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¿Homofobia en las escuelas distritales?

La opinión de los/las lectores/as y colaboradores/as es personal y no compromete necesariamente la opinión de Sentiido ni de institución alguna.

Un docente de una institución educativa de Bogotá denuncia que un colega suyo, profesor de Religión, fomenta en clase prácticas discriminatorias. ¿Hasta cuándo estos profesionales podrán transmitirles a sus alumnos sus propios prejuicios?

Por: Fidel Mauricio Ramírez*

discriminaciones en colegios de Bogotá
Muchas veces, la dificultad de una persona para reconocerse como LGBT, radica en que ha escuchado a docentes decir que estas son “aberraciones”. Foto: Hans Splinter.

A pesar de los avances conseguidos en Bogotá a través de las políticas a favor de la equidad de género y el reconocimiento de la diversidad sexual, es lamentable constatar que, en la práctica, aún persisten los comportamientos hostiles y discriminatorios.

Una vez más comprobé que las normas no son suficientes para la trasformación social, aunque sean parte importante. Para lograr un verdadero reconocimiento y respeto hacia las personas LGBTI, se requiere la implementación de estrategias educativas que permitan la superación de imaginarios

Soy docente de una institución educativa distrital en Bogotá y, recientemente por accidente, fui testigo de la manera como un profesor promueve actos de homofobia y hostigamiento.

Quiero compartir lo acontecido para que se comprenda la gravedad de hechos como estos y la importancia de denunciarlos ante las autoridades correspondientes para que se tomen los correctivos necesarios:

1. El martes 10 de junio de 2014, el coordinador de disciplina de la institución educativa en donde presto mis servicios como docente de Filosofía,  me solicitó asumir el cuidado de algunos cursos que durante ese día quedarían solos debido a que el profesor de Educación Religiosa había pedido permiso para no asistir.

2. El coordinador de disciplina me entregó las guías de clase suministradas por el docente para los grados séptimo y noveno.

3. Aunque la guía correspondiente para séptimo me pareció muy “doctrinera”, no tuve inconveniente en utilizarla. Sin embargo, al revisar el material para trabajar con el grado noveno, encontré la siguiente afirmación: “las sociedades actuales ven con derechos la nueva constitución familiar. Ayudan a la conformación de las parejas del mismo sexo. Esto constituye actos no complacientes de parte de Dios, lo explica muy claramente San Pablo, el lesbianismo y el homosexualismo son una perversión (Rom. 1, 26-27). El matrimonio es un sagrado vínculo de amor entre un hombre y una mujer según lo previsto y establecido por Dios en su orden natural”.

4. De inmediato me dirigí a la coordinadora académica para exponerle el hecho y explicarle que me negaba a dar esa guía de trabajo a los estudiantes por considerarla homofóbica y que promovía los actos de segregación contra los que el distrito ha estado trabajando.

Como teólogo, con formación amplia en Sagradas Escrituras, puedo decir que el material presentado por este docente es prejuicioso y que posturas como las de él están siendo revaluadas desde hace tiempo.

Además, resulta inapropiado que en un espacio de formación se promuevan visiones que puedan generar hostilidades contra sectores que son reconocidos y respaldados por la legislación colombiana, como es el caso del LGBTI. Esta población es protegida, entre muchas otras, por la Constitución Política de Colombia en el artículo 13 y por la Ley 1620 de Convivencia Escolar en el artículo 5, numeral 4.

Este no es el primer hecho en el que este docente refleja agresiones hacia sectores sociales. Hace dos meses, el colegio tuvo que responder a una acción de tutela que la familia de un estudiante interpuso por hostigamiento, pues el profesor utiliza expresiones peyorativas hacia los movimientos religiosos no católicos-romanos.

Este hecho ya fue denunciado ante la rectora del colegio y el director local de educación, pues considero que debe tener seguimiento por las distintas instancias de vigilancia y control de la Secretaría de Educación.

Esto, con el fin de revisar la idoneidad del docente para su ejercicio profesional en áreas de formación que deben estar orientadas a la promoción de valores sociales que permitan la sana convivencia.

Con mayor razón, si se tiene en cuenta el testimonio de algunos directivos, quienes aseguran que este profesor no tiene la formación necesaria para asumir la cátedra a su cargo.

Es fundamental que la Secretaría de Educación del Distrito asuma la evaluación de los perfiles de los docentes, así como la actualización de los maestros con el fin de ponerlos al día con las políticas educativas que se vienen adelantando.

La educación no se cambia desde escritorios sino logrando que los responsables del proceso de enseñanza-aprendizaje tomen conciencia de su importante y definitiva labor.

*Licenciado en Teología, filósofo, con estudios en pensamientos político y económico, candidato a doctor en Educación y docente. fmramireza@redp.edu.co

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