Inicio A Fondo Hombres ¿feministas?

Hombres ¿feministas?

Género, diversidad sexual y cambio social.
Hombres feministas
Sergio Camacho Iannini.

Sergio Camacho

Periodista.

“El primer paso es entender que el feminismo no odia a los hombres y no quiere un mundo sin ellos”.

Desde temprana edad, Adriana, la mamá de Sergio, le inculcó que todas las personas son iguales sin importar su raza, orientación sexual o cualquier otra diferencia. Así que desde muy niño Sergio tuvo esa noción de igualdad.

Sin embargo, el feminismo despertó en su vida a raíz de un reportaje sobre mujeres atacadas con agentes químicos, en el que participó en 2012 cuando trabajaba en el periódico El Tiempo. A Sergio le correspondió entrevistar a Gina Potes, el primer caso que se conoció en el país de personas víctimas de estas agresiones.

Salió conmovido del encuentro, aterrado de que algunos hombres intentaran “marcar” a las mujeres de esta manera. Su entrevistada le dijo una frase que no olvida: “nos hacen esto porque si no somos de ellos no somos de nadie”.

Al año siguiente, en 2013, el Fondo de población de las Naciones Unidas (UNFPA – Colombia), lo invitó al Chocó para que preparara un reportaje sobre mujeres parteras afro y Emberá Katío. Allí se dio cuenta de las desigualdades y de los problemas de salud sexual y reproductiva que padecen las mujeres de esta región de Colombia.

Ese viaje lo hizo en compañía de la directora de comunicaciones de UNFPA – Colombia quien al ver su interés por la equidad de género y salud sexual y reproductiva, le propuso vincularse a la red de periodistas con visión de género y lo invitó a una reunión.

Ahí se encontró con un grupo que, entre otras cosas, busca hacer visibles a las mujeres en los medios de comunicación, promover sus derechos en estos espacios y que sean consultadas como fuente de información.

Sergio, quien se identifica como “aliado del feminismo”, reconoce que por su orientación sexual homosexual, le han dicho “loca” o “marica”, pero que a pesar de esos insultos, sigue siendo visto y tratado como un hombre, lo que implica privilegios.

Aunque en un principio a sus amigos les resultaba gracioso que él se llamara “feminista”, como si se tratara de un asunto exclusivo de mujeres, con el tiempo han aprendido no solo a respetar su lucha sino a entenderla. “Creo, además, que ellos han hecho cambios en sus vidas y han comenzado a cuestionarse que es, al fin y al cabo, lo que el feminismo busca”.

“Más allá de lo divertido que pueda resultar la idea de un ‘hombre feminista’ o de la vergüenza que les despierte a muchos de ellos llamarse de este manera, en el fondo puede haber miedo. A la gente le asusta que le cuestionan su forma de vida”, concluye.

1. Hace unos días en una entrevista en el portal La Silla Vacía, la psicóloga y feminista Florence Thomas dijo: “ningún hombre puede ser feminista, pero sí pueden ser solidarios”. ¿Qué opina de esta afirmación?

Tiendo a estar de acuerdo con Florence Thomas, aunque siento que su respuesta quedó incompleta. Cuando empecé a hacer artículos en El Tiempo que abordaban temas de equidad de género, me definía como “feminista”, pero cuando conocí más al respecto, pensé que sería más útil para el feminismo llamarme “aliado”. Finalmente, nunca voy a vivir las injusticias por las que pasan muchas mujeres por el hecho de ser mujeres.

Como hombre es difícil comprender lo que no se ha vivido en carne propia como ser juzgado porque querer interrumpir un embarazo o recibir un salario inferior teniendo la misma preparación. Tampoco me van a preguntar dónde estaba o cómo iba vestido después de ser víctima de un abuso sexual.

2. La periodista Catalina Ruiz-Navarro expresó en una columna que cualquier persona, incluidos los hombres, pueden ser feministas siempre y cuando estén dispuestos a desmantelar las discriminaciones y desigualdades en todos los aspectos de su vida. ¿Qué opina de esta posición?

