Esa fue la única vez que se refirió al tema. “Ni me perseguía, ni me indagaba, ni trataba de controlarme”. Su mamá y sus hermanas tampoco lo hicieron. Nunca le preguntaron cuándo llevaría una novia a la casa. “Hubo un respeto profundo por el tema poco usual hace 50 años”.

Ver: “Lo de menos es que mi hijo sea gay, lo importante es él como ser humano”

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia
Frente a las críticas de que hay activistas LGBT con un ego muy grande, Germán Humberto responde que el ego está presente en todos los seres humanos, no solamente en los activistas.

A pesar de que no sintió resistencias familiares por ser homosexual claramente percibía la presión social. “Yo estudiaba en la Universidad Militar Nueva Granada. De saber que era gay, me habrían echado de esa institución”.

Era la época de la clandestinidad, de las persecuciones legales, religiosas y hasta familiares y de las redadas de la policía en bares. Finalmente, hasta 1980, las prácticas homosexuales fueron consideradas un delito.

Vivíamos en la caja fuerte del clóset. Teníamos una doble vida para sobrevivir. Por eso hoy me emociona ver a tantas personas LGBT caminando por la calle, con total certeza de que si les prohíben darse un beso las están discriminando”.

Ver: Directivas de centro comercial piden disculpas por acto de discriminación

Germán Humberto esperó hasta ser independiente económicamente para vivir tranquilamente su orientación sexual. Hace poco mis compañeros de universidad me reclamaban por qué yo nunca les conté que era homosexual. Y yo les respondí que no lo hice porque existía una evidente resistencia social al tema.

Muchas veces, después de terminar de estudiar con sus compañeros, se iba a un bar gay clandestino. “O te camuflabas o morías. Yo nunca fingí tener novia, simplemente no hablaba del tema, no abordaba esa parte de mi vida”.

Ver: Guillermo Vives: tenemos que ser visibles

A Germán Humberto le pasaba lo que con frecuencia les sucede a las personas LGBT que están en el clóset: piensan ingenuamente que quienes los rodean no saben ni sospechan de su orientación sexual y viven esforzándose por ocultar esta parte de su vida que los demás ya saben o al menos intuyen.

De hecho, cuando estaba en el colegio, en un encuentro salesiano alguien lo señaló como “el mariquita”. Y después, trabajando en un juzgado, un compañero de oficina dijo que Germán Humberto era homosexual. “Respondí que sí, que era verdad y qué”.

La tutela, su aliada

Una vez la Constitución de 1991 le dio paso a la tutela, Germán Humberto empezó a hacer uso de esta alternativa. Interpuso la primera cuando estaba terminando sus estudios en derecho. Se trataba de unos jóvenes a quienes les habían negado el cupo en el colegio violando así su derecho a la educación.

Cuando recibió su título profesional, se vinculó como voluntario a la Liga colombiana de lucha contra el Sida. Ahí presentó las primeras tutelas relacionadas con personas LGBT. “Fueron momentos difíciles porque de repente nos avisaban que llamáramos a fulanito a declarar o nos notificaban que habíamos ganado un caso y la persona ya había fallecido”.

Ver: Liga Sida, 25 años.

La Liga Colombiana de Lucha contra el Sida fue su primera escuela en derechos humanos, un tema que nunca abordó en la universidad.

Una de las tutelas que más recuerda fue cuando se sospechaba que un empleado de un club social había sido despedido por vivir con VIH. Después de que la tutela fue negada, la Corte Constitucional revocó la decisión (1996), amparó su derecho a la dignidad y le ordenó al Seguro Social que lo afiliara nuevamente y al club el pago de una indemnización.

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia
En su tiempo libre a Germán Humberto le gusta ir a cine, viajar, caminar y compartir en familia.

También vinieron las tutelas por las que logró el derecho a la seguridad social de una pareja del mismo sexo y otra que le otorgó el derecho a los bienes de la pareja que había fallecido, sentando así precedentes importantes al respecto.

Otra de sus tutelas derivó en la sentencia que les permitió a las personas homosexuales formar parte de las Fuerzas Militares.

Una tutela muy polémica fue cuando en diciembre de 1993, el Consejo Nacional de Televisión decidió no transmitir un comercial para promover el uso del condón en el que dos hombres caminaban abrazados y se besaban en la Plaza de Bolívar.

