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Ideología de género: negarse a cuestionar la desigualdad y a reivindicar la diversidad

La coalición “Religiones, Creencias y Espiritualidades en Diálogo con la Sociedad Civil” reúne a comunidades religiosas, instituciones y organizaciones basadas en la fe (OBF) para la conformación de un espacio de diálogo y acción comprometido con la inclusión y los derechos humanos. Promueve la sensibilización y formación sobre la pluralidad de visiones del campo religioso, a través del acompañamiento e incidencia política en América Latina en alianza con organizaciones civiles, movimientos sociales y espacios religiosos.

Si el género, una categoría que permite crear realidades fundamentadas en inclusión, respeto y equidad, es para algunas personas una “ideología”, habría que promoverla antes que combatirla.

Por: Genilma Boehler*

La herramienta de análisis “género” desnaturaliza el orden que desde una lógica machista se ha dado por hecho, cuestiona los roles definidos como “normales” y reivindica la diversidad. Ilustración: Sindy Elefante Saavedra y Losnaked.

En todas las sociedades hay al menos tres grandes diferencias: la sexual, la étnico-racial y las de clase, explicaba la socióloga estadounidense Joan Scott (1941).

Las relaciones de desigualdad se estructuran, no por la existencia de estas diferencias, sino por los valores atribuidos a cada una de estas categorías, jerarquizando así las relaciones.

La noción “género” -acuñada en la década de los 80 en el campo de los estudios feministas- explica que “la biología no es el destino” y que las relaciones entre hombres y mujeres, así como las identidades asignadas, al ser culturales, pueden ser modificadas. (Ver: Es feminismo: no humanismo ni “igualismo”).

Las desigualdades no son producto de la diversidad sino del valor atribuido a las personas según sus diferencias.

De ahí que instituciones como la familia, iglesias, medios de comunicación y todas aquellas cuya misión es educar tengan un papel fundamental a la hora de defender los derechos a ser, a vivir y a estar.

Sin embargo, las instituciones están ordenadas para que los privilegios sean para los hombres blancos heterosexuales. Por siglos, esto ha sido considerado “un orden natural”. (Ver: Decir “no”: un privilegio de los hombres).

La herramienta de análisis “género” desnaturaliza este orden, cuestiona los roles definidos como “normales” y reivindica la diversidad, lo que crea resistencias, principalmente para quienes no quieren que dicho orden sea modificado.

¿Por qué se oponen los fundamentalismos religiosos a lo que llaman “ideología de género”? Porque el concepto “género” permite sospechar del orden y de los roles que se han establecido desde una lógica machista. (Ver: Ideología de género, ¿de dónde viene y para dónde va?).

Desde mi perspectiva como investigadora de estudios de género desde 2004, es intrigante el fenómeno de los grupos que hoy protestan contra lo que llaman “ideología de género”.

Poner en duda “las verdades”

En 2005 o 2006 la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), una institución confesional/religiosa, no tenía grupos o líneas de investigación sobre feminismo o mujeres pero sí sobre género.

En aquel entonces, la resistencia era antes que al concepto “género”, a los feminismos y a los estudios de las mujeres. Hoy es al revés porque los estudios de género han puesto en duda “las verdades” sobre posturas éticas, biogenéticas, estudios de la sexualidad e ideas morales cerradas bajo la llave de los fundamentalismos.

Si hacemos un análisis de coyuntura política y miramos el regreso del dominio de las élites excluyentes, el hecho de mantener a la gente desinformada y luchando entre sí, es parte de una estrategia planificada nada ingenua. (Ver: Diversidad sexual y religión: el paso a seguir).

Y acá regreso en defensa de los estudios de género. Creo firmemente en una educación que incluya los cuestionamientos, los nuevos conocimientos y cuyo único compromiso sea con “la verdad”, entendiendo esta como el ejercicio permanente de la duda.

Ya maestros como Nietzsche y Marx nos enseñaron que todo lo que aparece como “natural” tiene un tufillo ideológico. Es decir, esconde, disimula, deforma o instala algo para el dominio de uno sobre otro.

Para allá van quienes luchan contra lo que llaman “ideología de género”. Buscan resistirse a los cambios, que no se cultiven nuevas inteligencias y que la humanidad no sea dinámica, porque “lo natural” ha sido así y debe seguir siéndolo siempre.

Así, quienes hablan de “ideología de género” les parece amenazante informar a adolescentes y a jóvenes acerca de los estudios de género, porque uno de los temas que aborda es la violencia de género y sexual. Y, por supuesto, un currículo que propone enfrentar esto genera incomodidades para quienes no desean cambios.

Quienes  persiguen  la “ideología de género” argumentan el carácter “natural” del cuerpo sin valorar que es justamente ahí donde habita la mediación ideológica: hombre/mujer o blanco/negro/indígena son conceptos políticos, no biológicos.

Según la escritora feminista Monique Wittig, hombres y mujeres son creaciones políticas concebidas para donar un mandato biológico a dispositivos sociales en los que un grupo de seres humanos oprime a otro.

Es relevante reflexionar sobre las formas de vivir la sexualidad, sobre las muchas formas de ser y de experimentar placeres y deseos.

Por todo esto, es momento de intervenir, alterar y cuestionar aquellas situaciones intolerables como el bullying y los actos de violencia y desprecio. Pero el punto fundamental es proponer otros modos de conocer y de pensar. Esto supone abandonar las normas conocidas en los currículos y dejar atrás la lógica de lo seguro.

Las herramientas de análisis de la categoría “género” contribuyen a construir una realidad distinta donde el objetivo sea formar y educar a nuevas generaciones en inclusión, solidaridad, respeto, reconocimiento y equidad. Si esto es una “ideología”, reafirmo que antes de combatirla habrá que defenderla.

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* Brasileña, profesora de Teología en la Universidad Bíblica Latinoamericana en Costa Rica desde (2011) y doctora en Teología por la Escuela Superior de Teología (EST) de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil (IECLB).

1 Comentario

  1. PERSECUCIÓN RELIGIOSA A NIVEL MUNDIAL. Organizaciones y organismos internacionales han bajado línea, a las autoridades de todos los países para que, en todas las escuelas, desde jardín de infantes, se enseñe la IDEOLOGÍA DE GÉNERO; la cual, apunta a lograr que, los niños “CAMBIEN DE SEXO”; con el objetivo de que, al no haber casamientos en el futuro, la población mundial no aumente. Esto viene del mismo infierno. Por eso, todos los CRISTIANOS, católicos, evangélicos y demás confesiones religiosas, debemos CLAMAR A DIOS para que esta enseñanza no se dé más; y además, debemos SOLICITAR a nuestras autoridades que se detenga esta enseñanza diabólica.

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