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Hombres ¿feministas?

Género, diversidad sexual y cambio social.
Hombres feministas
Mauricio Albarracín.

Mauricio Albarracín

Abogado, activista e investigador en el Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia).

“El feminismo tiene una potencia política relacionada con darles voz a las mujeres y que un hombre se llame feminista es usurpar ese gesto”.

Mauricio cursaba primer semestre de Derecho en la Universidad Industrial de Santander (UIS), en Bucaramanga, cuando unas amigas suyas, estudiantes de humanidades, lo invitaron a asistir a un espacio para discutir temas de género. Tiempo después, formaron el grupo de género y sexualidad de la UIS. Era fundamentalmente una coalición feminista muy abierta a los temas de diversidad sexual.

Afianzó su cercanía con el feminismo cuando conoció de cerca el juicio que se llevó contra un diputado que abusó sexualmente de una mujer, en el que también se involucraron la Fundación Mujer y Futuro, organización feminista con mucha trayectoria en Santander, y varias profesoras de Derecho.

Asimismo, la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) tenía un grupo que abordaba temas de género, lo que llevó a que se consolidara una coalición de personas trabajando en Bucaramanga por los asuntos de género y diversidad sexual.

Según Mauricio, su solidaridad con el feminismo la formó viendo a mujeres trabajar en el tema y acompañándolas en sus luchas. Además, su práctica en la Corte Constitucional de Colombia le permitió acercarse a un derecho que siempre ha defendido: la despenalización del aborto, que se suma a otros de autonomía personal. Así que primero participó en discusiones de género y después pasó a hacer activismo LGBT.

1. Hace unos días en una entrevista en el portal La Silla Vacía, la psicóloga y feminista Florence Thomas dijo: “ningún hombre puede ser feminista, pero sí pueden ser solidarios”. ¿Qué opina de esta afirmación?

Estoy de acuerdo. El feminismo tiene una potencia política relacionada con darles voz a las mujeres y que un hombre se llame feminista es usurpar ese gesto político. Uno como hombre puede y debe ser solidario, pero en la línea del frente deben estar las mujeres.

No creo mucho en la idea de un hombre feminista. Al menos yo no asumo ese nombre y no es porque lo rechace, todo lo contrario; porque respeto mucho a las feministas no me atrevo a usurpar esa identidad.

2. La periodista Catalina Ruiz-Navarro expresó en una columna que cualquier persona, incluidos los hombres, pueden ser feministas siempre y cuando estén dispuestos a desmantelar las discriminaciones y desigualdades en todos los aspectos de su vida. ¿Qué opina de esta posición?

Uno puede tener ideas feministas, un pensamiento político que analice la dominación de los hombres y consumir análisis y teorías feministas. Un hombre también puede revisar sus propias prácticas porque, al fin y al cabo, formamos parte de un sistema de dominación que reforzamos y puede trabajar en deconstruir su patriarca interior, pero yo no creo que eso lo haga a uno feminista.

Lo hace, tal vez, un hombre solidario con las mujeres, que entiende la discriminación, la dominación de los hombres y que hay una distribución de beneficios a favor de ellos, pero son las mujeres el sujeto político del feminismo.

Entiendo el mensaje de los que se declaran feministas y algunos pueden no ser machistas, pero me parece un poco arrogante asumir esa posición. No quiero, necesariamente, criticar a los que se declaran feministas, pero sí les preguntaría por qué es tan importante para ellos afirmarse de esta manera, en qué creen que cambia la situación.

A veces ni siquiera lo importante son los nombres o si la persona se define o no como feminista, sino que quienes lo asuman lo hagan de manera consciente.

3. ¿Qué opina de la idea de que no les corresponde a los hombres discutir hacia dónde deben ir los feminismos, sino que el principal deber de un hombre feminista es autoevaluarse para evitar comportamientos discriminadores?

Los hombres tenemos la obligación de deconstruir el patriarcado (sistemas donde los hombres tienen el poder) en la cotidianidad. Por ejemplo, en muchos espacios ellos hablan más que las mujeres o tienen mayor credibilidad.

La manera en que los hombres nos comportamos en los grupos y en las tareas cotidianas, reflejan el machismo. Yo soy muy sensible, por ejemplo, a sentarme en una mesa donde solamente hay hombres o ver que en una clase hablan más los hombres que las mujeres.

4. Algunas personas coinciden en que no les compete a los hombres decir si pueden o no formar parte de la lucha por la igualdad de género sino que este es un asunto exclusivamente femenino. ¿Qué opina al respecto?

No estoy de acuerdo. Sí creo que la lucha del feminismo es principalmente de las mujeres, pero en la que también deben participar los hombres. Tenemos que contribuir en la deconstrucción del sistema patriarcal.

Así sucedió en el apartheid en Sudáfrica. Aunque fue derrotado principalmente por los activistas negros, eso no impidió que personas blancas participaran de manera solidaria. En este tema, es más un asunto de respeto por el sujeto político que está en el frente. Usurpar el espacio de las mujeres llamándose “hombre feminista” es algo que no hago.

5. ¿De qué manera cree que los hombres pueden aportar a darle un nuevo significado a ser hombre y a trabajar en temas como las nuevas masculinidades?

Implica pasar por un examen de los comportamientos cotidianos en entornos educativos, laborales, sociales y familiares. Una enseñanza del feminismo es que lo personal es político y tiene mucho sentido como mirada al mundo y en cómo se distribuyen el poder, los beneficios y libertades de ser hombre y ser mujer.

La perspectiva de género es una mirada permanente. Si uno dice que está a favor de la justicia social y no reconoce las injusticias contra las mujeres, no es coherente. Una persona que esté con la justicia social, tiene que preguntarse necesariamente qué lugar ocupan las mujeres en todos los espacios. Y esta es una actitud permanente.

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