Aunque la tutela se perdió porque la Corte Constitucional concluyó que el Consejo Nacional de Televisión no afectó los derechos de las personas homosexuales, sentó jurisprudencia importante y le confirmó a Germán Humberto la frase de Margaret Mead: “un pequeño grupo de ciudadanos puede cambiar el mundo“.

Ver: La Corte Constitucional de Colombia y los derechos de personas LGBT

Durante su paso por la Liga colombiana de lucha contra el Sida, Germán Humberto también entendió que la discriminación se aprende y que el hecho de formar parte de una minoría no garantiza que no se vaya a excluir a otros.

Algunas personas con discapacidad me decían que muchas veces cuando llegaban a una piscina, la gente se salía, pero cuando llegaban las personas que vivían con VIH, ellas eran quienes se salían”.

Para él, detrás de la discriminación propia de algunos hombres homosexuales de rechazar a otros hombres gais afeminados, están los mismos problemas de clasismo, machismo y racismo que atraviesan a la sociedad en general. “Lo bueno es que tal como ese discurso se aprendió, puede desaprenderse”.

Ver: Soy amanerado y estoy mamado de la discriminación de los “machos” gais

Desde su paso por la Liga colombiana de lucha contra el Sida, Germán Humberto se metió de lleno con el activismo por la igualdad de derechos LGBT. En abril de 2002, junto con otros activistas, firmaron en un bar gay de Chapinero un acuerdo programático con el entonces candidato a la Presidencia de la República Luis “Lucho” Eduardo Garzón.

Garzón no ganó (su rival era Álvaro Uribe Vélez), pero en 2003, cuando fue elegido alcalde de Bogotá, se comprometió a impulsar la participación ciudadana de las personas LGBT y a promover iniciativas de educación y no discriminación.

Ver: Centro comunitario LGBT de Chapinero: cuando Bogotá salió del clóset

“Cuando Lucho Garzón se posesionó como alcalde de Bogotá nos citó a una reunión con el equipo de cada una de sus secretarías y no éramos más de cinco activistas”.

Durante 13 años, Germán Humberto también apoyó la organización de la marcha LGBT de Bogotá. “Era un día de mucho trabajo que nos recargaba y nos permitía estar en el espacio público de día y sin ocultarnos”.

La marcha LGBT, agrega, es ese día para decir “existimos”. Es un proceso terapéutico poderoso: es salir de la clandestinidad a nada más y nada menos que la Plaza de Bolívar. “Siempre me ha gustado el contenido político y recreativo de ese día, las arengas y la manera como cada quien decide sumarse”.

Ver: 9 miradas a las marchas LGBT de Colombia

Durante mucho tiempo el cierre de la marcha lo hizo desde un árbol porque no contaban con tarima ni sonido. “Con Lucho Garzón empezaron a ponernos tarima y sonido, a tal punto que los políticos se interesaron por estar ahí y fue necesario ponerles reglas: ninguno se sube a este espacio”.

Me acuerdo del agua bendita que más de una vez nos lanzaron a quienes marchábamos. Para mí que era agua China porque no tuvo ningún efecto. No pudieron cambiarnos”.

“Fue maravilloso ver cómo las mujeres trans se sumaban a la marcha LGBT y la policía en vez de perseguirlas tenía que protegerlas”.

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia
Todos los días, incluidos sábados y domingos, Germán Humberto se levanta y se acuesta temprano. Es una persona muy casera.

Etapa superada

Después de 13 años de trabajo intenso, Germán Humberto se agotó y ahora no solamente no participa en la organización de la marcha sino que nunca más volvió a asistir a una. “Hay que abrirles el camino a nuevos liderazgos. Y hoy por fortuna hay mucha gente trabajando en este tema en departamentos, ciudades y municipios”.

“En una marcha LGBT propuse que no volviéramos a tener sexo con jerarcas católicos hasta que nos pidieran perdón por todo lo que han hecho”

Una de las etapas del activismo LGBT de Colombia que Germán Humberto recuerda con especial afecto es Planeta Paz, una iniciativa creada en 2000 con el objetivo de abrirles campo a los diferentes sectores sociales en los diálogos entre el gobierno de Andrés Pastrana y la guerrilla de las FARC.

Planeta Paz nos permitió aprender de otros movimientos sociales, de los discursos de las mujeres, así como fortalecernos y organizar nuestros encuentros, todo esto articulado con una agenda nacional de paz. Fue la profesionalización del activismo y donde se empezó a hablar del cuerpo como el primer territorio de paz”.