Estoy de acuerdo. Creo que hay diferentes maneras de acercarse al feminismo. Para ser una persona feminista o un “aliado”, como prefiero llamarme por respeto y porque trato de hacerme a un lado para no ser protagonista, sí es importante cuestionarnos y entender los privilegios que tenemos y que no hemos querido ver.

En ocasiones los hombres que nos hacemos llamar “feministas” queremos serlo más que las mujeres feministas, lo que me parece machista porque llevamos siglos siendo los protagonistas.

Además, también están los hombres que se llaman feministas pero que son machistas en sus casas, con sus parejas o en sus trabajos. Es fundamental cuestionarnos y revisar los privilegios que tenemos.

3. ¿Qué opina de la idea de que no les corresponde a los hombres discutir hacia dónde deben ir los feminismos, sino que el principal deber de un hombre feminista es auto evaluarse para evitar comportamientos discriminadores?

Me gusta la idea de auto evaluarse porque el feminismo me ha permitido reflexionar y cuestionarme sobre el papel de “macho” que nos asignan desde que nacemos. De nada sirve llamarse “feminista” o “aliado” si van a seguir replicándose actitudes machistas en los espacios en los que la persona se mueve.

Sin embargo, también creo que el feminismo nos beneficia porque nos invita a dejar a un lado los roles de género y a ser más libres. En todo caso, me parece que la razón para unirnos al feminismo no debería ser que nos favorece.

Más bien, se trata de aprovechar los procesos de autoevaluación para entender que el feminismo busca un mundo en el que todas las personas sean tratadas como iguales, reconocer que por ser hombres sí hemos tenidos ventajas y que debemos promover un cambio social porque vivimos en sociedades machistas.

“Todos los espacios: la casa, los medios de comunicación y la política, entre otros, han estado dominados por hombres”.

Hay que autoevaluarse y escuchar a las mujeres. Con mis compañeras de la Red de periodistas con visión de género empecé a ver y a escuchar y a no ser yo el protagonista.

4. Algunas personas coinciden en que no les compete a los hombres decir si pueden o no formar parte de la lucha por la igualdad de género sino que este es un asunto exclusivamente femenino. ¿Qué opina al respecto?

Una Ted Talk de un activista llamado Jackson Katz dice algo que me llamó la atención: mientras sigamos llamando a la violencia contra las mujeres un asunto de mujeres, nada cambiará. La equidad de género no es un asunto que las mujeres deban resolver solas. Hablar de igualdad de género es hablar de derechos humanos.

5. ¿De qué manera cree que los hombres pueden aportar a darle un nuevo significado a ser hombre y a trabajar en temas como las nuevas masculinidades?

Muchas personas atacan el feminismo con palabras como “feminazi”. Utilizar términos como ese evidencia una profunda ignorancia del tema: se compara una propuesta de cambio social que propende por la igualdad por una ideología totalitaria y racista. Referirse de esta manera también invisibiliza las luchas de las mujeres.

El primer paso es entender que el feminismo no odia a los hombres y no quiere un mundo sin hombres. Nosotros debemos ser unos aliados en esa lucha, cuestionando el sistema machista en el que vivimos. Las nuevas masculinidades nos permiten una nueva forma de concebirnos y de entender que ese rol de “machos” está mandado a recoger.

Como vivimos en sociedades tan machistas, se cree que las nuevas masculinidades son un asunto exclusivo de hombres homosexuales, pero lo que se busca es entender que somos parte del problema para alcanzar un mundo igualitario.

Es alzar la voz para decir que no estamos de acuerdo con las discriminaciones contra las mujeres, con el hecho de que sean violentadas física, verbal o psicológicamente, sino que se quiere un mundo donde todas las personas seamos mejores seres humanos, libres para tomar decisiones sobre nuestros cuerpos y sin estar estar sujetos a roles que aprendimos desde la infancia por el hecho de ser hombres o mujeres.

Las nuevas masculinidades aportan a cambios culturales porque ya tenemos avances legales importantes, pero si no hay un cambio cultural y los hombres no empezamos a crear cambios, las desigualdades van a continuar.

Ir a la página siguiente…

Enlaces relacionados:

Reciben nuestro dinero, pero no aceptan nuestros besos
¿Y si no tuviéramos que decir que somos homosexuales?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here