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Hijo: tu papá es gay y tu mamá bisexual

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Se cree que la gente sale del clóset en la adolescencia o a más tardar antes de los 30 años. Hacerlo en los cuarenta, como bisexual, con un exesposo gay y un hijo de ocho años ha sido un reto, pero estoy dando pasos para ser cada vez más yo libremente.

Por Andrea *

tu papá es gay
“No hay momento malo para hacer un alto en el camino y empezar a vivir como realmente uno lo siente”. Foto: Shutterstock.

Una mañana mi exesposo me escribió: “necesito hablar contigo”. Ninguna conversación chévere empieza de esta manera. Así que nos encontramos y después de un rato de una charla cualquiera, lo dijo: “soy gay”. Agregó que nuestro hijo de ocho años había leído una conversación de él y su novio, con quien llevaba casi un año, y no sabía cómo manejar la situación. Para ese entonces, yo ya llevaba saliendo casi dos años con una mujer casada. (Ver: ¿Cómo salir del clóset?).

Mi respuesta fue: me alegra que estés descubriendo quién eres y le propuse que buscáramos asesoría para conversar de la manera más pertinente con nuestro hijo. Hablamos con una psicóloga increíble y acordamos que mi exesposo le diría a nuestro hijo que ese “amigo” era realmente su novio. Pero llegó la pandemia, el confinamiento y todo quedó ahí. (Ver: Covid-19 y personas LGBT: respuestas a preguntas frecuentes).

No es fácil salir del clóset en los 40 y menos siendo bisexual, como es mi caso, una orientación sexual tan incomprendida. Yo no he logrado hacerlo, pero espero poder decírselo a mi hijo de frente, sin obligaciones ni presiones, como en el caso de mi ex. (Ver: Salir del clóset a los 61).

Yo ya hice todo lo que la sociedad espera de una persona: estudié dos carreras, un posgrado y trabajé en empresas desde las 8:00 a.m. hasta la hora que mis jefes quisieran. También me casé de blanco, por la Iglesia y tuve un hijo. Ahora, en mis 40, finalmente estoy lista para empezar la vida que siempre he querido. Pero me cuesta. Me cuesta aceptarme. Me cuesta el rechazo. (Ver: Aceptarse).

Cuando tenía 14 años mi hermano salió del clóset. Yo ya sabía que a mí me gustaban los hombres y las mujeres, pero me quedé callada después de ver el drama que esa situación generó en mi casa, las idas al psiquiatra de mis papás con mi hermano y la “desgracia” que caía sobre los hombros de mis papás por “culpa” de él. Ahora mi exesposo me compartió su orientación sexual. (Ver: Sí, todo mejora).

Yo no tengo la menor duda de que no hay momento malo para hacer un alto en el camino y empezar a vivir como realmente uno lo siente, de manera plena, sin importar la opinión de los demás. Al final, lo que importa es creer en nosotros. Estoy avanzando a diario para ser cada vez más yo libremente y vivir feliz al final de arcoíris. ¡Les invito a hacer lo mismo!

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*El nombre ha sido cambiado por solicitud de la autora.

1 Comentario

  1. Me gusto mucho la historia, no hay edad para embarcarse en este tipo de búsquedas. El mejor momento es cuando sientas el impulso de ahondar en tu identidad.

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