Ver: “Venimos a dejar el mundo mejor de como lo encontramos”

Germán Humberto sigue siendo activista. Su experiencia la ha capitalizado en el litigio estratégico (especialmente en escenarios internacionales como el Sistema Interamericano de Derechos Humanos), pero no solamente con temas LGBT sino con adultos mayores, camas pediátricas, derechos sexuales y reproductivos, inmuebles de conservación y agua.

“Seguí con mi activismo como cuando era católico, simplemente se fue transformando”.

Ahora, además de ejercer su profesión, Germán Humberto disfruta pasar tiempo con David, su pareja, un antropólogo con quien lleva 12 años. Tienen una relación abierta: pueden tener sexo con quien quieran, la única regla es no hacer comentarios al respecto.

Fuera del estereotipo gay

Los dos son ateos y cada uno vive en su país: David en Canadá y Germán Humberto en Colombia aunque una tercera parte del año están juntos. “Vivir parcialmente separados nos permite respirar y tener espacios propios. Somos muy respetuosos del tiempo y de las necesidades del otro”.

Aunque David vive con VIH, hablan muy poco del tema y menos de asuntos LGBT. Tampoco les interesa tener cuerpo de gimnasio, no frecuentan centros comerciales ni bares gais, compran ropa de segunda y nunca soñaron con casarse. En pocas palabras, nada que ver con el estereotipo de hombre gay.

“El único sitio que reúne a muchos hombres homosexuales que nos resultó imposible no visitar fue el Estado del Vaticano”.

A pesar de trabajar por la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, Germán Humberto no cree en esta institución. De hecho, alguna vez anunció que a cada boda que lo invitaran iba a dar como regalo los trámites de divorcio y separación. “En ese momento me odiarán pero después me lo agradecerán porque ese proceso cuesta”.

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia
Por un tema de visa, en algún momento Germán Humberto pensó en casarse con David, su pareja, pero ahora tiene nacionalidad italiana y ya no tiene problemas para entrar a Canadá, donde vive David.

El concepto de pareja enmarcada en el matrimonio, una institución excluyente y que promueve el control de las personas, fracasó. Pero como la democracia no es el poder de las mayorías sino el reconocimiento de las minorías, si una pareja del mismo sexo quiere casarse yo con mucho gusto le presto la escalera para subirse al barco que se está hundiendo”.

“Aunque no creo en el matrimonio, me emociona ver que la gente pueda casarse hasta en las notarías de los pueblos. nunca pensé ver esto”.

La monogamia le parece un mecanismo de control. “Al cuerpo lo manejan el discurso religioso y el consumismo que determina quiénes son las personas bonitas, qué marcas deben usarse, cuál es el cuerpo perfecto, qué sitios frecuentar, dónde vivir…”.

Ahora, una de sus preocupaciones es que el gobierno de Iván Duque eche para atrás los avances en igualdad de derechos LGBT. “Si se convoca a una constituyente y se incluyen los avances logrados, estarían en riesgo. La Constitución es la hoja de ruta de un país y esa fuerza conservadora religiosa puede lograr cambios estructurales”.

Ver: Elecciones presidenciales: ¿está en riesgo la igualdad LGBT?

Germán Humberto Rincón Perfetti: me mueve la búsqueda de la justicia
Aunque no es poliamoroso, Germán Humberto también trabaja este tema y el reconocimiento legal de las triejas, porque sabe que otras personas sí contemplan esas posibilidades y él quiere contribuir a apoyarlas legalmente.

También le preocupa que el mensaje de resistencia hacia lo LGBT promueva más crímenes de odio y la discriminación en los colegios o en las familias.

En todo caso, Germán Humberto sabe que la igualdad ante la ley es un punto clave pero no lo es todo. “Los derechos son unos mínimos que hay que cumplir pero los cambios más importantes son aquellos que promueven el entendimiento y disminuyen la resistencia hasta el punto que la ley deja de ser necesaria”. Y por ahí avanzamos.

Enlaces relacionados:

La silenciosa lucha de Laura Weinstein
Ser homosexual y ser feliz
Andrés Gioeni, el primer exsacerdote católico casado con otro hombre
“Venimos a dejar el mundo mejor de como lo encontramos”
Guillermo Vives: tenemos que ser visibles
El plan B de Mauricio Toro
Miguel Rueda y su apuesta por el amor

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here