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¿Homofobia o cortina de humo?

Género, diversidad sexual y cambio social.

Gustavo Álvarez Gardeazábal dice ser uno de los periodistas mejor informados de Colombia. Por esto, llama la atención que no justifique con más pruebas por qué su salida de La Luciérnaga obedece a un acto de homofobia de Gustavo Gómez.

homofobia en La Luciérnaga.
Gustavo Álvarez Gardeazábal ha dicho en varias ocasiones que Gustavo Gómez lo sacó de La Luciérnaga porque “no acepta la inteligencia de los maricas”. Así lo demuestra este titular del periódico El Espectador.

La salida del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal del equipo de La Luciérnaga, de Caracol Radio, ha desatado una amplia polémica.

Por un lado, Gustavo Gómez, quien asumió la dirección de este espacio en reemplazo de Hernán Peláez, ha dicho que tomó la decisión de prescindir de Álvarez Gardeazábal porque no comulga con la manera en que este accede a sus fuentes ni con el tratamiento que le da a la información al aire.

En su cuenta de Twitter publicó:

Esto puede tener relación con lo que el mismo Álvarez Gardeazábal ha manifestado respecto a que él acostumbra organizar almuerzos “con los dueños del poder económico y político de este país” en su finca o apartamento.

El domingo 11 de enero en una columna titulada “el bazar de los idiotas”, el periodista Daniel Coronell reveló que tres comentaristas fueron expulsados de diferentes medios porque sus jefes perdieron la confianza en ellos. Además de Álvarez Gardeazábal, se refirió a Jairo León García quien estaba a cargo de una columna llamada ‘Juan Paz’ en el periódico El Mundo de Medellín.

Según informó Coronell, la editora general de este periódico, Irene Gaviria, decidió suprimir esa columna porque daba cabida a rumores sin confirmar y servía a agendas distintas a las periodísticas.

“Dos amigos de Jairo León García se encargaron de crear y alimentar una leyenda sobre su salida del periódico. Gustavo Álvarez Gardeazábal, en La Luciérnaga, y William Calderón, que por aquellos días escribía una columna en El Nuevo Siglo, pusieron a rodar la bola de que a ‘Juan Paz’ lo habían sacado por petición del alto gobierno”, afirmó Coronell.

Coronell también dijo que él conoció un contrato que demostraba que William Calderón cobraba por contenidos que aparecían en su columna y en la de ‘Juan Paz’.

Una vez publicada la opinión de Coronell, el periodista Héctor Rincón, quien formó parte del equipo de La Luciérnaga, dijo:

¿Una víctima?

Según Coronell, cuando Gustavo Gómez tomó la decisión de que Álvarez Gardeazábal no continuara en La Luciérnaga, William Calderón y ‘Juan Paz’ empezaron a difundir la idea de que Álvarez Gardeazábal había sido víctima de la libertad de expresión y que lo habían sacado por presión del gobierno.

Ni William Calderón, ni ‘Juan Paz’, ni Álvarez Gardeazábal desvirtuaron con pruebas las acusaciones de Coronell sobre su ejercicio periodístico sino que aseguraron que a este último lo sacaron por homofobia.

‘Juan Paz’ escribió en su página web: “las redes sociales se han visto inundadas por toda clase de versiones. Las más repetidas provienen de las ONG’s gay LGBT que afirman sin ambages que Gustavo Gómez es homofóbico y por esa razón expulsó al novelista tulueño del elenco del programa”.

Además de manifestar que lo que buscan es ponerle una mordaza, Álvarez Gardeazábal ha repetido que, en un claro gesto de homofobia, Gómez tomó la decisión de excluirlo del programa.

En varias ocasiones ha dicho que el nuevo director de La Luciérnaga “no acepta la inteligencia de los maricas para trabajar en bien del país”. Para respaldar su idea, dice conocer una recopilación que “asociaciones gay” han hecho con frases homofóbicas de Gómez. El problema es que no la ha mostrado ni citado con precisión en las recientes entrevistas que ha concedido.

Sin desconocer que Gómez pueda ser machistas o haya dicho o publicado comentarios desatinados, es curioso que Álvarez Gardeazábal se presente como una víctima de homofobia sin demostrarlo o que haga una acusación de esta naturaleza sin al menos presentar una prueba.

Por esto, resulta inevitable no contemplar que Álvarez Gardeazábal utiliza su orientación sexual para asumir un rol de víctima o desviar los cuestionamientos formulados, no solamente por Gómez, sobre su labor profesional.

Al respecto, el periodista Alberto Salcedo dijo:

Quedan varias dudas. Para empezar, ¿cuál es la inteligencia de los maricas de la que Álvarez Gardeazábal habla? ¿Acaso varía según la orientación sexual? O ¿Qué tiene que ver ser homosexual con trabajar o no por el bien del país?

Es posible que detrás de los cambios de un programa radial con la audiencia de La Luciérnaga existan presiones políticas. De hecho, hasta el expresidente Uribe se pronunció al respecto.

El asunto es que Álvarez Gardeazábal no desvirtúa con pruebas las insinuaciones de Coronell y de Gómez de recibir dinero a cambio de menciones, ni los cuestionamientos sobre el manejo de sus fuentes, ni tampoco demuestra por qué su decisión de sacarlo de La Luciérnaga obedece a un acto de homofobia.

En su columna del periódico ADN escribió: “Yo, que nunca he negado mi condición, me siento con los cojones que él no tuvo para decirme en la cara todo lo que afirma de mí ahora y desde aquí, o desde donde sea, no vacilaré en salir en defensa de ese país del que nadie habla”.

¿Por qué habla de su “condición” cuando el tema no viene al caso en vez de responder de manera puntual las críticas sobre su ejercicio periodístico?

Álvarez Gardeazábal ha dicho ser uno de los periodistas mejor informados del país y tener una gran capacidad para acceder a datos. Sería bueno que aprovechara estas habilidades para responder acerca de los cuestionamientos sobre su labor profesional y respaldar las que, según él, serían las verdaderas razones por las que Gustavo Gómez decidió prescindir de sus servicios.

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